11 de enero de 2019

Parasha Ha Shavua


El Sacerdocio Familiar


“Antes Bien las, enseñaras a tus hijos y a los hijos de tus Hijos” Dt. 4:9     

Guatemala, Enero 2019/ Shebat  5779       
“Renovándonos con la Luna

"Este mes será para vosotros el comienzo de los meses; será el primero de los meses del año.” Shemot 12:2


   Parashá Bo
   Significa “ven”.
   Shemot 10:1-         13:16
  "Este mes será     para vosotros el   comienzo de los   meses; será el   primero de los   meses del año.”   Shemot 12:2
En esta parashá se le instruye a Moshé con respecto a la luna nueva, según Rashí Hashem le mostro a Moshé la Luna en el momento en que se renueva y le dijo “cuando la luna se renueve”, tal día será para ustedes inicio del mes (Rosh Jodesh).

Según la Mejiltá La palabra Jodesh deriva de la raíz Jet, Rosh, Shin, renovar, en hebreo tiene dos acepciones: Novilunio (que es el momento en que la luna nueva comienza a hacerse visible en el cielo, a Renovarse), y también “mes”. Se utiliza el mismo término para indicar ambas cosas porque el mes lunar comienza en el momento en que la luna se renueva, el novilunio.

Los capítulos previos a esta parashá se nos relata que el pueblo de Israel estaba esclavo en la tierra de Egipto, Hashem envía a Moshe y Aharon con Faraón dándole indicaciones especificas “deja salir a mi pueblo para que me adore”, esto se cumplió al cabo de 10 plagas, Benei Israel están listos para salir, para dejar atrás la esclavitud.  Los Israelitas estaban en su punto más bajo en este momento; no eran merecedores de ningún milagro por su propio derecho. Y sin embargo, ese momento fue justamente cuando Dios nos elevó, sacándonos de la oscuridad de Egipto, iniciando el proceso de movimiento ascendente hasta 50 días después, cuando fuimos merecedores de recibir la Torá y de convertirnos en una nación.

Qué momento y lugar tan perfectos para entregarle al pueblo judío aquel alentador mensaje en el mandamiento de santificar la luna nueva cada mes y de determinar nuestro calendario de esta forma:

"Y Dios le dijo a Moshé… en la tierra de Egipto, dile a Benei Israel: Este mes es para ustedes el comiendo de los meses…" (Éxodo 12:1-2).

Es por esta razón Hashem describe la Toráh que lo primero que le dio a Benei Israel fue Rosh Jodesh, la observancia de los novilunios, y todo esto tiene un sentido simbólico, Hashem nos había dado el poder de la renovación y del cambio, el regalo de expandirnos, iluminarnos y crecer nuevamente después de haber sido disminuidos.

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Dina Coopersmith de Aish Latino escribe “Cuando nos fue dado nuestro propio sistema de medición del tiempo y el mandamiento de crear nuestro propio calendario, nos hicimos cargo de dar forma a la realidad. Nos fue dada una cierta área de control sobre la naturaleza. Mientras que el tiempo avanza constantemente – sin nunca detenerse, marchando en un espiral cíclico y repetitivo – a nosotros nos fue dado el poder de detener o iniciar el tiempo a voluntad, con lo cual se nos permitió "compartir" con Dios esa creatividad especial de determinar la realidad.”
La lucha constante entre la capacidad de hacer el mal y la capacidad de hacer el bien (Ietzer Hara y Ietzer HaTov) hace que en algunos casos tropecemos y no decidamos bien, pero Hashem que es el dador de todo bien (Tov Umetiv), diseño este sistema de medición para que nos renovemos, para que tomemos fuerzas nuevamente.
Un día para hacer retrospección y lograr en ti la Gueulá Ishit, por eso es muy importante esta mitzvá que nos recuerda que detenemos el tiempo para poder renovarlos, en otras palabras más coloquiales “borrón y cuenta nueva”.  Pero tendrá este efecto solo si puedes ver la realidad, recordemos que los mandamientos y la Toráh hacen que para alcanzar la comprensión de la realidad no sea necesario experimentar el bien o el mal como quería ser Java, como quiere hacer el ser humano si dejamos riendas sueltas a lo carnal a través del Ietzer Hará a través del impulso al mal sino que comer del árbol de la vida, comer de la Toráh, comer del Etz hayyim.

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El medio para lograr entonces esta reparación del daño y regreso al Eden es entonces la Voluntad de Hashem, a Israel se le entrego la Toráh para que viviendo la Toráh pueda iluminar al resto de las naciones y el resto de la naciones pueda poner en práctica lo principios universales que se encuentran en la Toráh. Pero previo a la entrega de la Toráh nos dio la oportunidad de RENOVARNOS, de cambiar, un gran regalo, el mayor bien crecer nuevamente después de ser disminuidos.

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Centro de Estudios Hayyim

24 de mayo de 2018

EDITORIAL SEMANAL


Shavuot un encuentro con mi identidad

En el proceso de retorno a mis raíces voy descubriendo que no solamente la liturgia y la vestimenta me hacen ser judío, sino un continuo acercamiento a la historia, costumbres y pensamientos del pueblo de Israel (judíos), la observancia estricta de la Toráh. En este caso, las personas que se unen al movimiento mesiánico siguen pensando que es una continuidad de la religión a la cual pertenecerían anteriormente,  los patrones y estereotipos de liturgias cristianas permanecen en sus vidas, lejos de crear un vinculo con nuestro pasado e historia los alejan, pues ¿cómo podrá alguien que no vive ni vivió nunca en Israel, o que haya interactuado con las costumbres judías poder enseñar “Judaísmo”? es un tanto ilógico.

Dentro de los requisitos universales en las naciones actuales para optar a una nacionalidad existen varios requisitos, como por ejemplo: haber cumplido como mínimo 5 años de ser residente permanente, ser capaz de leer, escribir y hablar el idioma del país al cual quiere tener la nacionalidad y tener conocimiento de la historia y el gobierno, y principalmente ser una persona de buena conducta moral, que respeta la ley y tiene adherencia a los principios de la Constitución de aquél país. Además, tener buena disposición para el buen orden, la felicidad y el bienestar del país durante todos los periodos relevantes bajo de la ley.

Durante la reconstrucción del templo en el año 516 A. de. C., inicio un proceso de adhesión de muchas personas al pueblo de Israel, debido a la coyuntura socio política de esos años se tomaron mucha medidas para lidiar con los extranjeros e invitarlos a adherirse a nuestro pueblo, el surgimiento del Libro de Ruth nos muestra la evolución del pensamientos segregacionista de esa época, claro que en nuestros días esto es una cuestión un poco más difícil.  El pesaj celebrado en el año 516 fue un parte aguas en el resurgimiento de Israel como nación, fueron más exigente con el cumplimiento de los requisitos religiosos y nacionales que determinaba la Toráh, esto creo una identidad, esta época es considerada como la del surgimiento del judaísmo clásico, muchos dictámenes surgieron aquí con Ezra y Nehemia, principalmente el matrimonio con mujeres extranjeras, sin antes adherirse al pueblo de Israel. 

Que quiero decir con todo esto, las personas que se adherían al pueblo eran personas que habían interactuado de alguna manera con la cultura judía, como decíamos anteriormente sobre los requisitos de ciudadanía, vivían en Israel desde hace varios años, sabían la lengua, escribían en el Idioma hebreo, etc., eso los hacía Judíos por asimilación mas no por genética, es decir, llenaban todos los requisitos para una nacionalidad, pero lo más importante era que tenían que cumplir con las obligaciones y exigencias de la Toráh para tener la nacionalidad.

En nuestros tiempos, hay personas que han tratado de querer hacer ver a los demás que cumplen con las exigencias de la Toráh, desde su perspectiva, aún más en su mayoría cumplen una tradición Kabalista (la neo Gnosis) que desconocen tanto como desconocen la Toráh y en realidad desconocen la historia de nuestro pueblo,  en esta temática la Toráh nos dice:

Recuerda los viejos tiempos, entiende los años de generación tras generación. Pregúntale a tu padre y él te contará, a los ancianos y te dirán (Deuteronomio 32:7).

No establece que vistamos de una manera (no digo que está mal) que hagamos la liturgia de esta otra, te dice recuerda los viejos tiempos y cuéntaselo a tus hijos y los hijos de tus hijos, tal y como dice de Avraham:

Porque yo lo he escogido para que mande a sus hijos y a su casa después de él que guarden el camino del Señor, haciendo justicia y juicio, para que el Señor cumpla en Abraham todo lo que Él ha dicho acerca de él.

La adhesión al pueblo de Israel tiene como REPONSABILIDAD, el transmitir a nuestros hijos  y a los hijos de nuestros hijos a que guarden DEREJ HASHEM, justicia y juicio. ¿Cómo lo podremos hacer? Simplemente estudiando la Toráh. Pero el estudio de la Toráh es lo menos importante en nuestra vida, no es una prioridad, mucho menos enseñarles a sus hijos. Es increíble ver que hay personas que no saben las historias fantásticas de la Toráh, tales como Jonás y Ninive, Gedeon, Daniel en el foso de los Leones, Elisha y los jóvenes que se burlaron de él, Eliyahu y los profetas de Baal, etc., historias de grande hombres de nuestro pueblo. Sin embargo se llaman “Judíos”, quieren comida Kosher pero no saben cuáles son las regulaciones halajicas de esta.

En conclusión quiero ser judío por moda, no por una asimilación constante, un deseo genuino de adoptar esta responsabilidad que conlleva esta adhesión a la Toráh y al pueblo de Israel. Por eso con mucha razón los rabinos establecen leyes muy rigurosas para las conversiones, esto debido a que no todos tienen la capacidad de comprometerse con los requisitos de la Toráh, Idioma etc.

Hoy en día los requisitos para adoptar la ciudadanía Israelí son los mismos de hace 2500 años con Ezra y Nehemia: 1.Personas que nacieron en Israel de madre o padre de ciudadanía israelí. 2. Personas que nacieron fuera de Israel, si su padre o madre mantienen su ciudadanía israelí, adquirida ya sea por nacimiento en Israel, según la Ley de Retorno, por residencia o por naturalización. 3. Personas que nacieron luego de la muerte de uno de sus padres, si el padre muerto fue ciudadano israelí por virtud de las condiciones enumeradas en los numerales 1. Y 2. En el momento de la muerte. 4. Personas que nacieron en Israel, que nunca tuvieron otra nacionalidad y sujetas a las limitaciones estipuladas por la ley, que hayan: Presentado una solicitud de ciudadanía entre los 18 y 25 años de edad. 5. Hayan sido residentes de Israel por cinco años consecutivos.

La única conexión con Israel y mi identidad judía es la Toráh, por eso en Shavuot debería alegrarme sobre manera porque Hashem bendito su nombre nos entrego la Toráh y el privilegio que nos dio de educar a nuestros hijos en el camino de Hashem.  La Toráh me conecta con mi historia, con mi pueblo, con mi tierra. No es una fiesta más, nos recuerda el compromiso que tenemos delante de Hashem que aún en condiciones que no son las optimas cumplir a cabalidad lo que él nos ha indicado, Justicia y Equidad. Pero si no me interesa la Toráh y actuó de una forma egocéntrica, solo me interesa lo concerniente a mí, no estoy listo para ser Judío, ser judío no es una moda, no es un privilegio, es una responsabilidad, una forma de vida que es probada todos los días.  Me debo preocupar por hablar, leer, escribir el idioma de nuestros padres, conocer la historia de nuestro pueblo. Es un reto, ¿puedes asumirlo?

27 de abril de 2018

EDITORIAL


Shavuot Caminando hacia lo sublime lo Eterno

Cuando hoy preguntamos, cual es la mayor contribución que el Judaísmo hace al mundo, la persona común responde: “sopa de pollo”, o puede decir “Los 10 mandamientos”. Es interesante notar que la Biblia no les llama mandamientos del todo. La Biblia se refiere a ellos en Shemot (Éxodo) 34:28 como Aseret Hadibrot (Las diez palabras). Después de todo dice “Yo soy el Señor tu Dios”,  ¡No es un mandamiento!

Cuando oyen la palabra Toráh, muchas personas inmediatamente lo asocian con “La Ley”. Sin embargo, la Toráh contiene mucho más que solamente leyes. Contiene el manual de Dios para la vida.

Le enseña a creyentes cómo una comunidad de redimidos se supone que deben vivir y funcionar en un decadente mundo materialista. Nos da un ejemplo real de vida y cómo pueden cumplirlo personas comunes como tú o yo, viviendo nuestras vidas bajo la estructura de Dios. 

Esto expresa la realidad de Dios en las vidas de aquellos que lo aman y lo siguen. La Toráh revela el carácter de Dios y aun más que ello, nos muestra al Mashiaj, El está contenido en cada una de las páginas, y como El dijo de si mismo:

Juan 5:46 Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mi porque de mi escribió él.

Lucas 24:27 Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de el decían.

Si desconectamos la Torá de nuestras vidas, haciendo una separación de Antiguo Testamento, nos privamos de una maravillosa y extraordinaria revelación, es por eso que Shavuot (pentecostés) no puede existir sin el evento primario que fue la entrega de la Torá en el monte Sinaí.

Sin la Toráh, es imposible entender los escritos de los primeros discípulos de Iehoshua de Natzrat. La Toráh explica las enseñanzas de Shaul en su adecuado contexto, dándonos el verdadero entendimiento.  Como está escrito:

Mateo 5:17 No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir.

Hay un axioma rabínico que dice: “Si interpretas la Ley correctamente, entonces la estás cumpliendo; y si la interpretas incorrectamente, entonces la estás destruyendo” Iehoshúa viene a interpretar correctamente la Ley, lo que los Escribas y Fariseos hacían era destruirla por sus malas interpretaciones y malas aplicaciones. Por lo tanto, El dijo acertadamente, He venido a cumplir la Ley y los profetas interpretándola y aplicándola correctamente.  

Sí, nosotros estamos bajo la ley pero no como esclavos de la Ley. Bajo el Yugo de la Toráh, la Ley, una vez escrita sobre papel y con pluma de tinta se quedo así, pero ahora a través del Espíritu Santo (Ruaj Hakodesh), la Toráh ha sido escrita sobre nuestros corazones (Jeremías 31:33), la Torah se ha vuelto interna, la debemos cumplir por voluntad propia, y como nuestro santo Maestro Iehoshúa, cada creyente que abrase la Toráh se convierte en la “Palabra Viviente”. Pero más que eso, puede trabajar en su mala inclinación, ser verdaderamente un hombre libre de la mala inclinación y siervo de Dios

La salida del Egipto tenía una meta: "Envía a Mi pueblo" era el "grito de batalla" elevado por Moshé. Pero allí no concluía el clamor: el versículo posee otro final: "Veiaabduni", o sea "Para que Me sirvan a Mi", hablaba el Todopoderoso por boca de su enviado.

"Servir a Dios" significaba abandonar por siempre la esclavitud egipcia para ingresar a otra suerte de servicio: a Dios, el Dios de Abraham, Itsjak e Iaacov... Tal como afirmaba el poeta y sabio judeoespañol, Rabi Iehuda ha Levi:

"El esclavo de esclavos, es esclavo por la eternidad; solo el que sirve a Dios es el hombre verdaderamente libre".

"Y debes saber que no es verdaderamente libre sino aquel que se dedica al estudio de la Tora". Tratado de Avot

Shavuot es tiempo de Entrega de la Tora. En el mes de Sivan, tercero del calendario. A cincuenta días de la liberación de Egipto. Servir a Dios significaría para esa nación de esclavos, escuchar -todos y cada uno de acuerdo a su potencia- lo primero, lo esencial, lo sublime: "Yo soy HaShem, Tu Dios, que te he liberado de la tierra de Egipto, de la casa de la esclavitud".

Haber dejado atrás la esclavitud, presupone el ejercicio de mi libertad física y, por sobre todo, espiritual, por eso es que mis pasos deben dirigirse hacia lo sublime, lo Eterno.

19 de marzo de 2018

Editorial Semanal


Pesaj un avanzar

En Pésaj, celebramos la gran transformación de nuestra historia como pueblo. Estábamos varados en un lugar estrecho y sin esperanza (Egipto, en hebreo, Mitzraim, significa también ‘lugar angosto’ ‘limitación’) y Dios nos sacó y expandió nuestras ideas de lo que era posible en nuestro futuro. Dejamos atrás la esclavitud y comenzamos un nuevo capítulo como una nación libre. En el desierto, no podíamos quedarnos en un solo lugar, ni físico ni espiritual. Teníamos que avanzar.
Es por eso que como comunidad tenemos que avanzar, hacerlo rápido, sin cuestionamientos y sin pensar en su propio beneficio sino el beneficio colectivo, eso no hacer diferentes a los demás pueblos, los judíos en Egipto tuvieron que salir tan rápido que su pan no tuvo tiempo para leudar. La matzá que llevaron con ellos simboliza su entusiasmo y velocidad, un fuerte compromiso para comenzar una nueva travesía.

Este avance debe hacerse bajo estas premisas:

1. Cambia tu modo de pensar (Rom 12:2)

La actitud es la energía de nuestras acciones y el miedo nuestro freno de mano, aquel que accionamos en caso de emergencia y que no nos permite avanzar. El miedo suele aparecer sin permiso, encendiendo una luz roja en nuestra mente y proyectando peligros donde quizás solo hay imágenes fantásticas, nada real. Este freno nos aleja de nuestras metas y de lo que queremos conseguir. Construye un muro que nos impide lograr lo que nos entusiasma. La mente tiene la capacidad de paralizarnos con absurdos pensamientos negativos por supervivencia, para que no nos enfrentemos a nuevas situaciones que pueden terminar en caída.
Piensa que todos, absolutamente todos, han sentido o sienten miedo a lo desconocido pero nadie consiguió nada debajo de una manta o mirando la vida tras una ventana. Si has decido Amar al Eterno y su Toráh debes avanzar en este camino y eso te hará sentir vivo y tomar caminos difíciles desde una actitud positiva, es clave para el éxito en tu vida espiritual y material.

2. Entorno adecuado (Hechos 4:32-36)

Las personas con las que te rodees influenciarán en tu proceso de salir de Mitzraim de una forma favorable o desfavorable. Por ejemplo si te propones hacer ejercicio y es amigo con disciplina se alía a tu plan, te resultará más fácil y rápido avanzar que con un compañero que no mueva ni una pestaña. Tu entorno debe ser positivo, con motivación y ganas de avanzar. La energía negativa pesa mucho y se suele trasmitir con la velocidad de la luz por eso hay que intentar alejarse de lo que no suma, de los llamados vampiros energéticos. Además si cuentas con ejemplos cercanos de personas espiritualmente luchadoras que han conseguido sus objetivos, su experiencia te servirá como guía o modelo para seguir su ejemplo.

Así sí aspirar a un cambio en tu vida, saliendo de Mitzraim y sigues con el mismo entorno tus resultados serán muy parecidos a los pasados (esclavo). No hay que infravalorar el efecto que puede tener una amistad negativa. Su impacto puede ser lo suficientemente fuerte como para que falles en tus propósitos. Sea cual sea tu entorno debes entender que tienes la posibilidad de marcar la diferencia y dejar huella.

Por eso cuando no cambias tu manera de pensar y tu entorno, no avanzas, te conviertes en el ancla de muchas personas, rompes la armonía universal, pues cada individuo tiene una función irremplazable dentro del “órgano” al cual pertenece. Los conflictos entre la comunidad son similares a un cuerpo enfermo, mi falta de compromiso con la comunidad, mi egoísmo, mi deseo de recibir, hace que actué en contra de la ecología espiritual es decir en el caso particular de las fiestas, en contra de los mandamientos que HaKadosh Barúj Hú dejo en las santas convocaciones. Soy responsable de no dejar Avanzar a los demás, cada comunidad aporta de acuerdo a su naturaleza y vocación, de esa forma comparte todo y se unifica en torno a un objetivo común: SALIR DE EGIPTO, el bienestar de mi prójimo. Solo así podrá surgir el bien que conduce a la armonía universal y al propósito de conmemoración de Pesaj.

La libertad por la cual continuamos agradeciéndole a Dios hasta el día de hoy, es la capacidad de avanzar sin esperar las condiciones “perfectas”. La capacidad de correr. De crecer. De progresar. De cambiar nuestras historias y de ver nuestras vidas como las intrépidas aventuras que realmente son.

Oshia Meir 

6 de marzo de 2018

EDITORIAL SEMANAL


Pesaj una oportunidad para ser libre
Por: Oshia Meir

Limpiad la levadura vieja para que seáis masa nueva, así como lo sois, sin levadura. Porque aun Mashiaj, nuestra Pascua, ha sido sacrificado. Por tanto, celebremos la fiesta no con la levadura vieja, ni con la levadura de malicia y maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad. (1.Co 5:7-8)

En Pesaj nacimos nuevamente,  fueron siglos de esclavitud para nuestro pueblo Israel y fuimos liberados por la Manos del Eterno y es por eso que se nos recuerda en la hagada:

En cada generación, uno está obligado a verse a sí mismo como si hubiese personalmente salido de Mitzraim (Egipto). (Pésajim 116b; Hagadá)

Este pasaje bien conocido no sólo nos ordena recordar yetziat Mitzraim, sino experimentarlo como si volviera a suceder nuevamente. Debemos alcanzar el conocimiento de la existencia absoluta de Hashem como si nosotros estuviéramos experimentando personalmente el éxodo aquí y ahora. ¿Cómo puede una persona que vive más de 3,300 años después de yetziat Mitzraim conocer con certeza absoluta que la mano milagrosa de Hashem existió en Mitzraim como si él lo estuviera presenciando?

La Toráh nos insta a ‘recordar’ 50 veces; recordar yetziat Mitzraim, recordar las diez plagas, recordar kriat yam suf, recordar la entrega de la Toráh, recordar los 40 años que estuviste en el desierto, recordar el man que comiste. La Toráh se está dirigiendo a gente que vivió directamente la experiencia. No dice: “Recuerda lo que alguien te contó”, sino, “Tus ojos vieron”. La Toráh fue dirigida a gente que experimentó todo lo que relata. Ningún otro documento se dirige personalmente a millones de personas que experimentaron verdaderamente en forma directa tales milagros abiertos.

Con esta práctica racional, pedagógica, la Toráh nos llama a “recordar”, sin embargo la Toráh explicada por el Mashiaj va más allá de la practica vacía religiosa, y en realidad volvámonos a preguntar ¿Cómo puede una persona que vive más de 3,300 años después de yetziat Mitzraim conocer con certeza absoluta que la mano milagrosa de Hashem existió en Mitzraim como si él lo estuviera presenciando?, no cabe duda que esto es un proceso, un proceso educativo, por eso se nos instruye que en la noche del Séder debes relatar la historia de la Hagadá una y otra vez, con todos sus detalles. Debes estimular a los niños a preguntar, no importando cuál es su disposición. Con el niño que no sabe cómo preguntar, el padre está obligado a empezar la conversación. Al hijo malvado, al hijo justo, al hijo simple, el padre debe responder de manera individual y apropiada. A todos les es dada la oportunidad de discutir sus dudas, de traer sus incertidumbres a la mesa. Todo esto se llama yediá, conocimiento.

Pero este conocimiento debe generar los cambios adecuados en mí. Como creyente que está regresando a casa, que hemos salido de entre las naciones es necesario no solo la práctica religiosa de los rituales sino también un cambio en nuestra forma de conducirnos, de cómo nos comportarnos ante la sociedad, es por eso que nuestros maestros nos aconsejaron a celebrar y recordar esta Pesaj con sinceridad y verdad, no con la “vieja levadura”, llamándole así en esta alegoría tan sorprendente Rab Shaúl.

Rab Najman de Breslev dice en el Sefer HaMidot:

“La Verdad redime a la persona de toda clase de sufrimiento”

Podemos hacernos otra pregunta ¿Cómo puede un esclavo, recordar la libertad de Pesaj?, ¿Cómo puede por más que haga todo lo que la hagada dice rigurosamente si su comportamiento dice otra cosa?, no podemos engañarnos, es preciso sacar la levadura de nuestra casa, de nuestro Yo interno, hacer una introspección, un análisis de mi vida. Puedo hacer el ritual incluso con los mejores utensilios, con todo lo mejor, pero si por dentro no he sacado la levadura de maldad, en vano lo hago.  Por eso nos aconsejan nuestros maestros:

En mi carta os escribí que no anduvierais en compañía de personas inmorales; no me refería a la gente inmoral de este mundo, o a los avaros y estafadores, o a los idólatras, porque entonces tendríais que salir del mundo. Sino que en efecto os escribí que no anduvierais en compañía de ninguno que, llamándose hermano, es una persona inmoral, o avaro, o idólatra, o difamador, o borracho, o estafador; con ése, ni siquiera comáis. (I Co. 5:9-11)  

A pocos días de Pesaj, es necesario recapacitar, hacer Teshuva genuina, y presentarnos a la fiesta en certidumbre de cambio, con un corazón sincero.  Debemos seguir el ejemplo de nuestro santo Maestro quien padeció todo esto, más no peco, dándonos ejemplo para poder seguir sus pasos, liberarnos del poder del pecado, que es lo que nos esclaviza:

¿No sabéis que cuando os presentáis a alguno como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, ya sea del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia? (Rom 6:16)

Podríamos hacer todo el ritual de Pesaj de una forma magnífica, pero no cambiaría eso en nada si por dentro aún soy esclavo del pecado, obedeciendo sus designios, he sido llamado a la libertad, como está escrito:

Para la libertad nos libertó el Mesías estad, pues, firmes, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. (Gal 5:1)

Es nuestra oportunidad de poder tener novedad de vida, nacer nuevamente, recordando el sufrimiento de nuestro pueblo, esclavo por tantos años, tomando ejemplo de ellos, no cayendo en sus mismos errores, sigamos en el camino, fortaleciendo nuestro espíritu y mente con el estudio de la Toráh. Acercándonos con un corazón contrito y humillado, sabiendo que somos solo polvo, pero que en su gracias y misericordia Hashem nos liberto del yugo el pecado por medio del Mashiaj Iehoshua de Natzrat.



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