10 de enero de 2018

¿Griego o Hebreo?

¿Griegos o Hebreos?

Dentro del insipiente conocimiento de la cultura hebrea y la tradición de Israel, he escuchado mucho a personas que un tiempo atrás  estuvieron en el cristianismo y ahora han encontrado este conocimiento maravilloso y  juzgan a quienes quedaron atrás en el cristianismo como a griegos. Esta es la idiosincrasia del latinoamericano (los distintivos propios de un individuo o de una colectividad nacional, regional o étnica. Es la manera de ser que caracteriza a las personas que pertenecen a un determinado grupo social. (País, región, pueblo, barrio)), me creo superior porque hoy aprendí algo y este conocimiento me hace superior a mi prójimo, a mi connacional, esto sucede así en el ámbito laboral, ámbito académico, etc.  Pero en realidad quiero temporizar el tema al país al cual pertenezco y sucede que en una forma despectiva se trata a la persona que no conoce o no tiene esta información como “griego”, aludiendo a la filosofía griega, en realidad esto es ignorar el tema puesto que en su mayoría de escuelas de pensamiento modernas del judaísmo hay mucho de Platón y Aristóteles, de la filosofía griega.

El lector podría decir que esto es una “herejía”, no es nuestra intensión creer que tengo la verdad absoluta o que quiera ir en contra de estas escuelas de pensamiento, de ninguna manera, el tema que quisiera desarrollar es “como puedo juzgar de esta forma a otra persona si yo mismo no sé que estoy hablando”,  Rabí Iehoshua de Natzrat dijo: “No sentencien no sea que sean  sentenciados  conforme al Din que sentencien; con la medida que midan se les medirá a ustedes.” (Mat 7:1-2).

Para poder entender mejor este tema es necesario que se explique que es un griego en contraste con un hebreo, podemos contestar a esto con una respuesta simplista,  pero trataremos de explicarlo a fondo.  Desde nuestra niñez hemos sido enseñados de acuerdo a la filosofía griega, la sociedad, la ciencia y la religión, todo tema que abordemos será influenciado por este pensamiento, adicional a esto nos encontramos con un conocimiento que en apariencia es diferente pero que tiene las mismas formas de pensamientos, y para poder ejemplificar esto vamos a leer un poco del pensamiento platónico plasmado en un mito escrito por él, El mito de la caverna, En este mito, narrado en “República”, Platón  relata cómo los hombres que viven en este mundo son semejantes a prisioneros que nunca han visto la luz del Sol, y que se hallan encadenados de pies y manos en el fondo de una gran cueva, de espaldas a la única entrada que da al exterior. Dentro de la caverna y detrás de ellos arde una gran hoguera, que tampoco pueden ver por encontrarse de espaldas, y porque se interpone una valla, a lo largo de la cual van pasando hombres portadores de figuras que se corresponden con cosas y animales. Los prisioneros sólo pueden escuchar sus voces y contemplar las sombras de los objetos que se van proyectando en el fondo de la pared. Pero, un día uno de ellos es liberado recorriendo todo el espacio de la caverna hasta salir a la luz del Sol. Este prisionero liberado es el filósofo que ha de volver otra vez a la caverna para liberar a sus compañeros y sacarles también a la luz.

Si prestamos atención esto nos recuerda a muchos a los midrashim cabalistas, el único que puede llevar luz a otros es el cabalista, (ojo que no es nuestra intensión desvirtuar este conocimiento).  Así podríamos analizar el otro mito relacionado con este mundo de las ideas el mito del carro alado, que habla del alma inmortal, tema que es muy conocido en los ámbitos cabalistas, y otras formas de pensamiento.

En contraste la tradición más antigua de Israel plasmada en la Toráh difiere abismalmente de la griega pues no se circunscribe a las ideas, pues las ideas solo pueden ser entendidas no sentidas, el lenguaje de la Toráh es más concreto, no se basa en ideas pre concebidas, los griegos creyeron sentir la materia, según los filósofos modernos, tal como era (pitagóricos), y los hebreos, entiéndase “hablantes de hebreo”, tal como debería ser (cabalistas). Aristóteles sostendría, así, que sus hermanos griegos fueron historiadores y que los hebreos fueron poetas. Historia y poesía representan, para los menesteres de esta conversación, dos principios, el físico y el divino. La inteligencia humana, niéguese lo que se quiera, necesita contar con un principio físico, con causas que expliquen o justifiquen, por ejemplo, alguna desgracia, y además con uno divino que justifique su dolor, su tener que arrostrar las desgracias.

Los principios físicos son substanciales, dan pie a la ciencia, mientras que los divinos son esenciales y se prestan a la práctica metafísica. Ciencia y metafísica, o cálculo y conjetura, sirven para torrear los desiertos y para allanar las quimeras. Todo lo que “presenciamos” recibe de nosotros gracia y hermosura, imaginaciones e interpretaciones. Tomemos la siguiente línea humildísima de Garcilaso de la Vega, poeta que aduna las ideas acerca de la belleza de León Hebreo o Yehudá Abrabanel y las del neoplatonismo, y razonémosla:

“Pensando que ‘el camino iba derecho”.

¿Qué es ese “camino” en boca de un hebreo, de un poeta? ¿Y qué es en boca de un griego, de un científico? Donoso, el griego dirá que “camino” es una serie de “átomos” aplanados, citando a Demócrito, pero el hebreo dirá que tal palabra representa, no es, el “mundo”. Para el griego las palabras eran atributos de las cosas, según leemos en el “Cratilo”, mas para el hebreo eran simples alegorías.
El “átomo” soñado por Demócrito, según explica Copleston en su “Historia de la Filosofía”, por carecer de norte y sur también carece de “rostro”, de gesto, mas el “mundo” hebreo, incardinado, sí cuenta con uno. Las cosas sin “rostro”, digámoslo de una vez, no tienen “presencia”. Podemos estar frente a una piedra, pero no en su “presencia”. El “mundo” griego, ahora se entiende, era mudo, sordo, un laberinto ciego poblado por la imaginación popular con pequeños dioses, en tanto el hebreo, que dio al mundo el monoteísmo, era uno que hablaba.

¡Pero hay una paradoja! El griego, que vivía en lo yermo, debió inventarse el oráculo, un falso motor, una divinidad provisional, accidental, caprichosa, cosa que no hizo el hebreo, que veía en lo divino algo natural, necesario. El “camino” del griego, aunque muy “pensado”, jamás fue “derecho”, siempre fue accidentado, normado por “cosas”, según enseñan las filosofías de Demócrito, Anaxágoras, Pitágoras, etcétera. El “camino” del hebreo, en parangón, aunque sólo intuido fue rectilíneo, regido por leyes estrictas y en alianza con el “panim” de lo inefable.


En síntesis decirle a una persona cristiana que es un griego no tiene parangón, la persona que hace esto no tiene conocimiento debido a su yermo en el que vive intelectualmente, olvidando los principios de la Kabalá, la humildad y el altruismo. No etiquetemos a una persona por ser cristiana, mormona, etc., cada persona es libre de pensar como quiera, nosotros hemos venido al conocimiento de la Toráh y debemos estar muy agradecidos que pudimos cambiar nuestra forma de pensar y actuar, “no Juzguemos”, ayudemos a la construcción de una sociedad más tolerante.

18 de diciembre de 2017

EDITORIAL TERCERA SEMANA DICIEMBRE

La Justicia (Tzedaka) no es solo dar limosna
La justicia, y sólo la justicia buscarás…. (Dev. 16:20)

Dentro de nuestra asimilación al pueblo de Israel nos hemos encontrado con muchas ideas, costumbres y formas de vida una de ellas es la Tzedaka. Comprender que la triangulación conceptual que se establece entre los términos “tzedek” (“justicia”), “tzedaká” (“caridad”) y “tzadik” (“justo”) permite hacernos ver el entramado ético fundamental del judaísmo, siendo éste uno de nuestros pilares fundamentales.

El razonamiento conductor entre los tres conceptos podría ser resumido en las siguientes afirmaciones. Por un lado, la carencia de un sistema de justicia conduce a un caos social, pero además si no se mantiene una estructura social con una conciencia de comunidad, la justicia es por sí sola insuficiente. Para poder mantener un contrato social que cohesione a una sociedad son necesarios los comportamientos, las prácticas que conllevan a lo ideal  y a la concreción de los valores caritativos y de los individuos justos.

Tal como en una poderosa síntesis expresaba el profeta Isaías:
“Y el acto de caridad (tzedaká) traerá paz y el trabajo de la caridad traerá tranquilidad y seguridad” (Isaías, 32:17)

Dentro del lenguaje concreto del Tanaj es simple, una sociedad con los valores éticos y morales establecidos por la Toráh traerá paz, esto quiere decir que debemos ser generadores de esta justicia social, nos solo en nuestra comunidad sino en nuestro país. El valor fundamental de esta concepción se entrama en nuestra Torá con expresos señalamientos de prácticas concretas a seguir, lo cual da cuenta de su fundamental importancia.
Entre ellas, las que se refieren a la agricultura –esencia de la economía de aquel entonces. Es deber de cada propietario de tierra, dejar en su campo, en el tiempo de cosecha, sus instrumentos de cultivo: espigadera (“leket”); la gavilla olvidada (“Shikejá”) y además el diezmo para el pobre (“pe´ah”); siendo todo esto una contribución para el hombre sin recursos económicos suficientes (Deuteronomio).

En la misma línea se inscribe el concepto de “shemitá” – descanso de la tierra cada séptimo año, no permitiendo a los dueños de los campos recoger lo que crezca, pero sí a los humildes, para que “los pobres de tu pueblo puedan comer”.

También rige la ley del jubileo (“Iovel”), que consiste en la devolución de las tierras a sus propietarios originales cada 50 años; además trae, esta ley del jubileo, una moratoria sobre las deudas.

En su esencia, todas reflejan aquel mandato bíblico que nos señala:

(…) “no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano necesitado; sino que con seguridad deberás abrir tu mano hacia él y le darás lo suficiente para cubrir sus necesidades”. (Deuteronomio, 15:7-10)

Pero no se debe comprender el lenguaje concreto del Tanaj como solo dar dinero, es apoyo moral, apoyo espiritual, repito si no se mantiene una estructura social con una conciencia de comunidad, la justicia es por sí sola insuficiente, nuestros maestros entendieron este lenguaje y está registrado lo siguiente:

“Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.  Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón” (Hechos 2:46)
Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. (Hechos 4:32)

La Tzedaka debe ser entendida como JUSTICIA SOCIAL y esta debe iniciar en nuestra casa, nuestra comunidad, nuestro país, aun cuando estos conceptoS puedan ser en estos tiempos anacrónicos debemos hacer la diferencia pues este sistema es el que establecerá el Rey Mashiaj.

Hay cuatro tipos de personalidad entre la gente:

a) El que dice: "Lo que es mío es mío, y lo que es tuyo es tuyo". Ésta es una persona promedio, pero algunos dicen que es una característica de Sodoma.

b) "Lo mío es tuyo y lo tuyo es mío" es una persona ignorante.

c) "Lo mío es tuyo y lo tuyo es tuyo" es una persona piadosa.

d) "Lo mío es mío y lo tuyo es mío" es una persona malvada. (Mishná Avot 5:13).

¿Cual eres tú?


Oshia Meir

CALENDARIO DICIEMBRE 2017






 

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7 de diciembre de 2017

La carta a la comunidad de Galatia Clase # 6.3

La carta a la comunidad de Galatia Clase # 6.3

Tema: La Circuncisión
Propósito de la Clase:
Es contestar a la pregunta si La Circuncisión en adultos para ser Israel era requerida en el primer siglo por el movimiento Natzratim del Rabino Iehoshua de Natzrat.

Finalmente con estas aclaraciones hemos podido apreciar que la respuesta a la pregunta ¿Qué enseñaban a los Hermanos los que vinieron de Judea? es: Para poder ser verdaderos Hijos de Israel deben de hacer una ‘conversión’ como se había hecho desde la antigüedad, la cual incluía la circuncisión. Si el asunto no fuera ‘Ser Israel’, entonces ¿de qué manera se puede explicar la inquietud de parte de los Judea en querer forzar la circuncisión = la identificación israelita? Es sabido que los guerim (extranjeros) temerosos del Eterno aunque incircuncisos podían entrar en las sinagogas como lo vemos en Hech.13:16,43,48 (ver Talmud Bavli en Avodá Zará 64b). En otras palabras, el asunto no se trataba de tener parte en el mundo venidero (Olam Haba). Pero antes de proseguir, debemos aclarar que el origen del término ‘Conversión’ tal como se concibe hoy no es un concepto de las Escrituras.

Muchos de los términos que hoy se usan dentro del Judaísmo tienen su raíz en las Escrituras pero debido al transcurso de los años, estos (los términos) han cambiado juntamente con sus significados. El término que aparece en las Escrituras “Guer” traducido como ‘Extranjero’, que más tarde para el naciente Judaísmo vino a significar ‘Prosélito’ o ‘Converso’, pero las Escrituras nos dice que los Guerim (‘Extranjeros’ sing. Guer) venían a tener los mismos derechos que los Israelitas cuando se unían a Israel al Residir en la tierra de Israel con el objetivo de ser parte del pueblo y asimilar la cultura (la Torá) israelita con el transcurso del tiempo, ejemplo de ello lo podemos ver en la declaración de Rut: Tu pueblo será mi pueblo y tu Elohim mi Elohim. Pero después que Israel fue expulsado de su tierra se comenzó a formalizar un método que marcara cuando una persona deja de ser extranjero para ser Israel lo cual vino a conocerse como ‘conversión’, en el Talmud Bavli, Arajin 29a y Avodá Zará 65a, podemos ver un eco de ello, Shim’on b. Elazar (160-200 CE) dice que mientras la nación existía existían los ‘casi-israelitas’ llamados ‘guer toshav’ extranjero residente o ‘guer hashaar’ ‘extranjero de la puerta’, o sea el extranjero que vivía en Israel y poco a poco estaba introduciéndose en la cultura de Israel comenzando a vivir conforme a las instrucciones dadas a Noaj, apartándose de la idolatría, pero una vez que no existió Israel como ‘nación’ no existió el guer hashaar.

En el siglo I EC si un guer (extranjero, no prosélito) deseaba formar parte integral de Israel se esperaba que pasara por 3 fases que pasó Israel: Se circuncidara (en el caso del hombre) basado en Shmot 12.48, se sumergiera en el agua basado en 19.14, y ofreciera Sacrificio en el Bet haMiqdash basado en 24.5 (ver Talmud Bavli, Ievamot 24b, 46a, 47a-b).

La circuncisión no solo era para poder participar de la Pesaj que era parte de la vida de un Ben Israel, sino porque parte de la vida también era entrar en el Bet haMiqdash y ofrecer sacrificios para remisión de los pecados, lo cual solo podía hacer estando circuncidado.

En el Talmud Bavli, Shabat 135a-b, se registro las opiniones de Bet Shamai y Bet Hilel, las dos grandes escuelas en la época de Iehoshua de Natzrat, ambas dictaminaban la necesidad de la circuncisión en el hombre para poder vivir como un hijo de Israel, y en lo que único diferían era cuando la persona estuviese circuncidada antes de venir a formar parte de Israel, en este caso Bet Shamai decía que era necesario extraer sangre del miembro, mientras que Bet Hilel aceptaba a esa persona que estuviese circuncidada previamente sin necesidad de sangre, claramente el Judaísmo posterior tomó la postura de Bet Shamai.

Sin embargo, después de la destrucción del 2do Bet haMiqdash vemos que las opiniones cambiaron, pues ya no había sacrificios que ofrecer y el ceremonial del sacrificio de Pesaj no se podía llevar a cabo. Tanto en los escritos de Josefo (Antigüedades xx. 2, 3, 4)) como el Talmud hallamos la opinión de Iehoshua Ben Jananyá (aprox.70-100 EC), discípulo de Iojanan Ben Zakai, el cual decía que solo con la Tevilá (Inmersión) bastaba, a diferencia de la opinión de su oponente Eliezer Ben Hirqanus, también discípulo de Iojanan Ben Zakai, el cual decía que solo con la Circuncisión bastaba sin la Tevilá. Pero los Jajamim decretaron que ambos requisitos debían ser cumplidos (Ievamot 46a), y como regla talmúdica, la mayoría tiene la razón, a diferencia de la regla establecida por el Creador que dice: “No seguirás a la mayoría para hacer mal, ni darás testimonio en una causa inclinándote a la mayoría, para pervertir la justicia” (Shmot 23.2), el punto de referencia no es ‘la mayoría’, sino ‘lo justo’. Esto nos muestra que en el siglo I EC existía la posición de no hacer necesaria la circuncisión en un adulto para que este fuese considerado como Hijo de Israel, pero como vemos, no fue la mayoría.


En el 1843 E.C. el movimiento Judaísmo Reformista declaró la circuncisión opcional, y en 1892 el líder Isaac M.Wise, propuso en la Conferencia Central de American Rabbis, llevada a cabo en Nueva York, que se admitieran prosélitos sin ser circuncidados, y de esta manera se abolió cualquier ritual como requisito para la conversión en el Movimiento Reformista, aunque en la actualidad la mayoría de los líderes reformistas si requieren la circuncisión o aceptan una circuncisión previa acorde a la opinión de Hilel (Talmud Bavli, Shabat 135b).

3 de diciembre de 2017

EDITORIAL PRIMERA SEMANA DICIEMBRE

¿Cuál es tu Prioridad?
Cuando nosotros descubrimos el camino de la Toráh interpretada por nuestra Rabino Iehoshua de Natzrat debimos comprender que este es un compromiso adquirido, es decir, ahora El Dios de Israel será nuestro Dios y El pueblo de Israel será nuestro pueblo, esto implica una asimilación a la cultura de la Toráh, a la cultura de Israel. Sus costumbres, creencias y leyes.  

La asimilación puede ser voluntaria o puede ser obligatoria como en el caso de los pueblos conquistados.  En este caso, nosotros hemos venido a la Toráh y al Dios de Israel a su pueblo de una forma voluntaria, nadie nos forzó,  hemos creído que este es el camino por el cual nos conectamos al Creador. Así como esta asimilación es voluntaria, voluntaria es también nuestra obediencia a la Toráh y sus mandamientos por los cuales viviremos (cosa que se nos olvida).

No solo hemos recibido esta bendición, el camino de Hashem y su Toráh sino que también hemos recibido RESPONSABILIDADES las cuales tenemos que llevar a cabo para honrar el nombre del Santo Bendito Es. Y una de ellas es El estudio de la Toráh. Está escrito en la Toráh: “Y les enseñarás a tus hijos y hablarás de ella cuando estés en tu casa, y cuando vayas en el camino, al acostarte y al levantarte”. El versículo  “y les enseñarás a tus hijos…” se refiere a palabras de Toráh, como dicen Nuestros Sabios: que estén las palabras de Toráh prestas en tu boca, a tal punto que si alguien te pregunte algo, no dudes al contestarle y le respondas al instante. Asimismo dice en la segunda parte: “le enseñarás a tus hijos y hablarás de ellas cuando estés en tu casa…”. Esto se refiere a las palabras de Toráh, así como dice en el Talmud (Berajot 13): “Enséñenle a sus hijos Torá, para que la sepan”. Esto significa que mientras nos sentamos en nuestra casa, o cuando andamos por el camino, no estamos exentos de estudiar, si tenemos la posibilidad de hacerlo.

 “El que va solo en el camino y posa su corazón en cuestiones vanas, corre peligro”. (Pirké Abot)  Los Sabios de Israel  dijeron en el tratado de Sanhedrín sobre el verso  “porque la palabra de Hashem despreció” que se trata de la persona que habiendo podido ocuparse de estudiar Torá, no lo hizo. Y no sólo aquella que no lo hizo en absoluto, sino aún aquella que en cada momento en que pudo ocuparse, no lo hizo. Esta persona debe sospechar que está transgrediendo lo indicado en este versículo, Dios nos libre.  Dicen también Talmud, (Shabat 31), que le preguntan a la persona en el momento del juicio celestial: “¿Asignaste momentos fijos para el estudio de Torá?”. Sin embargo, no por esto se libera el resto del tiempo que tiene ocioso, porque dice en el tratado de Peá  que la Torá “no tiene medida”. Por eso, fijar un tiempo es una obligación, aunque la persona tenga muchas ocupaciones orientadas a su manutención. La persona está obligada a encontrar un tiempo fijo de estudio que no sea anulado de ninguna manera. Sin embargo, si encuentra más tiempo, no debe exceptuarse de la obligación de estudiar, incluso cuando se le presente la oportunidad de hacer una Mitzvá, porque si ésta puede ser realizada por otros, él no debe interrumpir su estudio a fin de cumplirla.

Pero regresando a las palabras del Pirke Avot, “corre peligro” ¿a qué peligro se refiere?, el no tener prioridades bien establecidas, en este caso, es el estudio de la Toráh y la enseñanza de ellas puede traer muchas dificultades a la persona, el alejamiento de la espiritualidad es lo que lleva a fracasos matrimoniales, malos negocios, malas decisiones, todo en lo que el ser humano interactúa corre peligro.   Debemos saber, que la Supervisión del Creador es siempre para el bien eterno de cada hombre, para guiarlo al objetivo, al rango y a la buena y eterna finalidad para la que fue creado. El Creador sabe que tal persona no llegará a la corrección de su alma sin la específica realidad en la que se encuentra, con todas las muchas privaciones que tiene; y que aquella otra llegará a su meta justamente desde una realidad distinta de abundancia y de placeres, etc. Cada dato de la vida del hombre, sin excepción, está bajo una exacta Supervisión Individual, sin ningún error y no por azar, según lo que el hombre verdaderamente necesita para llegar a su meta y a su corrección espiritual.

Pero la comprensión de estos conceptos es inútil sin el estudio de la Toráh, como podremos resolver nuestros problemas si no tenemos el manual de vida. Esto similar a la persona que compro un aparato y dentro de la caja donde venia este, traía un manual de usuario, con todas las especificaciones sobre este aparato. Cuando el comprador de este quiso probarlo algo falló, inmediatamente llamo a servicio al cliente de la compañía que le había vendido el aparato y se quejo, diciendo que el aparato no serbia pues se había dañado en la primera prueba, la persona que lo atendía por teléfono hizo una pregunta: “¿usted reviso el manual?” – la respuesta del cliente molesto fue- “para que necesito de un manual, yo soy el dueño de este aparato, yo lo compre, no lo necesito”.

Muchas veces creemos que ahora estamos bien (aparentemente) no tomamos en cuenta la supervisión Divina y nos creemos dueños de nuestra vida, que no necesitamos la Toráh, ¿para qué?, es cuando el Creador envía esta privaciones, realidades distintas, para guiarlo, como dijimos, a la finalidad que fue creado. Es cuando vienen los sufrimientos, para su corrección espiritual. Somos dueños de nuestra vida, no necesitamos el manual de usuario, es allí donde “corre peligro”.

Cuán importante es el fortalecimiento espiritual mediante la Toráh, recordemos lo que dijeron los sabios  “el conocimiento evita el sufrimiento”. Nuestro trabajo es crecer espiritualmente mediante la Toráh, transmitir a nuestros hijos ese conocimiento para que ellos no cometan los mismos errores.  Dijo nuestro Santo Maestro:

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” (Juan 5:39)

No existe otra forma de lograr nuestros objetivos de vida que el estudio de la Toráh, no menospreciemos la Toráh no sea que cuando queramos hacer un mandamiento que se encuentra en ella, sea demasiado tarde, porque físicamente no podamos o porque hemos dejado de existir en este mundo físico. Aprovechemos cada momento para hablar de ella, pero, ¿Cómo podremos hablar de ella, si no la estudiamos? Está escrito por los profetas:

Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, Y nuestros pecados testifican contra nosotros; Porque nuestras rebeliones están presentes en nosotros. Y en cuanto a nuestras iniquidades, las conocemos: Hemos transgredido y negamos a YHVH; Volvimos la espalda a nuestro Dios, Concibiendo opresión y rebelión, Y urdiendo desde el corazón palabras de mentira. Por tanto, se ha hecho que el juicio recto se retire, Y la justicia se mantenga a lo lejos, Porque la verdad tropezó en la calle, Y la rectitud no pudo entrar. Más aún, la lealtad no se puede hallar, Pues el que trata de apartarse del mal, a sí mismo se hace presa. YHVH contempló con indignación que ya no existía la justicia.  Vio que no había nadie, Se asombró de que no hubo quien se interpusiera.  Por lo que su propio brazo le dio la victoria, Y su misma justicia lo sostuvo: Se vistió con la coraza de justicia, Y con yelmo de salvación en su cabeza; Se vistió con vestiduras de venganza, Y se cubrió de celo como de un manto. Is. 59: 12-17

Reflexión: ¿Cuál es tu prioridad?, " Él (Rabán Gamliel) solía decir: Haz Su voluntad como si fuera la tuya, para que Él haga tu voluntad como si fuera la Suya.  Anula tu voluntad ante la Suya, para que Él anule la voluntad de otros ante tu voluntad". (Pirke Avot). Debemos cumplir con las responsabilidades que implican este camino que decidimos seguir, para honra de Hashem.


Oshia Meir

28 de noviembre de 2017

La carta a la comunidad de Galatia Clase # 6.2

La carta a la comunidad de Galatia Clase # 6.2
Tema: La Circuncisión
Propósito de la Clase:
Responder a la pregunta ¿Salvos de qué y cuál decreto? Y aclarar aún más por qué la comunidad de Galatia increpaba a Shaul y BarNaba de que estaban enseñando algo diferente a lo que previamente habían recibido.

Al comienzo del capítulo 15 el autor con una sola oración expresa lo que enseñaban los que vinieron de Judea: “A menos que sean circuncidados según al decreto de Moshe, no podrán ser salvos” (15:1), pero ¿cómo se debe entender estas palabras? ¿A qué salvación se referían? El lector en aquella época entendería perfectamente con esta simple oración que era lo que enseñaban, no así el Cristianismo que al sacar las palabras del contexto no solo manipula el texto sino que pierde de vista el mensaje del autor. El Cristianismo cuando lee esta sección piensa que debido a que la circuncisión era la señal del Pacto del Eterno con Avraham y su descendencia, lo que vinieron de Judea enseñaban que ‘si no se circuncidan, o sea si no se volvían israelitas, no iban a tener vida eterna’. Esto no solo está fuera del contexto sino que es risible, es imposible que alguien piense que solo los israelitas tendrán parte en el mundo venidero ya que mucho antes de Israel y de Avraham muchas personas son descritas en las Escrituras como personas aceptadas por el Creador y que sin duda alguna tendrá parte en el mundo venidero.

Para comprender a que Salvación se refería debemos primero saber a cual decreto se referían:
Es obvio que el ‘decreto de Moshe’ al cual se referían no se trataba de la circuncisión realizada a un niño en el 8vo día de haber nacido[1], sino que el ‘decreto de Moshe’ del cual hicieron mención está escrito en Shmot 12.43-49:

“Y dijo el Eterno a Moshe y Aharon, esta es la juqat haPesaj (el decreto de Pesaj), ningún hijo de extranjero (nejar) comerá de ella: Pero todo siervo varón comprado por dinero, después de circuncidarlo entonces coma de ella. Transeúnte (toshav residente) y jornalero (sajir) no coman de ella…Y si mora contigo algún extranjero residente (Guer) y haga Pesaj a el Eterno, que sea circuncidado todo varón y entonces que se acerque para hacerla y será como nativo del país, y todo incircunciso no coma de ella. Una sola instrucción se aplicará tanto al Nativo y al extranjero que habite (Guer) entre vosotros”.

 Como se puede apreciar la circuncisión en Shmot 12.43-49 está relacionada con Pesaj ¿pero qué tiene que ver Pesaj con ser salvos? Mucho si entendemos el concepto de ‘salvación’ según las Escrituras no según el Cristianismo. Primeramente tómese en cuenta las palabras de S.R. Hirsch:

“Lo que se produjo desde los días de Abraham hasta la Liberación, ha sido para toda la Humanidad. Todo individuo puede hacer de ese pasado su propio pasado y puede integrarse al marco de los abrahamitas liberados por Dios... el guer tzedeq (extranjero sincero que se une a Israel) puede cumplir el sacrificio pascual, él y los suyos, aunque sus padres no hayan salido de Egipto... Pesaj no pertenece más sólo al pasado, no es únicamente la conmemoración de los tiempos pasados, sino es la piedra angular del edificio de nuestro presente y de nuestro futuro” (Kol haTorá, Shmot, pg.278).

Esto quiere decir que el Qorban [ofrenda/cordero] de Pesaj fue la primera instrucción dada a los Hijos de Israel, esto significa que el Qorban de Pesaj está íntimamente relacionado con la Identidad Israelita. Pesaj es la Liberación, la Salvación, la Redención de los HIJOS DE ISRAEL, y si alguno no estaba circuncidado, no podía realizar el Qorban de Pesaj, esto es ‘no iba a ser Liberado - Salvado.

El error reside en pensar que la palabra ‘salvación’ o ‘salvos’ aquí se refieren a ‘vida eterna’. La palabra hebrea ieshuá (liberación, salvación, victoria) no es la salvación del concepto cristiano. El mejor ejemplo de ‘salvación-liberación’ bajo el concepto hebreo y expresado en los escritos de los primeros discípulos de Iehoshua, lo podemos ver narrado en el libro Maasav v’torató shel Iehoshúa (Lc. cap.19.9-10) donde Iehoshúa y sus talmidim entran a casa de Zakai (Saqueo), un rasha (israelita que no practica la Torá), y comen con él, todo esto porque Zakai quería volverse al Eterno y a Su Torá, de manera que cuando Zakai expresó su decisión por hacer t’shuvá y dio muestras de ello, enseguida Iehoshúa dijo: “Hoy ha venido la salvación a esta casa, ya que él también es hijo de Avraham; porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido”. Recordemos que esa es la misión de Iehoshua, como dijo el Mal’aj: “llamarás su nombre Iehoshua porque el ioshía (liberará – salvará) a Mi pueblo de sus iniquidades” (Toldot Iehoshua, Pereq 2 /Mt.1.21). De manera que el contexto de la salvación aquí se trata de ser liberado del mal proceder de las iniquidades y pecados.

Ahora, para tener un poco más clara la idea de lo que nos narra el autor, téngase presente que los que vinieron de Judea eran también Talmide Iehoshua haMashiaj (discípulos de Iehoshua el Mashiaj)[2], y lo que enseñaban, aunque fuese errado, tenía lógica para ellos, por lo siguiente: Fue precisamente en Pesaj que Iehoshúa dijo a sus discípulos: “Esta es mi sangre de la Brit Jadashá (Nueva Alianza), la cual será derramada por haRabim [la comunidad de Israel] como paga de rescate para expiar sus iniquidades[3]”. La Brit Jadashá que vino a ser establecida con el Mashiaj no es más que la Alianza que profetizó Irmyáhu (Jeremías 31.30-33, ver la Carta a los Hebreos 8.8): “Estableceré una Brit Jadashá con la Casa de Israel y con la Casa de Iehudá… Pondré Mi Torá dentro de ellos y la escribiré sobre sus corazones y seré su Elohim, y ellos serán Mi pueblo… porque perdonaré sus iniquidades, y de sus pecados no Me acordaré más”; es decir el objetivo de la muerte de Iehoshua es para que haya Torá dentro de los Hijos de Israel y para que sean perdonadas sus iniquidades y pecados, como también dijo Shaul: “Limpien la vieja levadura, para que sean una nueva masa, como son sin levadura; porque nuestra Pesaj, Mashiaj, fue sacrificada[4], de manera que Pesaj continuó siendo la marca de los Hijos de Israel, ya que la Brit Jadashá había comenzado a tomar efecto precisamente en Pesaj; la primera Pesaj fue la Liberación y Salvación de Egipto, y solo los circuncidados la pudieron realizar, esa Pesaj apuntaba a una Liberación y Salvación aún mayor, la Liberación de las iniquidades y pecados por medio de la Nueva Alianza realizada por medio del Mashiaj precisamente en Pesaj.

En el Talmud Bavli, Avodá Zará 65a, el maestro Raba Bar Bar Jana del siglo III EC. y en el Talmud Ierushalmi, Ievamot 8d, Janina Bar Hama también del siglo III EC. Dicen que si un guer toshav (extranjero residente en Israel que renunció a la idolatría) deja pasar doce meces y no es circuncidado entonces debe tratarse como un hereje entre los paganos (lit. adoradores de planetas). Solo teniendo presente lo anteriormente dicho es que podemos entender mucho mejor lo que decían “algunos de Judea”: ‘Nosotros sabemos que a través de la muerte del Mashiaj se hace una realidad la Nueva Alianza, la Liberación es finalmente manifestada pues las iniquidades de Israel son perdonadas, y la Torá es puesta en el corazón para expulsar la ietzer hará (la inclinación al mal), pero así como para comer la Pesaj hay que estar circuncidado en la carne, de igual manera para entrar en la Brit Jadashá realizada en Pesaj hay que estar circuncidados’, de lo contrario ustedes no serán liberados del mal proceder. De manera que esto nos confirma que el asunto a tratar era ‘La necesidad de la circuncisión de adultos para ser aceptados como Israel’.




[1] Esto fue establecido primeramente con Avraham (Breshit 17.9-27) y posteriormente con Moshé (Vaiqrá 12.1-3).
[2] Nótese Hechos 15.24 “hemos oído que algunos de entre nosotros, a quienes no autorizamos, os han inquietado…”.

[3] Profetizó Ieshayáhu haNaví (Isaías 53:6-7) “...HaShem hizo que cayera sobre él la iniquidad (avon) de todos nosotros... como cordero que es llevado al matadero...”, y también dijo (53:11): “…en su conocimiento justificará el Justo mi siervo a muchos y las iniquidades de ellos (veavonotam) él cargará”.

[4] I Igueret Shaul el Qorintos (1raCort.5.7)

27 de noviembre de 2017

EDITORIAL DE LA SEMANA

Autoestima y la  Identidad

Normalmente las personas con poca autoestima tienen, lo que se conoce popularmente como “problemas de identidad”. No se trata de un sentimiento de humildad, que a primera vista podríamos ver, sino de degradación catastróficamente deprimente de ellos mismos. Estas personas pueden actuar con desesperación para obtener una identidad, siendo cualquier imagen, idea, concepto, mejor que ninguna.

Algunos ejemplos de evaluaciones psiquiátricas, muestran a personas que comenten todo tipo de acciones que conllevan a demostrarle a la sociedad que son alguien, como el caso de un joven que había sido arrestado por robar un banco. El asalto había sido planeado tan chapuceramente que su propósito parecía ser que el ladrón fuera arrestado y no que consiguiera dinero. El joven señalaba orgullosamente su foto en la primera plana del periódico. ¡Lo había logrado! Ahora era alguien; alguien negativo, pero alguien, al fin.

Si bien no todas las personas actúan de esta manera para resolver sus problemas de identidad y baja autoestima, las formas que los llevan a resolver estos problemas de identidad tampoco son tan saludables. Es muy importante entones tener una sana autoestima esto evitaría la necesidad de resolver cualquier problema de identidad.

Una persona que siente que carece de identidad puede tratar de adquirir una identidad o quiere estar  perteneciendo a algo. Esto es descripto por el Gaón de Steipl (Jaié Olam, vol. 1, cap. 5) en su perspicaz observación de personas que defienden ideales y congregan a la gente bajo el estandarte de algún movimiento ideológico al que luego glorifican o incluso adoran. El establece que en esta forma las personas que no pueden sentirse valiosas adquieren un sentimiento de valorización identificándose con algo que ellas pueden considerar sublime. (Dr. A. Twerski)

Esta forma de adquirir identidad se da mucho en nuestros días, es por eso que nuestra sociedad se ha convertido en una sociedad sin identidad, esto es a todo nivel socioeconómico, principalmente en nuestra juventud. La falta de identidad es tal que va desde creer ser “un narco colombiano” a un “señor de los cielos”,  hasta ser un “apóstol”,  pero el más interesante es el del súper triunfador, este aunque pueda tener algunos elementos compensatorios, se producen a un costo muy alto. Este súper triunfador puede esforzarse constantemente y alcanzar posiciones y títulos prestigiosos.  Este esfuerzo, solo tiene un objetivo, darle respuesta a la pregunta “¿quién Soy?”, luego de alcanzarlo, la respuesta es como música a sus oídos, él tiene ahora la respuesta, “soy médico”, “soy un abogado”, “soy presidente de una organización”, “soy dueño de esta casa grande”, “soy dueño de este carro lujoso”, “soy un apóstol de la iglesia más grande”, “soy un Rabino”. En el caso de este súper triunfador, estos intentos para remediar deficiencias que están en su mente debido a esta falta de autoestima resultan insatisfactorios y estas personas se convierten, invariablemente, en desdichados médicos, abogados, poseedores de elegantes automóviles, etc.

La falta de efectividad de esta táctica para alcanzar una identidad está bellamente ilustrada en una de las leyendas de los “sabios de Jelm” que menciona el Dr. A. Twerski:

“Uno de ellos visitó cierta vez una casa pública de baños y se encontró en un “terrible aprieto”, porque sin las ropas que lo distinguiesen de los demás todos parecían ser esencialmente iguales. “Entre todos estos hombres que parecen iguales”, se dijo a sí mismo, “¿cómo sabré cuál soy yo?” Luego de pensarlo cuidadosamente, se le ocurrió una brillante idea. Tomó un trozo de cuerda roja y la ató alrededor del dedo gordo de su pie. ¡Ahora era otra cosa! No había forma de que pudiera perderse entre tantos hombres iguales.  Desafortunadamente, mientras se enjabonaba y duchaba, la cuerda roja se deslizó fuera de su dedo y otro bañista la pisó de tal manera que quedó enganchada en el dedo gordo de su pie. Después de un rato, el “sabio de Jelm” advirtió al portador de la cuerda roja, luego miró su propio pie y, por supuesto, no vio nada. Quedó confuso y acercándose al otro hombre le dijo: “Perdóneme, pero quizá pueda usted ayudarme. Sé muy bien quién es usted, pero, ¿podría usted decirme quién soy yo?”

Este relato que menciona el Dr. A. Twerski contiene una profunda enseñanza psicológica. Si mi identidad es un hilo roja, quienquiera que lo lleve puesto tiene mi identidad. Si mi identidad es el extravagante automóvil o la casa grande, el ser abogado, etc.,  ella será el resultado del título y yo permaneceré invariable.

La afirmación “soy un médico” expresa lo que hago, y la expresión “soy dueño de esa casa grande” indica lo que tengo, pero ninguna de las dos dice qué soy yo. Si nos resulta difícil describirnos a nosotros mismos y lo hacemos en términos de lo que hacemos o poseemos, ello indica cuánto nos hemos desviado del verdadero sentido del propio yo.

La identidad está relacionada con el amor propio, este es un sentimiento relacionado con la autoestima, que necesita ser cuidado cada día. Tener amor propio no significa quererse porque sí, ni creerse el mejor, sino que implica conocerse a sí mismo, saber cuáles son nuestras virtudes y nuestros puntos débiles, saber las herramientas que tenemos para reaccionar ante las situaciones y cuáles son los recursos que podemos aprender. El amor propio implica que ha habido un viaje a nuestro interior, que hemos tenido una conversación con nosotros mismos y que hemos conseguido hacer las paces con cada uno de nuestros “yos”. El amor propio depende únicamente de ti, de cómo te veas tú, y no de lo que opinen los demás.

El amor proprio, esa identidad está en función de cuanto ames a los demás como está escrito: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”


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