27 de abril de 2018

EDITORIAL


Shavuot Caminando hacia lo sublime lo Eterno

Cuando hoy preguntamos, cual es la mayor contribución que el Judaísmo hace al mundo, la persona común responde: “sopa de pollo”, o puede decir “Los 10 mandamientos”. Es interesante notar que la Biblia no les llama mandamientos del todo. La Biblia se refiere a ellos en Shemot (Éxodo) 34:28 como Aseret Hadibrot (Las diez palabras). Después de todo dice “Yo soy el Señor tu Dios”,  ¡No es un mandamiento!

Cuando oyen la palabra Toráh, muchas personas inmediatamente lo asocian con “La Ley”. Sin embargo, la Toráh contiene mucho más que solamente leyes. Contiene el manual de Dios para la vida.

Le enseña a creyentes cómo una comunidad de redimidos se supone que deben vivir y funcionar en un decadente mundo materialista. Nos da un ejemplo real de vida y cómo pueden cumplirlo personas comunes como tú o yo, viviendo nuestras vidas bajo la estructura de Dios. 

Esto expresa la realidad de Dios en las vidas de aquellos que lo aman y lo siguen. La Toráh revela el carácter de Dios y aun más que ello, nos muestra al Mashiaj, El está contenido en cada una de las páginas, y como El dijo de si mismo:

Juan 5:46 Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mi porque de mi escribió él.

Lucas 24:27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de el decían.

Si desconectamos la Torá de nuestras vidas, haciendo una separación de Antiguo Testamento, nos privamos de una maravillosa y extraordinaria revelación, es por eso que Shavuot (pentecostés) no puede existir sin el evento primario que fue la entrega de la Torá en el monte Sinaí.

Sin la Toráh, es imposible entender los escritos de los primeros discípulos de Iehoshua de Natzrat. La Toráh explica las enseñanzas de Shaul en su adecuado contexto, dándonos el verdadero entendimiento.  Como está escrito:

Mateo 5:17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.

Hay un axioma rabínico que dice: “Si interpretas la Ley correctamente, entonces la estás cumpliendo; y si la interpretas incorrectamente, entonces la estás destruyendo” Iehoshúa viene a interpretar correctamente la Ley, lo que los Escribas y Fariseos hacían era destruirla por sus malas interpretaciones y malas aplicaciones. Por lo tanto, El dijo acertadamente, He venido a cumplir la Ley y los profetas interpretándola y aplicándola correctamente.  

Sí, nosotros estamos bajo la ley pero no como esclavos de la Ley. Bajo el Yugo de la Toráh, la Ley, una vez escrita sobre papel y con pluma de tinta se quedo así, pero ahora a través del Espíritu Santo (Ruaj Hakodesh), la Toráh ha sido escrita sobre nuestros corazones (Jeremías 31:33), la Torah se ha vuelto interna, la debemos cumplir por voluntad propia, y como nuestro santo Maestro Iehoshúa, cada creyente que abrase la Toráh se convierte en la “Palabra Viviente”. Pero más que eso, puede trabajar en su mala inclinación, ser verdaderamente un hombre libre de la mala inclinación y siervo de Dios

La salida del Egipto tenía una meta: "Envía a Mi pueblo" era el "grito de batalla" elevado por Moshé. Pero allí no concluía el clamor: el versículo posee otro final: "Veiaabduni", o sea "Para que Me sirvan a Mi", hablaba el Todopoderoso por boca de su enviado.

"Servir a Dios" significaba abandonar por siempre la esclavitud egipcia para ingresar a otra suerte de servicio: a Dios, el Dios de Abraham, Itsjak e Iaacov... Tal como afirmaba el poeta y sabio judeoespañol, Rabi Iehuda ha Levi:

"El esclavo de esclavos, es esclavo por la eternidad; solo el que sirve a Dios es el hombre verdaderamente libre".

"Y debes saber que no es verdaderamente libre sino aquel que se dedica al estudio de la Tora". Tratado de Avot

Shavuot es tiempo de Entrega de la Tora. En el mes de Sivan, tercero del calendario. A cincuenta días de la liberación de Egipto. Servir a Dios significaría para esa nación de esclavos, escuchar -todos y cada uno de acuerdo a su potencia- lo primero, lo esencial, lo sublime: "Yo soy HaShem, Tu Dios, que te he liberado de la tierra de Egipto, de la casa de la esclavitud".

Haber dejado atrás la esclavitud, presupone el ejercicio de mi libertad física y, por sobre todo, espiritual, por eso es que mis pasos deben dirigirse hacia lo sublime, lo Eterno.

19 de marzo de 2018

Editorial Semanal


Pesaj un avanzar

En Pésaj, celebramos la gran transformación de nuestra historia como pueblo. Estábamos varados en un lugar estrecho y sin esperanza (Egipto, en hebreo, Mitzraim, significa también ‘lugar angosto’ ‘limitación’) y Dios nos sacó y expandió nuestras ideas de lo que era posible en nuestro futuro. Dejamos atrás la esclavitud y comenzamos un nuevo capítulo como una nación libre. En el desierto, no podíamos quedarnos en un solo lugar, ni físico ni espiritual. Teníamos que avanzar.
Es por eso que como comunidad tenemos que avanzar, hacerlo rápido, sin cuestionamientos y sin pensar en su propio beneficio sino el beneficio colectivo, eso no hacer diferentes a los demás pueblos, los judíos en Egipto tuvieron que salir tan rápido que su pan no tuvo tiempo para leudar. La matzá que llevaron con ellos simboliza su entusiasmo y velocidad, un fuerte compromiso para comenzar una nueva travesía.

Este avance debe hacerse bajo estas premisas:

1. Cambia tu modo de pensar (Rom 12:2)

La actitud es la energía de nuestras acciones y el miedo nuestro freno de mano, aquel que accionamos en caso de emergencia y que no nos permite avanzar. El miedo suele aparecer sin permiso, encendiendo una luz roja en nuestra mente y proyectando peligros donde quizás solo hay imágenes fantásticas, nada real. Este freno nos aleja de nuestras metas y de lo que queremos conseguir. Construye un muro que nos impide lograr lo que nos entusiasma. La mente tiene la capacidad de paralizarnos con absurdos pensamientos negativos por supervivencia, para que no nos enfrentemos a nuevas situaciones que pueden terminar en caída.
Piensa que todos, absolutamente todos, han sentido o sienten miedo a lo desconocido pero nadie consiguió nada debajo de una manta o mirando la vida tras una ventana. Si has decido Amar al Eterno y su Toráh debes avanzar en este camino y eso te hará sentir vivo y tomar caminos difíciles desde una actitud positiva, es clave para el éxito en tu vida espiritual y material.

2. Entorno adecuado (Hechos 4:32-36)

Las personas con las que te rodees influenciarán en tu proceso de salir de Mitzraim de una forma favorable o desfavorable. Por ejemplo si te propones hacer ejercicio y es amigo con disciplina se alía a tu plan, te resultará más fácil y rápido avanzar que con un compañero que no mueva ni una pestaña. Tu entorno debe ser positivo, con motivación y ganas de avanzar. La energía negativa pesa mucho y se suele trasmitir con la velocidad de la luz por eso hay que intentar alejarse de lo que no suma, de los llamados vampiros energéticos. Además si cuentas con ejemplos cercanos de personas espiritualmente luchadoras que han conseguido sus objetivos, su experiencia te servirá como guía o modelo para seguir su ejemplo.

Así sí aspirar a un cambio en tu vida, saliendo de Mitzraim y sigues con el mismo entorno tus resultados serán muy parecidos a los pasados (esclavo). No hay que infravalorar el efecto que puede tener una amistad negativa. Su impacto puede ser lo suficientemente fuerte como para que falles en tus propósitos. Sea cual sea tu entorno debes entender que tienes la posibilidad de marcar la diferencia y dejar huella.

Por eso cuando no cambias tu manera de pensar y tu entorno, no avanzas, te conviertes en el ancla de muchas personas, rompes la armonía universal, pues cada individuo tiene una función irremplazable dentro del “órgano” al cual pertenece. Los conflictos entre la comunidad son similares a un cuerpo enfermo, mi falta de compromiso con la comunidad, mi egoísmo, mi deseo de recibir, hace que actué en contra de la ecología espiritual es decir en el caso particular de las fiestas, en contra de los mandamientos que HaKadosh Barúj Hú dejo en las santas convocaciones. Soy responsable de no dejar Avanzar a los demás, cada comunidad aporta de acuerdo a su naturaleza y vocación, de esa forma comparte todo y se unifica en torno a un objetivo común: SALIR DE EGIPTO, el bienestar de mi prójimo. Solo así podrá surgir el bien que conduce a la armonía universal y al propósito de conmemoración de Pesaj.

La libertad por la cual continuamos agradeciéndole a Dios hasta el día de hoy, es la capacidad de avanzar sin esperar las condiciones “perfectas”. La capacidad de correr. De crecer. De progresar. De cambiar nuestras historias y de ver nuestras vidas como las intrépidas aventuras que realmente son.

Oshia Meir 

6 de marzo de 2018

EDITORIAL SEMANAL


Pesaj una oportunidad para ser libre
Por: Oshia Meir

Limpiad la levadura vieja para que seáis masa nueva, así como lo sois, sin levadura. Porque aun Mashiaj, nuestra Pascua, ha sido sacrificado. Por tanto, celebremos la fiesta no con la levadura vieja, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad. (1.Co 5:7-8)

En Pesaj nacimos nuevamente,  fueron siglos de esclavitud para nuestro pueblo Israel y fuimos liberados por la Manos del Eterno y es por eso que se nos recuerda en la hagada:

En cada generación, uno está obligado a verse a sí mismo como si hubiese personalmente salido de Mitzraim (Egipto). (Pésajim 116b; Hagadá)

Este pasaje bien conocido no sólo nos ordena recordar yetziat Mitzraim, sino experimentarlo como si volviera a suceder nuevamente. Debemos alcanzar el conocimiento de la existencia absoluta de Hashem como si nosotros estuviéramos experimentando personalmente el éxodo aquí y ahora. ¿Cómo puede una persona que vive más de 3,300 años después de yetziat Mitzraim conocer con certeza absoluta que la mano milagrosa de Hashem existió en Mitzraim como si él lo estuviera presenciando?

La Toráh nos insta a ‘recordar’ 50 veces; recordar yetziat Mitzraim, recordar las diez plagas, recordar kriat yam suf, recordar la entrega de la Toráh, recordar los 40 años que estuviste en el desierto, recordar el man que comiste. La Toráh se está dirigiendo a gente que vivió directamente la experiencia. No dice: “Recuerda lo que alguien te contó”, sino, “Tus ojos vieron”. La Toráh fue dirigida a gente que experimentó todo lo que relata. Ningún otro documento se dirige personalmente a millones de personas que experimentaron verdaderamente en forma directa tales milagros abiertos.

Con esta práctica racional, pedagógica, la Toráh nos llama a “recordar”, sin embargo la Toráh explicada por el Mashiaj va más allá de la practica vacía religiosa, y en realidad volvámonos a preguntar ¿Cómo puede una persona que vive más de 3,300 años después de yetziat Mitzraim conocer con certeza absoluta que la mano milagrosa de Hashem existió en Mitzraim como si él lo estuviera presenciando?, no cabe duda que esto es un proceso, un proceso educativo, por eso se nos instruye que en la noche del Séder debes relatar la historia de la Hagadá una y otra vez, con todos sus detalles. Debes estimular a los niños a preguntar, no importando cuál es su disposición. Con el niño que no sabe cómo preguntar, el padre está obligado a empezar la conversación. Al hijo malvado, al hijo justo, al hijo simple, el padre debe responder de manera individual y apropiada. A todos les es dada la oportunidad de discutir sus dudas, de traer sus incertidumbres a la mesa. Todo esto se llama yediá, conocimiento.

Pero este conocimiento debe generar los cambios adecuados en mí. Como creyente que está regresando a casa, que hemos salido de entre las naciones es necesario no solo la práctica religiosa de los rituales sino también un cambio en nuestra forma de conducirnos, de cómo nos comportarnos ante la sociedad, es por eso que nuestros maestros nos aconsejaron a celebrar y recordar esta Pesaj con sinceridad y verdad, no con la “vieja levadura”, llamándole así en esta alegoría tan sorprendente Rab Shaúl.

Rab Najman de Breslev dice en el Sefer HaMidot:

“La Verdad redime a la persona de toda clase de sufrimiento”

Podemos hacernos otra pregunta ¿Cómo puede un esclavo, recordar la libertad de Pesaj?, ¿Cómo puede por más que haga todo lo que la hagada dice rigurosamente si su comportamiento dice otra cosa?, no podemos engañarnos, es preciso sacar la levadura de nuestra casa, de nuestro Yo interno, hacer una introspección, un análisis de mi vida. Puedo hacer el ritual incluso con los mejores utensilios, con todo lo mejor, pero si por dentro no he sacado la levadura de maldad, en vano lo hago.  Por eso nos aconsejan nuestros maestros:

En mi carta os escribí que no anduvierais en compañía de personas inmorales; no me refería a la gente inmoral de este mundo, o a los avaros y estafadores, o a los idólatras, porque entonces tendríais que salir del mundo. Sino que en efecto os escribí que no anduvierais en compañía de ninguno que, llamándose hermano, es una persona inmoral, o avaro, o idólatra, o difamador, o borracho, o estafador; con ése, ni siquiera comáis. (I Co. 5:9-11)  

A pocos días de Pesaj, es necesario recapacitar, hacer Teshuva genuina, y presentarnos a la fiesta en certidumbre de cambio, con un corazón sincero.  Debemos seguir el ejemplo de nuestro santo Maestro quien padeció todo esto, más no peco, dándonos ejemplo para poder seguir sus pasos, liberarnos del poder del pecado, que es lo que nos esclaviza:

¿No sabéis que cuando os presentáis a alguno como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, ya sea del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia? (Rom 6:16)

Podríamos hacer todo el ritual de Pesaj de una forma magnífica, pero no cambiaría eso en nada si por dentro aún soy esclavo del pecado, obedeciendo sus designios, he sido llamado a la libertad, como está escrito:

Para la libertad nos libertó el Mesías estad, pues, firmes, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. (Gal 5:1)

Es nuestra oportunidad de poder tener novedad de vida, nacer nuevamente, recordando el sufrimiento de nuestro pueblo, esclavo por tantos años, tomando ejemplo de ellos, no cayendo en sus mismos errores, sigamos en el camino, fortaleciendo nuestro espíritu y mente con el estudio de la Toráh. Acercándonos con un corazón contrito y humillado, sabiendo que somos solo polvo, pero que en su gracias y misericordia Hashem nos liberto del yugo el pecado por medio del Mashiaj Iehoshua de Natzrat.



9 de febrero de 2018

EDITORIAL: Tzedek y Tzedaka

Aprendiendo de Tzdaka y Tzedek

Durante este mes he meditado en el principio de Tzedaká y Tzedek, aunque pareciera ser la misma palabra son totalmente diferentes. Tzedaká significa en términos prácticos Solidaridad y justicia social, muchos confundimos estos conceptos pensando que es solamente una limosna, pero no es así del todo, ayudar a los desfavorecidos es Tzedaká, es hacer justicia. La ayuda a quienes necesitan no es entonces un acto de bondad, sino una obligación ética. Por otro lado Tzedek significa justicia, pero también  verdadero, la verdad, correcto, legal, justo, legitimo, equitativo.

En el judaísmo la pobreza no es una maldición que no se pueda evitar. Su ampliación o reducción dependerá de la voluntad de los seres humanos y del modo en que organicen sus sociedades. La insensibilidad frente a ella es una falta grave. No se trata de un tema meramente material, tiene las más profundas implicaciones espirituales. Hacer Tzedaká es una mitzvá a través de la cual se adquiere mérito, felicidad y paz espiritual. Desde este punto de vista se entiende que quien ayuda al otro, se está ayudando a sí mismo.

Deu. 15.7-8 Si hay junto a ti algún pobre de entre tus hermanos, en alguna de las ciudades de tu tierra que Adonai tu Di-s te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre,  sino que le abrirás tu mano y le prestarás lo que necesite para remediar su indigencia. 

Pero el problema ha sido que aquellos que venimos de entre las naciones, que aún desconocemos estos principios comunitarios y nos encontramos frente a ellos cometemos errores y esto tiene que ver con nuestra idiosincrasia, la sociedad en donde se vive y la forma en la que hemos sido criados y educados. Y nos sorprendemos de las personas que han aprendido estos principios fundamentales de remediar la indigencia y la  necesidad de las personas pobres.  De esta cuenta, muchas personas han dejado de hacer Tzedaká usando la frase coloquial “a la bondad la llaman tontera”, pues las personas que han querido beneficiar remediando su necesidad, han abusado de quienes con sinceridad les han querido ayudar, manifestando así su egoísmo. Solo piensan en satisfacerse ellos, en cubrir sus necesidades, en sacar provecho de su circunstancia, viéndolo como una manera fácil de palear sus necesidad, pero sin darse cuenta que solo es momentánea, pues terminan viviendo de mendigar, contemplándose a sí mismos como pobres, lo cual hace que los demás tengan la obligación de remediar su indigencia, utilizando para este fin la Toráh, interpretando erradamente los textos como el que anteriormente vimos en Devarim.  

Dentro de la tradición ancestral hebrea presentada en la Toráh, en lo concreto, entendemos que La Torá no incentiva a necesitar de la Tzedaká ni a depender de las personas.  Pero cuando no existe otra opción la sociedad debe colaborar. Cada individuo en particular y la comunidad en general debe ocuparse de la Tzedaká.

Un sabio contemporáneo escribió: La filantropía permite devolver a la sociedad parte de lo que ésta nos está dando mediante inversiones socialmente responsables. Ello implica un crecimiento personal ya que el filántropo deberá integrar valores en la elección de sus inversiones. De esa forma, además de aportar beneficios a la comunidad, la filantropía desarrolla las habilidades de liderazgo y consolida los valores personales, familiares y comunitarios generando unión a través de un proyecto común. (Hallel)

La Tzedaká es generalmente considerada como una opción de los ricos. Para el judaísmo Gmilut Jasadím (obras de bondad) no es opcional, es una responsabilidad que todos debemos asumir. Según la tradición de la Torá todo individuo, aún quien vive de la beneficencia tiene el deber de contribuir, de acuerdo a sus posibilidades, para obras sociales y educativas, ayudar a los necesitados, etc., como está escrito por nuestros maestros:

Iehoshua, sentado en una ocasión frente a las arcas de las ofrendas, miraba cómo la gente echaba dinero en ellas. Muchos ricos echaban mucho dinero, pero en esto llegó una viuda pobre que echó en una de las arcas dos monedas de cobre de muy poco valor.  Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: –Os aseguro que esta viuda pobre ha dado más que ninguno de los que echan dinero en el arca;   pues todos dan de lo que les sobra, pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para su sustento. (Mar. 12:41-44)

Hchs. 20:35  En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Iehoshua, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir.

Hacer Tzedaká es una mitzvá a través de la cual se adquiere mérito, felicidad y paz espiritual. Desde este punto de vista se entiende que quien ayuda al otro, se está ayudando a sí mismo.

El Rabino Najman de Breslov dice:
“Siempre debes agradecer a la persona que te da algo y nunca decir que en verdad eso no era de ella sino que provino de Dios.”

Es aquí es donde funciona la otra palabra Tzedek, ser agradecido para quién te ha ayudado es lo correcto, lo justo, lo legal, lo verdadero, sigue siendo el mismo principio de que quien ayuda a otro se ayuda así mismo, pero quién es agradecido honra al Eterno y se ayuda a sí mismo. Ser mal agradecido es similar a la práctica de la rapiña:  

Rabí Yojanán decía en nombre de Rabí Shimeón bar Yojay:

¿Qué significa eso que dice Dios: en Isaías 61:8, Porque Yo, YHVH, amo la justicia, Aborrezco la rapiña para el holocausto; Pero a aquellos les daré su salario fielmente, Y haré con ellos un pacto perpetuo?

 Esto se puede comparar con un rey terrenal que pasa por un puesto de peaje y dice a sus servidores:  ¡pagad a los encargados del peaje!.

Entonces ellos dijeron:  ¡Señor nuestro! ¿No te pertenecen de todas formas los ingresos de todo el sistema de peajes? ¿Por qué tienes que pagar peaje?.

Pero el rey respondió: 

Todos los que viajan ha de aprender de mí a no eludir el peaje


Así hablo también el Santo Bendito sea: 

Odio el holocausto con rapiña. ¡Mis hijos ha de aprender de mí y mantenerse alejados de la rapiña!. (De b. Sukká [fiesta de los Tabernáculos] 30ª.)


¿Cuál es la forma de ser agradecido?, ayudando a otros como te ayudaron a ti, eso es lo justo, pero cuando no eres agradecido, lo que tienes es “un holocausto con rapiña”. Nuestro santo maestro dijo:

“No reciban salario. De gratis recibieron, de gratis den” (Mat 10:8)

De acuerdo a la tradición ancestral de la Torá la justicia es: «lo mío es tuyo y lo tuyo es tuyo», tal como lo expresara Rab Akiva, el gran Sabio del Talmud y maestro de Rabí Shimón Bar Iojái, autor del libro del Zóhar. «Lo mío es tuyo» significa que lo que yo poseo como individuo, no es sino para ayudar a mi semejante. Como el árbol que es valorado por el fruto que da, lo mismo ocurre con el hombre: es superior cuanto más da de sí a la sociedad.

“«Lo tuyo es tuyo» refuerza a «lo mío es tuyo»; ya que cuando todos colaboramos con nuestro semejante y la comunidad sin esperar recompensa, todos nos beneficiamos. Si sólo yo me ocupo de mí, solamente una persona puede ayudarme: yo mismo. Por el contrario, cuando cada uno piensa en ayudar a todos, hay miles de personas que se ocupan de mí. Pero, para que esto se pueda llevar a cabo debemos transformar nuestro deseo de recibir egoísta en altruismo. El egoísmo aumenta nuestra dependencia hacia el mundo material transformándolo en un fin en sí mismo. En general, nuestro deseo es incentivado por el anhelo de poseer más.” (Rabbi Haim D. Zukewar zt´l )

Cuando utilizamos muestra capacidad de elegir (Tzelem Elohim) inadecuadamente, siendo egocéntricos, utilizando esa capacidad para nuestro propio beneficio, no podemos ser agradecidos. Debemos cambiar nuestra manera de dar y recibir Tzedaká, siendo justos, verdaderos, rectos, pero sobre todo agradecidos.  

Oshia Meir



31 de enero de 2018

Reflexiones de Purim I

Purim, Amalek y el Pensamiento
Y que todos los pensamientos que ideaba su corazón  eran puro mal de continuo,
Vayar Adonay ki rabah ra'at ha'adam ba'arets vekol-yetser majshevot libo rak ra kol-hayom. Bereshit 6:5

El pensamiento ha sido descrito en la psicología como la capacidad de planear y dirigir en forma oculta una conducta posterior, lo que prevenía de errores o permitía postergar las acciones para posibilitar adaptaciones mejores en duración y efectividad.  Para la tradición de la Toráh y de nuestro pueblo los pensamientos nunca son meros pensamientos. Nunca debemos permitirnos abrigar la noción de que no importa qué es lo que pensemos. Los buenos pensamientos son extremadamente beneficiosos tanto para aquél que los piensa como para el mundo en general, mientras que los malos pensamientos son muy destructivos.

Enseña el Rab Najmán:
En los antiguos anfiteatros, los monarcas solían disponer de luchas entre animales salvajes y sus presas. El mismo tipo de batalla se libra hoy en día en la mente de la persona: batallas entre los buenos pensamientos y los malos pensamientos. Cuando los buenos pensamientos emergen victoriosos de esta batalla, ello produce un gran placer Arriba (Likutey Moharán I, 233).

Todos los días nos encontramos en esta continua batalla entre los pensamientos buenos y los pensamientos malos, sobre todo aquellos que intentan continuamente el cumplir con la voluntad del Eterno bendito por siempre, manifestada en Toráh y sus los mitzvot. Pero aquellos que se han acomodado, quienes están en su área de confort como los judíos que vivían en Susa, la capital del reino Persa, que pese a la reconstrucción del templo y la confirmación de las palabras de los profetas de que el pueblo de Israel retornaría a la Jerusalén reconstruida,  no tenían el mínimo interés por retornar para cumplir así la voluntad divina.  

En el texto de Bereshit 6:5 la palabra usada para pensamiento en hebreo es Ietzer, impulsos, inclinación, designio, intento, obra, un hombre preso de sus impulsos (pensamientos) es un esclavo, pues sus malos pensamientos lo dominan. El hombre libre no es el que no se encuentra en una cárcel, pues hay presos que son libres  pensadores y hay libres presos de sus pensamientos; el hombre libre tampoco es aquel  que hace lo que quiere, ese es un esclavo de sus impulsos, el verdadero hombre libre es aquel que logró liberarse de sus impulsos y ha crecido espiritualmente a un nivel desconocido por aquel que es esclavo de sus impulsos. El hombre libre es aquel que   experimentó “la Toráh de Libertad” (ver Carta de Iaaqov Ben Iosef) y se liberó de su inclinación al mal, como dijo David “Andaré en libertad porque busco tus mandamientos” (Tehilim 119.45).

Nuestra liberta de pensamiento depende del estudio de la Toráh, si ella seriamos como lo describe el libro de Bereshit “hombres con pensamientos de continuo el mal”, nuestros maestros abordaron esta temática y establecieron una Halaja del Mashiaj, ordenándonos que pensemos continuamente en el bien:

Filp. 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que tiene buena reputación; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.  

Las “serpientes y escorpiones” son los pensamientos que confunden a la persona cuando desea aprender los misterios de la Toráh. Pero si persiste en su deseo de encontrar a Dios, estos mismos pensamientos la ayudarán; y entonces hallará un enorme bien cada día… Pues la persona tiene la capacidad de inclinar sus pensamientos hacia la dirección que desee. Incluso cuando sus pensamientos se desvían, aun así tiene  el poder de refrenarlos y hacerlos volver hacia el sendero correcto (Likutey Moharán I, 84:1; ibid. II, 50). 

Como podríamos cambiar nuestros pensamientos si no nos ocupamos del estudio de la Toráh y sus mitzvot, como podríamos tener buen juicio, como podríamos determinar qué es lo verdadero, lo honesto, lo puro lo amable, sino tenemos un deseo por encontrar a Dios, ¿Cómo puedo utilizar mi capacidad de elección (Tzelem Elohim) e inclinar mis pensamientos hacia una dirección correcta si no tengo instrucción?, no cabe duda que de esto se refería Rab, Shaul cuando dijo:

Rom 12:2 No os adaptéis al mundo, sino sed transformados por la renovación de la mente, para que comprobéis cuál es la voluntad de Dios: Lo bueno, lo aceptable y lo perfecto.

La asimilación al sistema trae la destrucción, me convierto en presa de mis pensamientos. La forma de pensar no es innata, más bien se desarrolla. A pesar de que las características personales y cognitivas de los individuos motiva la preferencia por uno o varios tipos de pensamiento determinados, las personas pueden desarrollar y practicar cualquier tipo de razonamiento. Por eso es importante la disciplina en el estudio de la Toráh, pues la continua lectura y práctica me harán transformar y renovar mi forma de pensar.  Nuestro maestro dijo:

Luc. 6:45 Un buen hombre, del buen tesoro que hay en su corazón, saca buenas cosas pero el malvado, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de lo que abunda en el corazón habla la boca.

Enseña el Rab Najmán que los pensamientos dañinos que acosan a la gente sirven para recordar la constante batalla con Amalek, el archienemigo de la nación judía. Este es el significado del versículo citado más arriba, “Los pensamientos del hombre son raK rA koL haioM [malos todo el día]”. En hebreo, las  letras finales de estas palabras forman la palabra AMaLeK. Los pensamientos malos y lascivos representan al Amalek interior (Likutey Halajot, Minja 7:19).  

Purim nos recuerda que nuestra supervivencia como nación depende de nuestra forma de pensar de acuerdo a la voluntad divina plasmada en la Toráh, utilizando nuestra capacidad de elección para el bien común, de una forma altruista y no egoísta. El malvado Hamán puede destruirnos con pensamientos malos y lascivos pero solamente la Toráh puede ayudarnos a cambiarlos, como está escrito:

Heb 4:12 Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos, y penetra hasta dividir el alma y el espíritu, y hasta las coyunturas y los tuétanos, y es capaz de discernir los pensamientos y las intenciones del corazón.


Oshia Meir

28 de enero de 2018

Reflexiones de Purim

A propósito de Purim

Se acerca la fiesta de Purim y debemos prepararnos pues esta fiesta es de total alegría y felicidad, pero tiene algo que recordarnos, nuestra salvación como pueblo, como nación. Esta fiesta nos recuerda que somos un barro en común, nos recuerda nuestro compromiso con El Eterno, con nosotros mismos y con nuestros semejantes.

En esta fiesta se practican las mitzvot relacionadas con el intercambio de porciones comestibles entre amigos (mishlóaj manót) y la entrega de dádivas a los pobres (matanót laevioním) sirven para conmemorar la gran salvación que obtuvo el pueblo de Israel en los días de Hamán, el malvado, a través de Mordejái y Ester, quienes fortalecieron los corazones de todos los judíos de aquella generación promoviendo un intenso sentimiento de amor y hermandad entre el pueblo ante la amenaza de su destrucción inminente, cuando nuestro pueblo estaba llegando al polo muerte (Met) debido a esta gran aflicción.

El Sefer HaTodaa dice estas palabras hablando de Purim, este acontecimiento de unidad y amor de parte los judíos de aquella época:” Cuando entre los judíos existe una profunda unidad, incluso los malvados que se encuentran entre ellos se vuelven personas justas”, Purim es una fiesta que nos recuerda esta profunda unidad en el acto de intercambiar comestibles entre amigos  y dar dádivas a los pobres.

La fuerza de Amalek trae desunión, separación del ser humano de la voluntad Divina, esta fuerza solo se manifiestas en aquellos que están rezagados en el camino y que su relación con la Toráh  y los Mitzvot se ha debilitado, Haman es la imagen de la maldad de Amalék. Este pensó que podía dividir y debilitar al pueblo haciéndolo pecar. Cuando se manifestó una desunión entre los judíos que habían pecado y aquellos que no, Ester dijo a Mordejái: Ve y reúne a todos los judíos (Ester 4:16), con el propósito de convertir al pueblo en una unidad como lo habían sido siempre, Hamán no podría subyugar siquiera a aquellos que habían tropezado. Si llegara a atacar a uno solo, todo el pueblo de Israel padecería el dolor. 

Dijeron nuestros Sabios respecto de Iaacov: “La unión de sus hijos lo salvó de las manos de Eisav” (Bereshit Rabá 84). Siempre que los Hijos de Israel nuestro pueblo, se vean amenazados por Esav y Amalék, la única forma de lograr la salvación es uniéndose y fortaleciendo el amor y la hermandad entre ellos.

Debemos tomar ejemplo de los judíos de aquella época los cuales se unieron para proteger sus vidas y gracias a ello fueron salvados. De la misma manera cada uno de nosotros tenemos el deber de fortalecer nuestra unidad interna para que nuestros enemigos no puedan ejercer dominio sobre nosotros.

Así pues la fiesta de Purim es un momento propicio para fomentar este sentimiento de unidad, hacer de esta unidad lazos más fuertes entre nuestros hermanos, por eso se hacen más importantes  los mitzvot relacionadas con el intercambio de porciones comestibles entre amigos (mishlóaj manót) y la entrega de dádivas a los pobres (matanót laevioním). Aumentar el amor fraternal entre el pueblo y fortalecer nuestro sentido comunitario, para que de esta forma el poder de Amalék no pueda dominar a Israel.

Nuestros maestros documentaron este tipo de unidad que no era exclusivo de la fiesta de Purim sino como dijimos antes, Israel se ha caracterizado por ser siempre una Ejad, es su naturaleza, el texto dice:

“Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; vendían todas sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno.  Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos.” (Hchs, 2:44-47)

Nuestro Propósito en esta fiesta es propiciar esta unidad, para que de esta forma Amalek no pueda dominar nuestra comunidad, no pueda dominarnos, cerrandole las puertas con la hermandad, la fraternidad y amor entre nuestros hermanos, tener un sentimiento de comunidad en el cual nos apoyemos los unos a los otros, como dijo Rav. Shaúl:

1Co 12:26  Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro recibe honores, todos se alegran con él. 

Este es el sentido de comunidad, no simplemente el regalar un plato de comida (mishlóaj manót) o la entrega de dádivas a un necesitado, (matanót laevioním), como un ritual vano y vació ¡no!, sino sentir su dolor, su necesidad, como está documentado por nuestros maestros:

Gal 6:2 Sobrellevad los unos las debilidades agobiantes de los otros y así cumpliréis la ley como explicada por Mashiaj.

La desunión, la división, trae como consecuencia el pecado, las contiendas los pleitos, la habladuría, y eso nos debilita como pueblo, como personas, somos presa fácil de Amalek como manifestado en Haman en la fiesta de Purim, Israel estaba ya sentenciado a la muerte, pero su capacidad de unión los libro de la muerte. 

Quiera El Eterno que podamos alcanzar esa unidad, preocuparnos por los demás, si están enfermos, si están angustiados, etc., creando así lazos fuertes, evitando la asimilación, la búsqueda de ayuda fuera de la Toráh para solucionar los problemas, ayudándonos mutuamente para no desaparecer. 




Quienes Somos

Preparemonos para La Fiesta de Pesaj