4 de junio de 2018
24 de mayo de 2018
EDITORIAL SEMANAL
Shavuot un encuentro con mi identidad
En el proceso de retorno a
mis raíces voy descubriendo que no solamente la liturgia y la vestimenta me
hacen ser judío, sino un continuo acercamiento a la historia, costumbres y
pensamientos del pueblo de Israel (judíos), la observancia estricta de la
Toráh. En este caso, las personas que se unen al movimiento mesiánico siguen
pensando que es una continuidad de la religión a la cual pertenecerían
anteriormente, los patrones y estereotipos
de liturgias cristianas permanecen en sus vidas, lejos de crear un vinculo con
nuestro pasado e historia los alejan, pues ¿cómo podrá alguien que no vive ni
vivió nunca en Israel, o que haya interactuado con las costumbres judías poder
enseñar “Judaísmo”? es un tanto ilógico.
Dentro de los requisitos
universales en las naciones actuales para optar a una nacionalidad existen
varios requisitos, como por ejemplo: haber cumplido como mínimo 5 años de ser
residente permanente, ser capaz de leer, escribir y hablar el idioma del país
al cual quiere tener la nacionalidad y tener conocimiento de la historia y el
gobierno, y principalmente ser una persona de buena conducta moral, que respeta
la ley y tiene adherencia a los principios de la Constitución de aquél país.
Además, tener buena disposición para el buen orden, la felicidad y el bienestar
del país durante todos los periodos relevantes bajo de la ley.
Durante la reconstrucción
del templo en el año 516 A. de. C., inicio un proceso de adhesión de muchas
personas al pueblo de Israel, debido a la coyuntura socio política de esos años
se tomaron mucha medidas para lidiar con los extranjeros e invitarlos a
adherirse a nuestro pueblo, el surgimiento del Libro de Ruth nos muestra la
evolución del pensamientos segregacionista de esa época, claro que en nuestros
días esto es una cuestión un poco más difícil. El pesaj celebrado en el año 516 fue un parte
aguas en el resurgimiento de Israel como nación, fueron más exigente con el
cumplimiento de los requisitos religiosos y nacionales que determinaba la
Toráh, esto creo una identidad, esta época es considerada como la del surgimiento
del judaísmo clásico, muchos dictámenes surgieron aquí con Ezra y Nehemia, principalmente
el matrimonio con mujeres extranjeras, sin antes adherirse al pueblo de
Israel.
Que quiero decir con todo
esto, las personas que se adherían al pueblo eran personas que habían interactuado
de alguna manera con la cultura judía, como decíamos anteriormente sobre los
requisitos de ciudadanía, vivían en Israel desde hace varios años, sabían la
lengua, escribían en el Idioma hebreo, etc., eso los hacía Judíos por
asimilación mas no por genética, es decir, llenaban todos los requisitos para
una nacionalidad, pero lo más importante era que tenían que cumplir con las
obligaciones y exigencias de la Toráh para tener la nacionalidad.
En nuestros tiempos, hay
personas que han tratado de querer hacer ver a los demás que cumplen con las
exigencias de la Toráh, desde su perspectiva, aún más en su mayoría cumplen una
tradición Kabalista (la neo Gnosis) que desconocen tanto como desconocen la
Toráh y en realidad desconocen la historia de nuestro pueblo, en esta temática la Toráh nos dice:
Recuerda los viejos
tiempos, entiende los años de generación tras generación. Pregúntale a tu padre
y él te contará, a los ancianos y te dirán (Deuteronomio 32:7).
No establece que vistamos
de una manera (no digo que está mal) que hagamos la liturgia de esta otra, te
dice recuerda los viejos tiempos y cuéntaselo a tus hijos y los hijos de tus
hijos, tal y como dice de Avraham:
Porque yo lo he escogido
para que mande a sus hijos y a su casa después de él que guarden el camino del
Señor, haciendo justicia y juicio, para que el Señor cumpla en Abraham todo lo
que Él ha dicho acerca de él.
La adhesión al pueblo de
Israel tiene como REPONSABILIDAD, el transmitir a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos a que guarden
DEREJ HASHEM, justicia y juicio. ¿Cómo lo podremos hacer? Simplemente estudiando
la Toráh. Pero el estudio de la Toráh es lo menos importante en nuestra vida,
no es una prioridad, mucho menos enseñarles a sus hijos. Es increíble ver que hay
personas que no saben las historias fantásticas de la Toráh, tales como Jonás y
Ninive, Gedeon, Daniel en el foso de los Leones, Elisha y los jóvenes que se
burlaron de él, Eliyahu y los profetas de Baal, etc., historias de grande
hombres de nuestro pueblo. Sin embargo se llaman “Judíos”, quieren comida
Kosher pero no saben cuáles son las regulaciones halajicas de esta.
En conclusión quiero ser
judío por moda, no por una asimilación constante, un deseo genuino de adoptar
esta responsabilidad que conlleva esta adhesión a la Toráh y al pueblo de Israel.
Por eso con mucha razón los rabinos establecen leyes muy rigurosas para las conversiones,
esto debido a que no todos tienen la capacidad de comprometerse con los requisitos
de la Toráh, Idioma etc.
Hoy en día los requisitos
para adoptar la ciudadanía Israelí son los mismos de hace 2500 años con Ezra y
Nehemia: 1.Personas que nacieron en Israel de madre o padre de ciudadanía
israelí. 2. Personas que nacieron fuera de Israel, si su padre o madre
mantienen su ciudadanía israelí, adquirida ya sea por nacimiento en Israel,
según la Ley de Retorno, por residencia o por naturalización. 3. Personas que
nacieron luego de la muerte de uno de sus padres, si el padre muerto fue
ciudadano israelí por virtud de las condiciones enumeradas en los numerales 1. Y
2. En el momento de la muerte. 4. Personas que nacieron en Israel, que nunca
tuvieron otra nacionalidad y sujetas a las limitaciones estipuladas por la ley,
que hayan: Presentado una solicitud de ciudadanía entre los 18 y 25 años de
edad. 5. Hayan sido residentes de Israel por cinco años consecutivos.
La única conexión con
Israel y mi identidad judía es la Toráh, por eso en Shavuot debería alegrarme
sobre manera porque Hashem bendito su nombre nos entrego la Toráh y el
privilegio que nos dio de educar a nuestros hijos en el camino de Hashem. La Toráh me conecta con mi historia, con mi
pueblo, con mi tierra. No es una fiesta más, nos recuerda el compromiso que
tenemos delante de Hashem que aún en condiciones que no son las optimas cumplir
a cabalidad lo que él nos ha indicado, Justicia y Equidad. Pero si no me interesa
la Toráh y actuó de una forma egocéntrica, solo me interesa lo concerniente a mí,
no estoy listo para ser Judío, ser judío no es una moda, no es un privilegio,
es una responsabilidad, una forma de vida que es probada todos los días. Me debo preocupar por hablar, leer, escribir
el idioma de nuestros padres, conocer la historia de nuestro pueblo. Es un
reto, ¿puedes asumirlo?
27 de abril de 2018
EDITORIAL
Shavuot Caminando hacia lo sublime lo Eterno
Cuando hoy
preguntamos, cual es la mayor contribución que el Judaísmo hace al mundo, la
persona común responde: “sopa de pollo”, o puede decir “Los 10 mandamientos”.
Es interesante notar que la Biblia no les llama mandamientos del todo. La
Biblia se refiere a ellos en Shemot (Éxodo) 34:28 como Aseret Hadibrot (Las
diez palabras). Después de todo dice “Yo soy el Señor tu Dios”, ¡No es un mandamiento!
Cuando oyen la
palabra Toráh, muchas personas inmediatamente lo asocian con “La Ley”. Sin
embargo, la Toráh contiene mucho más que solamente leyes. Contiene el manual de
Dios para la vida.
Le enseña a
creyentes cómo una comunidad de redimidos se supone que deben vivir y funcionar
en un decadente mundo materialista. Nos da un ejemplo real de vida y cómo
pueden cumplirlo personas comunes como tú o yo, viviendo nuestras vidas bajo la
estructura de Dios.
Esto expresa la realidad de Dios en las vidas de aquellos
que lo aman y lo siguen. La Toráh revela el carácter de Dios y aun más que
ello, nos muestra al Mashiaj, El está contenido en cada una de las páginas, y
como El dijo de si mismo:
Juan
5:46 Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mi porque de mi escribió él.
Lucas
24:27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les
declaraba en todas las Escrituras lo que de el decían.
Si desconectamos
la Torá de nuestras vidas, haciendo una separación de Antiguo Testamento, nos
privamos de una maravillosa y extraordinaria revelación, es por eso que Shavuot
(pentecostés) no puede existir sin el evento primario que fue la entrega de la
Torá en el monte Sinaí.
Sin la Toráh, es
imposible entender los escritos de los primeros discípulos de Iehoshua de
Natzrat. La Toráh explica las enseñanzas de Shaul en su adecuado contexto,
dándonos el verdadero entendimiento. Como está escrito:
Mateo
5:17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido
para abrogar, sino para cumplir.
Hay un axioma
rabínico que dice: “Si interpretas la Ley correctamente, entonces la estás
cumpliendo; y si la interpretas incorrectamente, entonces la estás destruyendo”
Iehoshúa viene a interpretar correctamente la Ley, lo que los Escribas y
Fariseos hacían era destruirla por sus malas interpretaciones y malas
aplicaciones. Por lo tanto, El dijo acertadamente, He venido a cumplir la Ley y
los profetas interpretándola y aplicándola correctamente.
Sí, nosotros
estamos bajo la ley pero no como esclavos de la Ley. Bajo el Yugo de la Toráh,
la Ley, una vez escrita sobre papel y con pluma de tinta se quedo así, pero
ahora a través del Espíritu Santo (Ruaj Hakodesh), la Toráh ha sido escrita
sobre nuestros corazones (Jeremías 31:33), la Torah se ha vuelto interna, la
debemos cumplir por voluntad propia, y como nuestro santo Maestro Iehoshúa,
cada creyente que abrase la Toráh se convierte en la “Palabra Viviente”. Pero más
que eso, puede trabajar en su mala inclinación, ser verdaderamente un hombre
libre de la mala inclinación y siervo de Dios
La salida del Egipto tenía una meta:
"Envía a Mi pueblo" era el "grito de batalla" elevado por Moshé.
Pero allí no concluía el clamor: el versículo posee otro final:
"Veiaabduni", o sea "Para que Me sirvan a Mi", hablaba el
Todopoderoso por boca de su enviado.
"Servir a Dios"
significaba abandonar por siempre la esclavitud egipcia para ingresar a otra
suerte de servicio: a Dios, el Dios de Abraham, Itsjak e Iaacov... Tal como
afirmaba el poeta y sabio judeoespañol, Rabi Iehuda ha Levi:
"El
esclavo de esclavos, es esclavo por la eternidad; solo el que sirve a Dios es
el hombre verdaderamente libre".
"Y
debes saber que no es verdaderamente libre sino aquel que se dedica al estudio
de la Tora". Tratado de Avot
Shavuot es
tiempo de Entrega de la Tora. En el mes de Sivan, tercero del calendario. A
cincuenta días de la liberación de Egipto. Servir a Dios significaría para esa nación
de esclavos, escuchar -todos y cada uno de acuerdo a su potencia- lo primero,
lo esencial, lo sublime: "Yo soy HaShem, Tu Dios, que te he liberado de la
tierra de Egipto, de la casa de la esclavitud".
Haber dejado atrás
la esclavitud, presupone el ejercicio de mi libertad física y, por sobre todo,
espiritual, por eso es que mis pasos deben dirigirse hacia lo sublime, lo Eterno.
19 de marzo de 2018
Editorial Semanal
Pesaj un avanzar
En Pésaj, celebramos la gran
transformación de nuestra historia como pueblo. Estábamos varados en un lugar
estrecho y sin esperanza (Egipto, en hebreo, Mitzraim, significa también ‘lugar
angosto’ ‘limitación’) y Dios nos sacó y expandió nuestras ideas de lo que era
posible en nuestro futuro. Dejamos atrás la esclavitud y comenzamos un nuevo
capítulo como una nación libre. En el desierto, no podíamos quedarnos en un
solo lugar, ni físico ni espiritual. Teníamos que avanzar.
Es por eso que como comunidad tenemos que
avanzar, hacerlo rápido, sin cuestionamientos y sin pensar en su propio
beneficio sino el beneficio colectivo, eso no hacer diferentes a los demás pueblos,
los judíos en Egipto tuvieron que salir tan rápido que su pan no tuvo tiempo
para leudar. La matzá que llevaron con ellos simboliza su entusiasmo y
velocidad, un fuerte compromiso para comenzar una nueva travesía.
Este avance debe hacerse bajo estas
premisas:
1. Cambia tu modo de pensar (Rom 12:2)
La actitud es la energía de nuestras
acciones y el miedo nuestro freno de mano, aquel que accionamos en caso de
emergencia y que no nos permite avanzar. El miedo suele aparecer sin permiso,
encendiendo una luz roja en nuestra mente y proyectando peligros donde quizás
solo hay imágenes fantásticas, nada real. Este freno nos aleja de nuestras
metas y de lo que queremos conseguir. Construye un muro que nos impide lograr
lo que nos entusiasma. La mente tiene la capacidad de paralizarnos con absurdos
pensamientos negativos por supervivencia, para que no nos enfrentemos a nuevas
situaciones que pueden terminar en caída.
Piensa que todos, absolutamente todos, han
sentido o sienten miedo a lo desconocido pero nadie consiguió nada debajo de
una manta o mirando la vida tras una ventana. Si has decido Amar al Eterno y su
Toráh debes avanzar en este camino y eso te hará sentir vivo y tomar caminos
difíciles desde una actitud positiva, es clave para el éxito en tu vida
espiritual y material.
2. Entorno adecuado (Hechos 4:32-36)
Las personas con las que te rodees
influenciarán en tu proceso de salir de Mitzraim de una forma favorable o
desfavorable. Por ejemplo si te propones hacer ejercicio y es amigo con
disciplina se alía a tu plan, te resultará más fácil y rápido avanzar que con
un compañero que no mueva ni una pestaña. Tu entorno debe ser positivo, con
motivación y ganas de avanzar. La energía negativa pesa mucho y se suele
trasmitir con la velocidad de la luz por eso hay que intentar alejarse de lo
que no suma, de los llamados vampiros energéticos. Además si cuentas con
ejemplos cercanos de personas espiritualmente luchadoras que han conseguido sus
objetivos, su experiencia te servirá como guía o modelo para seguir su ejemplo.
Así sí aspirar a un cambio en tu vida,
saliendo de Mitzraim y sigues con el mismo entorno tus resultados serán muy
parecidos a los pasados (esclavo). No hay que infravalorar el efecto que puede
tener una amistad negativa. Su impacto puede ser lo suficientemente fuerte como
para que falles en tus propósitos. Sea cual sea tu entorno debes entender que
tienes la posibilidad de marcar la diferencia y dejar huella.
Por eso cuando no cambias tu manera de
pensar y tu entorno, no avanzas, te conviertes en el ancla de muchas personas,
rompes la armonía universal, pues cada individuo tiene una función
irremplazable dentro del “órgano” al cual pertenece. Los conflictos entre la
comunidad son similares a un cuerpo enfermo, mi falta de compromiso con la
comunidad, mi egoísmo, mi deseo de recibir, hace que actué en contra de la ecología
espiritual es decir en el caso particular de las fiestas, en contra de los
mandamientos que HaKadosh Barúj Hú dejo en las santas convocaciones. Soy
responsable de no dejar Avanzar a los demás, cada comunidad aporta de acuerdo a
su naturaleza y vocación, de esa forma comparte todo y se unifica en torno a un
objetivo común: SALIR DE EGIPTO, el bienestar de mi prójimo. Solo así podrá
surgir el bien que conduce a la armonía universal y al propósito de
conmemoración de Pesaj.
La libertad por la cual continuamos
agradeciéndole a Dios hasta el día de hoy, es la capacidad de avanzar sin
esperar las condiciones “perfectas”. La capacidad de correr. De crecer. De
progresar. De cambiar nuestras historias y de ver nuestras vidas como las
intrépidas aventuras que realmente son.
Oshia Meir
15 de marzo de 2018
6 de marzo de 2018
EDITORIAL SEMANAL
Pesaj
una oportunidad para ser libre
Por:
Oshia Meir
Limpiad la levadura vieja
para que seáis masa nueva, así como lo sois, sin levadura. Porque aun Mashiaj, nuestra Pascua,
ha sido sacrificado. Por tanto, celebremos la fiesta no con
la levadura vieja, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin
levadura de sinceridad y de verdad. (1.Co 5:7-8)
En Pesaj nacimos
nuevamente, fueron siglos de esclavitud
para nuestro pueblo Israel y fuimos liberados por la Manos del Eterno y es por
eso que se nos recuerda en la hagada:
En cada generación, uno
está obligado a verse a sí mismo como si hubiese personalmente salido de
Mitzraim (Egipto). (Pésajim 116b; Hagadá)
Este pasaje bien conocido
no sólo nos ordena recordar yetziat Mitzraim, sino experimentarlo como si
volviera a suceder nuevamente. Debemos alcanzar el conocimiento de la
existencia absoluta de Hashem como si nosotros estuviéramos experimentando
personalmente el éxodo aquí y ahora. ¿Cómo puede una persona que vive más de
3,300 años después de yetziat Mitzraim conocer con certeza absoluta que la mano
milagrosa de Hashem existió en Mitzraim como si él lo estuviera presenciando?
La Toráh nos insta a
‘recordar’ 50 veces; recordar yetziat Mitzraim, recordar las diez plagas,
recordar kriat yam suf, recordar la entrega de la Toráh, recordar los 40 años
que estuviste en el desierto, recordar el man que comiste. La Toráh se está
dirigiendo a gente que vivió directamente la experiencia. No dice: “Recuerda lo
que alguien te contó”, sino, “Tus ojos vieron”. La Toráh fue dirigida a gente
que experimentó todo lo que relata. Ningún otro documento se dirige
personalmente a millones de personas que experimentaron verdaderamente en forma
directa tales milagros abiertos.
Con esta práctica
racional, pedagógica, la Toráh nos llama a “recordar”, sin embargo la Toráh
explicada por el Mashiaj va más allá de la practica vacía religiosa, y en
realidad volvámonos a preguntar ¿Cómo puede una persona que vive más de 3,300 años
después de yetziat Mitzraim conocer con certeza absoluta que la mano milagrosa
de Hashem existió en Mitzraim como si él lo estuviera presenciando?, no cabe
duda que esto es un proceso, un proceso educativo, por eso se nos instruye que en
la noche del Séder debes relatar la historia de la Hagadá una y otra vez, con
todos sus detalles. Debes estimular a los niños a preguntar, no importando cuál
es su disposición. Con el niño que no sabe cómo preguntar, el padre está
obligado a empezar la conversación. Al hijo malvado, al hijo justo, al hijo
simple, el padre debe responder de manera individual y apropiada. A todos les
es dada la oportunidad de discutir sus dudas, de traer sus incertidumbres a la
mesa. Todo esto se llama yediá, conocimiento.
Pero este conocimiento
debe generar los cambios adecuados en mí. Como creyente que está regresando a
casa, que hemos salido de entre las naciones es necesario no solo la práctica
religiosa de los rituales sino también un cambio en nuestra forma de
conducirnos, de cómo nos comportarnos ante la sociedad, es por eso que nuestros
maestros nos aconsejaron a celebrar y recordar esta Pesaj con sinceridad y
verdad, no con la “vieja levadura”, llamándole así en esta alegoría tan sorprendente
Rab Shaúl.
Rab Najman de Breslev dice
en el Sefer HaMidot:
“La Verdad redime a la
persona de toda clase de sufrimiento”
Podemos hacernos otra
pregunta ¿Cómo puede un esclavo, recordar la libertad de Pesaj?, ¿Cómo puede por
más que haga todo lo que la hagada dice rigurosamente si su comportamiento dice
otra cosa?, no podemos engañarnos, es preciso sacar la levadura de nuestra casa,
de nuestro Yo interno, hacer una introspección, un análisis de mi vida. Puedo
hacer el ritual incluso con los mejores utensilios, con todo lo mejor, pero si
por dentro no he sacado la levadura de maldad, en vano lo hago. Por eso nos aconsejan nuestros maestros:
En mi carta os escribí que
no anduvierais en compañía de personas inmorales; no me refería a la gente
inmoral de este mundo, o a los avaros y estafadores, o a los idólatras, porque
entonces tendríais que salir del mundo. Sino que en efecto os escribí que no
anduvierais en compañía de ninguno que, llamándose hermano, es una persona
inmoral, o avaro, o idólatra, o difamador, o borracho, o estafador; con ése, ni
siquiera comáis. (I Co. 5:9-11)
A pocos días de Pesaj, es
necesario recapacitar, hacer Teshuva genuina, y presentarnos a la fiesta en
certidumbre de cambio, con un corazón sincero.
Debemos seguir el ejemplo de nuestro santo Maestro quien padeció todo
esto, más no peco, dándonos ejemplo para poder seguir sus pasos, liberarnos del
poder del pecado, que es lo que nos esclaviza:
¿No sabéis que cuando os
presentáis a alguno como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a
quien obedecéis, ya sea del pecado para muerte, o de la obediencia para
justicia? (Rom 6:16)
Podríamos hacer todo el
ritual de Pesaj de una forma magnífica, pero no cambiaría eso en nada si por dentro
aún soy esclavo del pecado, obedeciendo sus designios, he sido llamado a la
libertad, como está escrito:
Para la libertad nos
libertó el Mesías estad, pues, firmes, y no estéis otra vez sujetos al yugo de
esclavitud. (Gal 5:1)
Es nuestra oportunidad de
poder tener novedad de vida, nacer nuevamente, recordando el sufrimiento de
nuestro pueblo, esclavo por tantos años, tomando ejemplo de ellos, no cayendo
en sus mismos errores, sigamos en el camino, fortaleciendo nuestro espíritu y
mente con el estudio de la Toráh. Acercándonos con un corazón contrito y
humillado, sabiendo que somos solo polvo, pero que en su gracias y misericordia
Hashem nos liberto del yugo el pecado por medio del Mashiaj Iehoshua de
Natzrat.
9 de febrero de 2018
EDITORIAL: Tzedek y Tzedaka
Aprendiendo de Tzdaka y Tzedek
Durante este mes he meditado
en el principio de Tzedaká y Tzedek, aunque pareciera ser la misma palabra son
totalmente diferentes. Tzedaká significa en términos prácticos Solidaridad y
justicia social, muchos confundimos estos conceptos pensando que es solamente
una limosna, pero no es así del todo, ayudar a los desfavorecidos es Tzedaká, es
hacer justicia. La ayuda a quienes necesitan no es entonces un acto de bondad,
sino una obligación ética. Por otro lado Tzedek significa justicia, pero
también verdadero, la verdad, correcto,
legal, justo, legitimo, equitativo.
En el judaísmo la pobreza no
es una maldición que no se pueda evitar. Su ampliación o reducción dependerá de
la voluntad de los seres humanos y del modo en que organicen sus sociedades. La
insensibilidad frente a ella es una falta grave. No se trata de un tema
meramente material, tiene las más profundas implicaciones espirituales. Hacer Tzedaká
es una mitzvá a través de la cual se adquiere mérito, felicidad y paz
espiritual. Desde este punto de vista se entiende que quien ayuda al otro, se
está ayudando a sí mismo.
Deu. 15.7-8 Si hay junto a ti
algún pobre de entre tus hermanos, en alguna de las ciudades de tu tierra que
Adonai tu Di-s te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu
hermano pobre, sino que le abrirás tu
mano y le prestarás lo que necesite para remediar su indigencia.
Pero el problema ha sido que
aquellos que venimos de entre las naciones, que aún desconocemos estos
principios comunitarios y nos encontramos frente a ellos cometemos errores y
esto tiene que ver con nuestra idiosincrasia, la sociedad en donde se vive y la
forma en la que hemos sido criados y educados. Y nos sorprendemos de las
personas que han aprendido estos principios fundamentales de remediar la
indigencia y la necesidad de las personas
pobres. De esta cuenta, muchas personas
han dejado de hacer Tzedaká usando la frase coloquial “a la bondad la llaman
tontera”, pues las personas que han querido beneficiar remediando su necesidad,
han abusado de quienes con sinceridad les han querido ayudar, manifestando así
su egoísmo. Solo piensan en satisfacerse ellos, en cubrir sus necesidades, en sacar
provecho de su circunstancia, viéndolo como una manera fácil de palear sus
necesidad, pero sin darse cuenta que solo es momentánea, pues terminan viviendo
de mendigar, contemplándose a sí mismos como pobres, lo cual hace que los demás
tengan la obligación de remediar su indigencia, utilizando para este fin la
Toráh, interpretando erradamente los textos como el que anteriormente vimos en
Devarim.
Dentro de la tradición ancestral
hebrea presentada en la Toráh, en lo concreto, entendemos que La Torá no
incentiva a necesitar de la Tzedaká ni a depender de las personas. Pero cuando no existe otra opción la sociedad
debe colaborar. Cada individuo en particular y la comunidad en general debe
ocuparse de la Tzedaká.
Un sabio contemporáneo escribió:
La filantropía permite devolver a la sociedad parte de lo que ésta nos está
dando mediante inversiones socialmente responsables. Ello implica un
crecimiento personal ya que el filántropo deberá integrar valores en la
elección de sus inversiones. De esa forma, además de aportar beneficios a la
comunidad, la filantropía desarrolla las habilidades de liderazgo y consolida
los valores personales, familiares y comunitarios generando unión a través de
un proyecto común. (Hallel)
La Tzedaká es generalmente
considerada como una opción de los ricos. Para el judaísmo Gmilut Jasadím
(obras de bondad) no es opcional, es una responsabilidad que todos debemos
asumir. Según la tradición de la Torá todo individuo, aún quien vive de la
beneficencia tiene el deber de contribuir, de acuerdo a sus posibilidades, para
obras sociales y educativas, ayudar a los necesitados, etc., como está escrito
por nuestros maestros:
Iehoshua, sentado en una
ocasión frente a las arcas de las ofrendas, miraba cómo la gente echaba dinero
en ellas. Muchos ricos echaban mucho dinero, pero en esto llegó una viuda pobre
que echó en una de las arcas dos monedas de cobre de muy poco valor. Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les
dijo: –Os aseguro que esta viuda pobre ha dado más que ninguno de los que echan
dinero en el arca; pues todos dan de lo que les sobra, pero ella,
en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para su sustento. (Mar. 12:41-44)
Hchs. 20:35 En todo os he enseñado que, trabajando así,
se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Iehoshua,
que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.
Hacer Tzedaká es una mitzvá a
través de la cual se adquiere mérito, felicidad y paz espiritual. Desde este
punto de vista se entiende que quien ayuda al otro, se está ayudando a sí
mismo.
El Rabino Najman de Breslov
dice:
“Siempre debes agradecer a la
persona que te da algo y nunca decir que en verdad eso no era de ella sino que
provino de Dios.”
Es aquí es donde funciona la
otra palabra Tzedek, ser agradecido para quién te ha ayudado es lo correcto, lo
justo, lo legal, lo verdadero, sigue siendo el mismo principio de que quien
ayuda a otro se ayuda así mismo, pero quién es agradecido honra al Eterno y se
ayuda a sí mismo. Ser mal agradecido es similar a la práctica de la rapiña:
Rabí Yojanán decía en nombre
de Rabí Shimeón bar Yojay:
¿Qué significa eso que dice
Dios: en Isaías 61:8, Porque Yo, YHVH, amo la justicia, Aborrezco la rapiña
para el holocausto; Pero a aquellos les daré su salario fielmente, Y haré con
ellos un pacto perpetuo?
Esto se puede comparar con un rey terrenal que
pasa por un puesto de peaje y dice a sus servidores: ¡pagad a los
encargados del peaje!.
Entonces ellos dijeron: ¡Señor nuestro! ¿No te pertenecen de todas formas los ingresos de todo el
sistema de peajes? ¿Por qué tienes que pagar peaje?.
Pero el rey respondió:
Todos los que viajan ha de aprender de mí a no eludir el
peaje
Así hablo también el Santo Bendito sea:
Odio el holocausto
con rapiña. ¡Mis hijos ha de aprender de mí y mantenerse alejados de la
rapiña!. (De b. Sukká [fiesta de los Tabernáculos] 30ª.)
¿Cuál es la forma de ser agradecido?,
ayudando a otros como te ayudaron a ti, eso es lo justo, pero cuando no eres
agradecido, lo que tienes es “un holocausto con rapiña”. Nuestro santo maestro
dijo:
“No reciban salario. De gratis
recibieron, de gratis den” (Mat 10:8)
De acuerdo a la tradición ancestral
de la Torá la justicia es: «lo mío es tuyo y lo tuyo es tuyo», tal como lo
expresara Rab Akiva, el gran Sabio del Talmud y maestro de Rabí Shimón Bar
Iojái, autor del libro del Zóhar. «Lo mío es tuyo» significa que lo que yo
poseo como individuo, no es sino para ayudar a mi semejante. Como el árbol que
es valorado por el fruto que da, lo mismo ocurre con el hombre: es superior
cuanto más da de sí a la sociedad.
“«Lo tuyo es tuyo» refuerza a
«lo mío es tuyo»; ya que cuando todos colaboramos con nuestro semejante y la
comunidad sin esperar recompensa, todos nos beneficiamos. Si sólo yo me ocupo
de mí, solamente una persona puede ayudarme: yo mismo. Por el contrario, cuando
cada uno piensa en ayudar a todos, hay miles de personas que se ocupan de mí.
Pero, para que esto se pueda llevar a cabo debemos transformar nuestro deseo de
recibir egoísta en altruismo. El egoísmo aumenta nuestra dependencia hacia el
mundo material transformándolo en un fin en sí mismo. En general, nuestro deseo
es incentivado por el anhelo de poseer más.” (Rabbi Haim D. Zukewar
zt´l )
Cuando utilizamos muestra
capacidad de elegir (Tzelem Elohim) inadecuadamente, siendo egocéntricos, utilizando
esa capacidad para nuestro propio beneficio, no podemos ser agradecidos. Debemos
cambiar nuestra manera de dar y recibir Tzedaká, siendo justos, verdaderos,
rectos, pero sobre todo agradecidos.
Oshia Meir
31 de enero de 2018
Reflexiones de Purim I
Purim, Amalek y el
Pensamiento
Y que todos los
pensamientos que ideaba su corazón eran
puro mal de continuo,
Vayar Adonay ki
rabah ra'at ha'adam ba'arets vekol-yetser majshevot libo rak ra kol-hayom.
Bereshit 6:5
El pensamiento ha sido descrito
en la psicología como la capacidad de planear y dirigir en forma oculta una
conducta posterior, lo que prevenía de errores o permitía postergar las
acciones para posibilitar adaptaciones mejores en duración y efectividad. Para la tradición de la Toráh y de nuestro
pueblo los pensamientos nunca son meros pensamientos. Nunca debemos permitirnos
abrigar la noción de que no importa qué es lo que pensemos. Los buenos
pensamientos son extremadamente beneficiosos tanto para aquél que los piensa
como para el mundo en general, mientras que los malos pensamientos son muy
destructivos.
Enseña el Rab Najmán:
En los antiguos anfiteatros, los
monarcas solían disponer de luchas entre animales salvajes y sus presas. El
mismo tipo de batalla se libra hoy en día en la mente de la persona: batallas
entre los buenos pensamientos y los malos pensamientos. Cuando los buenos
pensamientos emergen victoriosos de esta batalla, ello produce un gran placer
Arriba (Likutey Moharán I, 233).
Todos los días nos encontramos en
esta continua batalla entre los pensamientos buenos y los pensamientos malos,
sobre todo aquellos que intentan continuamente el cumplir con la voluntad del
Eterno bendito por siempre, manifestada en Toráh y sus los mitzvot. Pero
aquellos que se han acomodado, quienes están en su área de confort como los
judíos que vivían en Susa, la capital del reino Persa, que pese a la reconstrucción
del templo y la confirmación de las palabras de los profetas de que el pueblo
de Israel retornaría a la Jerusalén reconstruida, no tenían el mínimo interés por retornar para
cumplir así la voluntad divina.
En el texto de Bereshit 6:5 la
palabra usada para pensamiento en hebreo es Ietzer, impulsos, inclinación,
designio, intento, obra, un hombre preso de sus impulsos (pensamientos) es un
esclavo, pues sus malos pensamientos lo dominan. El hombre libre no es el que
no se encuentra en una cárcel, pues hay presos que son libres pensadores y hay libres presos de sus pensamientos;
el hombre libre tampoco es aquel que
hace lo que quiere, ese es un esclavo de sus impulsos, el verdadero hombre
libre es aquel que logró liberarse de sus impulsos y ha crecido espiritualmente
a un nivel desconocido por aquel que es esclavo de sus impulsos. El hombre
libre es aquel que experimentó “la Toráh de Libertad” (ver Carta de Iaaqov Ben Iosef) y se liberó de su inclinación al
mal, como dijo David “Andaré en libertad porque busco tus mandamientos” (Tehilim
119.45).
Nuestra liberta de pensamiento
depende del estudio de la Toráh, si ella seriamos como lo describe el libro de
Bereshit “hombres con pensamientos de continuo el mal”, nuestros maestros
abordaron esta temática y establecieron una Halaja del Mashiaj, ordenándonos que
pensemos continuamente en el bien:
Filp. 4:8 Por lo demás, hermanos,
todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo
amable, todo lo que tiene buena reputación; si hay virtud alguna, si algo digno
de alabanza, en esto pensad.
Las “serpientes y escorpiones”
son los pensamientos que confunden a la persona cuando desea aprender los
misterios de la Toráh. Pero si persiste en su deseo de encontrar a Dios, estos
mismos pensamientos la ayudarán; y entonces hallará un enorme bien cada día…
Pues la persona tiene la capacidad de inclinar sus pensamientos hacia la
dirección que desee. Incluso cuando sus pensamientos se desvían, aun así tiene el poder de refrenarlos y hacerlos volver
hacia el sendero correcto (Likutey Moharán I, 84:1; ibid. II, 50).
Como podríamos cambiar nuestros
pensamientos si no nos ocupamos del estudio de la Toráh y sus mitzvot, como
podríamos tener buen juicio, como podríamos determinar qué es lo verdadero, lo
honesto, lo puro lo amable, sino tenemos un deseo por encontrar a Dios, ¿Cómo
puedo utilizar mi capacidad de elección (Tzelem Elohim) e inclinar mis
pensamientos hacia una dirección correcta si no tengo instrucción?, no cabe
duda que de esto se refería Rab, Shaul cuando dijo:
Rom 12:2 No os adaptéis al mundo,
sino sed transformados por la renovación de la mente, para que comprobéis cuál
es la voluntad de Dios: Lo bueno, lo aceptable y lo perfecto.
La asimilación al sistema trae la
destrucción, me convierto en presa de mis pensamientos. La forma de pensar no
es innata, más bien se desarrolla. A pesar de que las características
personales y cognitivas de los individuos motiva la preferencia por uno o
varios tipos de pensamiento determinados, las personas pueden desarrollar y
practicar cualquier tipo de razonamiento. Por eso es importante la disciplina
en el estudio de la Toráh, pues la continua lectura y práctica me harán transformar
y renovar mi forma de pensar. Nuestro
maestro dijo:
Luc. 6:45 Un buen hombre, del
buen tesoro que hay en su corazón, saca buenas cosas pero el malvado, del mal
tesoro de su corazón saca lo malo; porque de lo que abunda en el corazón habla
la boca.
Enseña el Rab Najmán que los
pensamientos dañinos que acosan a la gente sirven para recordar la constante
batalla con Amalek, el archienemigo de la nación judía. Este es el significado
del versículo citado más arriba, “Los pensamientos del hombre son raK rA
koL haioM [malos todo el día]”. En hebreo, las letras finales de estas palabras forman la
palabra AMaLeK. Los pensamientos malos y lascivos representan al Amalek
interior (Likutey Halajot, Minja 7:19).
Purim nos recuerda que nuestra
supervivencia como nación depende de nuestra forma de pensar de acuerdo a la
voluntad divina plasmada en la Toráh, utilizando nuestra capacidad de elección
para el bien común, de una forma altruista y no egoísta. El malvado Hamán puede
destruirnos con pensamientos malos y lascivos pero solamente la Toráh puede
ayudarnos a cambiarlos, como está escrito:
Heb 4:12 Porque la Palabra de
Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos, y penetra
hasta dividir el alma y el espíritu, y hasta las coyunturas y los tuétanos, y
es capaz de discernir los pensamientos y las intenciones del corazón.
Oshia Meir
28 de enero de 2018
Reflexiones de Purim
A propósito de Purim
Se acerca la fiesta de Purim y debemos
prepararnos pues esta fiesta es de total alegría y felicidad, pero tiene algo
que recordarnos, nuestra salvación como pueblo, como nación. Esta fiesta nos
recuerda que somos un barro en común, nos recuerda nuestro compromiso con El
Eterno, con nosotros mismos y con nuestros semejantes.
En esta fiesta se practican las mitzvot
relacionadas con el intercambio de porciones comestibles entre amigos (mishlóaj
manót) y la entrega de dádivas a los pobres (matanót laevioním) sirven para
conmemorar la gran salvación que obtuvo el pueblo de Israel en los días de
Hamán, el malvado, a través de Mordejái y Ester, quienes fortalecieron los corazones
de todos los judíos de aquella generación promoviendo un intenso sentimiento de
amor y hermandad entre el pueblo ante la amenaza de su destrucción inminente,
cuando nuestro pueblo estaba llegando al polo muerte (Met) debido a esta gran
aflicción.
El Sefer HaTodaa dice estas palabras
hablando de Purim, este acontecimiento de unidad y amor de parte los judíos de
aquella época:” Cuando entre los judíos existe una profunda unidad,
incluso los malvados que se encuentran entre ellos se vuelven personas justas”,
Purim es una fiesta que nos recuerda esta profunda unidad en el acto de
intercambiar comestibles entre amigos y
dar dádivas a los pobres.
La fuerza de Amalek trae desunión,
separación del ser humano de la voluntad Divina, esta fuerza solo se manifiestas
en aquellos que están rezagados en el camino y que su relación con la
Toráh y los Mitzvot se ha debilitado,
Haman es la imagen de la maldad de Amalék. Este pensó que podía dividir y
debilitar al pueblo haciéndolo pecar. Cuando se manifestó una desunión entre
los judíos que habían pecado y aquellos que no, Ester dijo a Mordejái: Ve y
reúne a todos los judíos (Ester 4:16), con el propósito de convertir al pueblo
en una unidad como lo habían sido siempre, Hamán no podría subyugar siquiera a
aquellos que habían tropezado. Si llegara a atacar a uno solo, todo el pueblo
de Israel padecería el dolor.
Dijeron nuestros Sabios respecto de
Iaacov: “La unión de sus hijos lo salvó de las manos de Eisav” (Bereshit Rabá
84). Siempre que los Hijos de Israel nuestro pueblo, se vean amenazados por Esav
y Amalék, la única forma de lograr la salvación es uniéndose y fortaleciendo el
amor y la hermandad entre ellos.
Debemos tomar ejemplo de los judíos de
aquella época los cuales se unieron para proteger sus vidas y gracias a ello
fueron salvados. De la misma manera cada uno de nosotros tenemos el deber de
fortalecer nuestra unidad interna para que nuestros enemigos no puedan ejercer
dominio sobre nosotros.
Así pues la fiesta de Purim es un momento
propicio para fomentar este sentimiento de unidad, hacer de esta unidad lazos
más fuertes entre nuestros hermanos, por eso se hacen más importantes los mitzvot relacionadas con el intercambio
de porciones comestibles entre amigos (mishlóaj manót) y la entrega de dádivas
a los pobres (matanót laevioním). Aumentar el amor fraternal entre el pueblo y
fortalecer nuestro sentido comunitario, para que de esta forma el poder de
Amalék no pueda dominar a Israel.
Nuestros maestros documentaron este tipo
de unidad que no era exclusivo de la fiesta de Purim sino como dijimos antes, Israel
se ha caracterizado por ser siempre una Ejad, es su naturaleza, el texto dice:
“Todos los que habían creído estaban
juntos y tenían todas las cosas en común; vendían todas sus propiedades y sus
bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno. Día tras día continuaban unánimes en el templo
y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de
corazón, alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía
cada día al número de ellos los que iban siendo salvos.” (Hchs, 2:44-47)
Nuestro Propósito en esta fiesta es
propiciar esta unidad, para que de esta forma Amalek no pueda dominar nuestra
comunidad, no pueda dominarnos, cerrandole las puertas con la hermandad, la
fraternidad y amor entre nuestros hermanos, tener un sentimiento de comunidad
en el cual nos apoyemos los unos a los otros, como dijo Rav. Shaúl:
1Co 12:26
Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro recibe
honores, todos se alegran con él.
Este es el sentido de comunidad, no
simplemente el regalar un plato de comida (mishlóaj manót) o la entrega de
dádivas a un necesitado, (matanót laevioním), como un ritual vano y vació ¡no!,
sino sentir su dolor, su necesidad, como está documentado por nuestros
maestros:
Gal 6:2 Sobrellevad los unos las
debilidades agobiantes de los otros y así cumpliréis la ley como explicada por
Mashiaj.
La desunión, la división, trae como
consecuencia el pecado, las contiendas los pleitos, la habladuría, y eso nos
debilita como pueblo, como personas, somos presa fácil de Amalek como
manifestado en Haman en la fiesta de Purim, Israel estaba ya sentenciado a la
muerte, pero su capacidad de unión los libro de la muerte.
Quiera El Eterno que
podamos alcanzar esa unidad, preocuparnos por los demás, si están enfermos, si
están angustiados, etc., creando así lazos fuertes, evitando la asimilación, la
búsqueda de ayuda fuera de la Toráh para solucionar los problemas, ayudándonos mutuamente
para no desaparecer.
22 de enero de 2018
Información del club del libro
Beit Shalom Guatemala
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Todos los Sábados
Hora: 3:00 pm
Objetivo: La Auto Ayuda para hombre y mujeres para el mejoramiento de su Hogar.
Para mayor información escribanos un correo a btshalom0@gmail.com
Editorial: La Hospitalidad
La Hospitalidad
Abre
tu casa a
la hospitalidad; considera
a los pobres miembros
de tu familia… (Pirke Avot 4:1)
No solo a los sabios recibirás en tu
casa, sino también a los pobres y los viandantes (Rabí Shimon ben Tzemaj Duran,
Magen Avot). (España 1.361-1.444, a
causa de las persecuciones se desplazó a Argelia).
Hay personas que son consideradas
caritativas, que sus bolsillos están siempre abiertos para ayudar a los
indigentes y necesitados pero fuera de sus hogares, dentro de sus cuatros paredes
no quieren ser molestados. No obstante la situación de nuestro país la
delincuencia y la rapiña en la que se encuentra, debemos creer siempre en el
ser humano, nuestros maestros hablaron de esta temática en sus escritos “Así
que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente
a los de la familia de la fe” (Gal. 6:10). Al tomar esta decisión es muy
importante tener la seguridad de que quien entre a tu casa sepa recibir esta
bendición, el texto nos llama a la reflexión y dice que principalmente a los de
la familia de la fe, a nuestros propia familia, hermanos, amigos, que en su
momento están pasando por necesidad.
Rabí Iehoshua dijo en una oportunidad
“Y dijo también al que le había convidado: Cuando ofrezcas una comida o una
cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus
vecinos ricos, no sea que ellos a su vez también te conviden y tengas ya tu
recompensa. Antes bien, cuando ofrezcas un banquete, llama a pobres, mancos,
cojos, ciegos, y serás bienaventurado, ya que ellos no tienen para
recompensarte; pues tú serás recompensado en la resurrección de los justos.”
El texto antes mencionado se refiere al trabajo social que debemos hacer, a
llevar de lo que tenemos a otros, a convidarlos de las ricas bendiciones que
Dios nos ha dado, al contrario no significa que tu dejes a tu familia sin comer
por esta causa, claro que no.
En una oportunidad un joven Árabe fue
becado en la universidad de Hebrea de Jerusalén, parte de la beca era hacer
trabajo social, compartir con alguna persona de capacidades especiales, un
Israelí que tenia paraplejia. La única forma de aprender es compartir con aquel
que lo necesita, invitarlo a tu casa y compartir de tu comida, de tu familia,
de tu paz en tu hogar, no te imaginas cuanto bien les hace esto a las personas.
Que caso tiene como dijo el maestro invitar a tus amigos que luego devolverán
el favor, es aquel que no te puede pagar el que lo necesita. Muchas personas
son inspiradas por la convivencia de nuestras familias al adentrarse en nuestra
casa.
Nuestra sociedad ha caído en un
sentimiento de indiferencia al dolor ajeno, al punto de no importarle si muere
o no, si come o no, si tiene frio o no, se ha endurecido el corazón, a tal
punto que por una “mala cara” lo pueden matar.
Actuamos con tanta indiferencia que
cuentan de una ocasión en la que un individuo esperaba el bus con mucha gente
con él, al cabo de unos largos minutos el bus llego y todos subieron, en ese
instante comienza a llover y todos muy contentos porque no se mojarían. Más
adelante se encontraba otra para de bus con el mismo número de personas
solamente que estas trataban de cubrirse de la lluvia y cuando llego a esta
para el bus todas las personas que habían subido unas cuadras antes y
principalmente nuestro personaje, empezaron a gritarle al piloto del bus que
continuaran que ya iban llenos, pues ellos no se habían mojado y en ningún
momento pensaron en los afuera si se mojaban, no les importaba dejarlos y que
se mojaran, por esto fue condenada Sodoma y Gomorra, por la crueldad de sus
habitantes. Así somos los seres humanos, cuando ya estamos bien y hemos logrado
lo que queremos nos olvidamos de aquel que no tuvo las misma oportunidades que
nosotros.
El hombre fue creado a Imagen y
semejanza de Dios pudiendo utilizar su capacidad de elección para ayudar a
otros, para hacer sentir bien a otros,
no se trata solo de dinero, sino de comprensión, atención, no está de más un buen banquete pero no lo es
todo.
El nivel más alto de la hospitalidad
(ajnasat orjim) es hacer que los pobres y necesitados se sientan como miembros
de la familia, la presencia de estos harán sentir al dueño de casa que es solo
un caminante en este mundo y que su hogar es solamente un corredor que lo
conducirá al "Olam - haba", (mundo venidero).
Oshia Meir
10 de enero de 2018
¿Griego o Hebreo?
¿Griegos o Hebreos?
Dentro
del insipiente conocimiento de la cultura hebrea y la tradición de Israel, he escuchado
mucho a personas que un tiempo atrás
estuvieron en el cristianismo y ahora han encontrado este conocimiento
maravilloso y juzgan a quienes quedaron
atrás en el cristianismo como a griegos. Esta es la idiosincrasia del
latinoamericano (los distintivos propios de un individuo o de una colectividad
nacional, regional o étnica. Es la manera de ser que caracteriza a las personas
que pertenecen a un determinado grupo social. (País, región, pueblo, barrio)),
me creo superior porque hoy aprendí algo y este conocimiento me hace superior a
mi prójimo, a mi connacional, esto sucede así en el ámbito laboral, ámbito
académico, etc. Pero en realidad quiero temporizar
el tema al país al cual pertenezco y sucede que en una forma despectiva se
trata a la persona que no conoce o no tiene esta información como “griego”,
aludiendo a la filosofía griega, en realidad esto es ignorar el tema puesto que
en su mayoría de escuelas de pensamiento modernas del judaísmo hay mucho de
Platón y Aristóteles, de la filosofía griega.
El
lector podría decir que esto es una “herejía”, no es nuestra intensión creer
que tengo la verdad absoluta o que quiera ir en contra de estas escuelas de
pensamiento, de ninguna manera, el tema que quisiera desarrollar es “como puedo
juzgar de esta forma a otra persona si yo mismo no sé que estoy hablando”, Rabí Iehoshua de Natzrat dijo: “No sentencien
no sea que sean sentenciados conforme al Din que sentencien; con la medida
que midan se les medirá a ustedes.” (Mat 7:1-2).
Para
poder entender mejor este tema es necesario que se explique que es un griego en
contraste con un hebreo, podemos contestar a esto con una respuesta simplista, pero trataremos de explicarlo a fondo. Desde nuestra niñez hemos sido enseñados de
acuerdo a la filosofía griega, la sociedad, la ciencia y la religión, todo tema
que abordemos será influenciado por este pensamiento, adicional a esto nos
encontramos con un conocimiento que en apariencia es diferente pero que tiene
las mismas formas de pensamientos, y para poder ejemplificar esto vamos a leer
un poco del pensamiento platónico plasmado en un mito escrito por él, El mito
de la caverna, En este mito, narrado en “República”, Platón relata cómo los hombres que viven en este
mundo son semejantes a prisioneros que nunca han visto la luz del Sol, y que se
hallan encadenados de pies y manos en el fondo de una gran cueva, de espaldas a
la única entrada que da al exterior. Dentro de la caverna y detrás de ellos
arde una gran hoguera, que tampoco pueden ver por encontrarse de espaldas, y
porque se interpone una valla, a lo largo de la cual van pasando hombres
portadores de figuras que se corresponden con cosas y animales. Los prisioneros
sólo pueden escuchar sus voces y contemplar las sombras de los objetos que se
van proyectando en el fondo de la pared. Pero, un día uno de ellos es liberado
recorriendo todo el espacio de la caverna hasta salir a la luz del Sol. Este
prisionero liberado es el filósofo que ha de volver otra vez a la caverna para
liberar a sus compañeros y sacarles también a la luz.
Si
prestamos atención esto nos recuerda a muchos a los midrashim cabalistas, el
único que puede llevar luz a otros es el cabalista, (ojo que no es nuestra
intensión desvirtuar este conocimiento). Así podríamos analizar el otro mito
relacionado con este mundo de las ideas el mito del carro alado, que habla del
alma inmortal, tema que es muy conocido en los ámbitos cabalistas, y otras
formas de pensamiento.
En
contraste la tradición más antigua de Israel plasmada en la Toráh difiere
abismalmente de la griega pues no se circunscribe a las ideas, pues las ideas
solo pueden ser entendidas no sentidas, el lenguaje de la Toráh es más
concreto, no se basa en ideas pre concebidas, los griegos creyeron sentir la
materia, según los filósofos modernos, tal como era (pitagóricos), y los
hebreos, entiéndase “hablantes de hebreo”, tal como debería ser (cabalistas).
Aristóteles sostendría, así, que sus hermanos griegos fueron historiadores y
que los hebreos fueron poetas. Historia y poesía representan, para los
menesteres de esta conversación, dos principios, el físico y el divino. La
inteligencia humana, niéguese lo que se quiera, necesita contar con un
principio físico, con causas que expliquen o justifiquen, por ejemplo, alguna
desgracia, y además con uno divino que justifique su dolor, su tener que
arrostrar las desgracias.
Los
principios físicos son substanciales, dan pie a la ciencia, mientras que los
divinos son esenciales y se prestan a la práctica metafísica. Ciencia y
metafísica, o cálculo y conjetura, sirven para torrear los desiertos y para
allanar las quimeras. Todo lo que “presenciamos” recibe de nosotros gracia y
hermosura, imaginaciones e interpretaciones. Tomemos la siguiente línea
humildísima de Garcilaso de la Vega, poeta que aduna las ideas acerca de la
belleza de León Hebreo o Yehudá Abrabanel y las del neoplatonismo, y
razonémosla:
“Pensando
que ‘el camino iba derecho”.
¿Qué
es ese “camino” en boca de un hebreo, de un poeta? ¿Y qué es en boca de un
griego, de un científico? Donoso, el griego dirá que “camino” es una serie de
“átomos” aplanados, citando a Demócrito, pero el hebreo dirá que tal palabra
representa, no es, el “mundo”. Para el griego las palabras eran atributos de
las cosas, según leemos en el “Cratilo”, mas para el hebreo eran simples
alegorías.
El
“átomo” soñado por Demócrito, según explica Copleston en su “Historia de la
Filosofía”, por carecer de norte y sur también carece de “rostro”, de gesto,
mas el “mundo” hebreo, incardinado, sí cuenta con uno. Las cosas sin “rostro”,
digámoslo de una vez, no tienen “presencia”. Podemos estar frente a una piedra,
pero no en su “presencia”. El “mundo” griego, ahora se entiende, era mudo,
sordo, un laberinto ciego poblado por la imaginación popular con pequeños
dioses, en tanto el hebreo, que dio al mundo el monoteísmo, era uno que
hablaba.
¡Pero
hay una paradoja! El griego, que vivía en lo yermo, debió inventarse el oráculo,
un falso motor, una divinidad provisional, accidental, caprichosa, cosa que no
hizo el hebreo, que veía en lo divino algo natural, necesario. El “camino” del
griego, aunque muy “pensado”, jamás fue “derecho”, siempre fue accidentado,
normado por “cosas”, según enseñan las filosofías de Demócrito, Anaxágoras,
Pitágoras, etcétera. El “camino” del hebreo, en parangón, aunque sólo intuido
fue rectilíneo, regido por leyes estrictas y en alianza con el “panim” de lo
inefable.
En
síntesis decirle a una persona cristiana que es un griego no tiene parangón, la
persona que hace esto no tiene conocimiento debido a su yermo en el que vive
intelectualmente, olvidando los principios de la Kabalá, la humildad y el
altruismo. No etiquetemos a una persona por ser cristiana, mormona, etc., cada
persona es libre de pensar como quiera, nosotros hemos venido al conocimiento
de la Toráh y debemos estar muy agradecidos que pudimos cambiar nuestra forma
de pensar y actuar, “no Juzguemos”, ayudemos a la construcción de una sociedad
más tolerante.
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