12 de marzo de 2020

Identidad Judía y la conversión Parte 3


La situación actual del pueblo de Israel, en sentido general, la situación actual de la comunidad judía no es igual a la situación de años anteriores porque con el transcurso del tiempo y los exilios la situación de asimilación por parte de extranjeros a Israel cambió drásticamente. La nación de Israel creció ya no son las 12 tribus ya no son un pueblo pequeño, Israel tiene un culto, una forma de servir al ser supremo, el monoteísmo, las enseñanzas de la Torá, las costumbres, etc., es decir se dan a conocer ya dado los exilios en diferentes lugares, en diferentes idiomas, no hace falta saber el hebreo para conocer quiénes son los judíos, las comunidades en el exilio desde un poco antes del exilio eran inmensas en diferentes lugares del mundo, de tal manera que no era necesario vivir en la tierra de Israel para conocer a los israelitas y la concepción de la vida que tenían los Israelitas, por lo tanto que sucedería en las comunidades Israelitas o judías del exilio si alguna personas no Israelita quería integrarse al pueblo de Israel, obviamente el tiempo de integración seria más corto, ¿por qué?, porque ya no sería un extranjero que vino a conocer de la vida Israelita por accidente, porque paso por la tierra de Israel a hacer negocios y sintió una conexión por la práctica de los judíos sino que este extranjero ya había oído hablar de la vida judía antes de conocer a los judíos y ahora que los tiene cerca en su misma ciudad, digamos en Alejandría, todo sería cuestión de integrarse, de asimilarse gradualmente, diciendo y manifestando la práctica, me conecto con ustedes, con la Torá de ustedes, con el Elohim de ustedes, quiero ser uno más de ustedes, así que el término aun para ese entonces seguiría siendo el mismo un guer, alguien que no es judío de nacimiento pero que se ha integrado se ha asimilado al pueblo de Israel o a las comunidades israelitas en el exilio.

De esta manera llegamos al primer siglo y lo mismo es aplicable en nuestros días, pongamos un ejemplo para comprenderlo de manera más clara, imaginemos a un egipcio de tercera generación viviendo en Israel, el egipcio decide ser judío, adoptar la cultura judía, es decir, la vivencia de la Torá y los mitzvot, desea integrarse al pueblo de Israel culturalmente, la cuestión es que dado que es la tercera generación viviendo en Israel ya el egipcio sabe hebreo fluidamente, el egipcio tiene ciudadanía Israelita, lleva años estudiando sobre el judaísmo, el sabe cómo viven los judíos, tanto así que hace años que abandono el Islam comenzó a pensar cómo piensan los judíos, vive como judío, come como judío, tiene amigos judíos, así que un buen día se acerca a la sinagoga local le dice al rabino de la sinagoga, -quiero ser miembro de esta comunidad y quiero además entrar en su Yeshiva para ser Rabino-, obviamente el egipcio quizá no parezca judío físicamente por lo que el Rabino le puede preguntar -¿Quizá te interese venir a las clases de conversión?-, -y luego que finalices el proceso de conversión podrás estudiar para convertirte en rabino-, primero tienes que ser judío y después rabino, esta respuesta va a ofender al egipcio, a lo cual él responderá -¡no¡ no me has entendido- -Yo no quiero convertirme yo ya soy judío -Yo estoy asimilado al pueblo judío, yo solo quiero ser un miembro de esta sinagoga y estudiar en la Yeshiva para ser rabino-, quizá el rabino religioso no comprenda lo que le está transmitiendo esta persona, y le diga -¿Tu madre es judía verdad?, y por eso te identificas como judío-,  -mi madre no es judía, yo soy el judío, yo soy el que vive y piensa como judío- a lo que el rabino responderá –ah es tu padre es judío, la judeidad se transmite por vía paterna y por eso quieres ser judío-  el egipcio responderá -¡no¡ no me entiendes, ni mi madre es judía, ni mi padre es judío, yo soy el judío, llevo años leyendo sobre judaísmo, llevo años teniendo relaciones con los judíos, realizo las mitzvot, pienso como judío, vivo como judío, soy judío, solo le estoy pidiendo ser miembro de esta comunidad, y estudiar para rabino-, el rabino religioso quizá le vuelva a decir –tienes que convertirte- y la respuesta del egipcio seria obvia -¿convertirme a qué?, si yo soy judío, es más quién eres tú para decirme que no soy judío, ¿a caso me conoces?, ¿acaso convives conmigo para decirme que no soy judío?, no soy musulmán, no soy cristiano, no soy budista, vivo según la tora demanda para el judío del siglo presente, nací en Israel, hablo hebreo, que quieres decir con que tengo que convertirme, que tengo que dejar para ser judío, si te estoy diciendo que vivo como judío, ¿Cómo tengo que dejar de ser judío para ser judío?.

Sin duda el dialogo es difícil de comprender porque cada uno de los personajes ficticios que hemos narrado, tienen una convicción una perspectiva diferente de la identidad judía, si tengo que convertirme, de que tengo que convertirme, que es lo que voy hacer, si le estoy diciendo que no práctico ninguna religión,  sino que vivo como judío, como es que tengo que convertirme a algo que yo ya soy, lo que está sucediendo no es más que el concepto religioso de conversión no concuerda con la realidad de la Torá, y aún una persona genéticamente no judía como en el caso de este egipcio, puede comprender plenamente lo que significa ser judío según la Torá y muy claro en contraste con lo que un líder religioso aunque se llame rabino pueda comprender de la Torá, sobre el concepto de identidad Israelita o judía.

Si alguien no piensa como judío, no cree como judío, puede convertirse porque no puede transformarse, el no puede asimilarse porque él no conoce a lo que se va a asimilar, la persona primero conoce a lo que se va a asimilar,  aprender y luego decide si asimilarse o no, por otro lado si ya esta persona está aprendiendo a pensar como judío, a creer como judío que es lo que le falta si ya se transformo gradualmente ya se asimiló, ¿a que es a lo que se tiene que convertir?  Anteriormente e inclusive en el primer siglo era la vivencia de la persona la que evidenciaba si era judía o no, por lo tanto no existe un tiempo fijo, no existe un curso en particular que pueda declarar a la persona judía o no, cada persona es un caso individual, hay quienes están iniciando y otros que ya son.  Por ende no es un rabino, no es un Beit Din el que decide quién es judío o no, es Hashem, es el creador, la fuente de la existencia, el que creo al ser humano el que da la última palabra, obviamente la persona interesada en asimilarse.

Ahora ser considerado por otros como judío eso depende de otros, depende de a quién le preguntes porque no se trata de solicitar ciudadanía de Israel legalmente, no se trata de entrar a un país. Si no lo que la persona quiere es vivir en Israel como un ciudadano israelita lo más razonable es que consulte al estado presente de Israel, ahí vera las exigencias y esto es precisamente lo que está ocurriendo en nuestros días hay muchos conversos que no aplican para el aliya, porque el gobierno de Israel no reconoce la autoridad de la comunidad “x”  o del Rabino “x” así que el tema que estamos tratando es la integración a un pueblo a su Elohim, a su Torá, no la integración a un gobierno secular que hoy se conoce como Meditat Israel, por ello en último caso es la comunidad judía que confirma que esa persona se conduce como un judío o debe llevar a cabo un proceso gradual de integración, si un judío es judío, nadie puede negarle su judeidad, aunque sea egipcio de nacimiento, genéticamente no va a cambiar, lo que va a cambiar su conducta, el se a asimilado al pueblo judío y por lo tanto en ese contexto puede ser identificado como judío, no porque reciba un alma nueva, por tanto esta persona debe mostrar en el diario vivir, en la interacción con la comunidad, no en las tres oraciones diarias no en la bendiciones, no en los rituales eso es muy fácil hacerlo, sino en su conducta diaria, en su trato con los demás, en sus negocios, en su trato con su esposa, es ahí donde evidencia que vive como judío esto es que vive de acuerdo a las exigencias que la Torá exige para un hijo de Israel. Aplicas la Torá o no la aplicas?, esta es la cuestión, vives como está estipulado en la Torá, sí o no?, la evidencia en tu diario vivir,  a fin de cuentas es el testimonio que la comunidad pueda dar de esa persona que garantizara que se considere su judeidad, no el curso de seis meses sino la vivencia.

La pregunta más importante es ¿Cuando hablamos de asimilación al pueblo de Israel, cuando hablamos de integración de un no judío al pueblo judío a que vida o a que forma de vida judía se debe asimilar para ser considerado como judío, a la forma de vida de judíos ortodoxos, a la forma de vida de los jaredim, a la forma de vida de los conservadores?, el movimiento natzrati, cuando decimos movimiento natzrati estamos diciendo de los discípulos de Iehoshua de Natzrat, nosotros consideramos que para el judío no hay nada mejor que ser judío, consideramos que poner en práctica las mitzvot no hace a un judío  más o menos judío de hecho seguir a Iehoshua de Natzarat como el Mashiaj o no seguirlo no hace a un judío más ni menos judío, el judío sin conocer a Iehoshua es judío, el judío que conoce a Iehoshua el judío, no lo hizo más ni menos. Consideramos que cuando el judío pone en práctica la Torá y las mitzvot en su vida diaria siguiendo el modelo de Iehoshua de Natzrat, simplemente esta siendo fiel a lo que él es, y ¿Qué es él? es ben Israel, su identidad es ben Israel, judío, israelita,  hebreo.

Muchas veces existe un contraste entre nuestra concepción de la identidad judía y nuestra concepción de dicha identidad en otros movimientos judíos religiosos posteriores al primer siglo, debido a que nuestro movimiento surgió en el primer siglo donde la identidad Israel o judía hoy conocida popularmente como identidad judía en aquel momento no dependía de la observancia de los mandamientos. Entonces en el primer siglo los esenios no dejaban de ser judíos porque seguían al maestro de justicia, no los saduceos dejaban de ser judíos por ser saduceos, ni los fariseos dejaban de ser judíos por ser fariseos, ni las cientos de sectas o escuelas de pensamientos existentes en aquel entonces dejaban de ser judíos por pensar o practicar la Torá de una manera diferente los unos de los otros. Sí por supuesto que habían disputas, diferencias, pero nadie consideraba a su hermano judío como un no judío por expresar su judaísmo un tanto diferente, mientras expresaba judaísmo aunque sea un tanto diferente, no había razón por la que se consideraba a esa persona un no judío, porque el judaísmo no tenia y ni a detener en el presente un credo oficial más allá de lo que se conoce como monoteísmo en términos moderno o la vivencia de la Torá, cómo aplicamos los mandamientos eso es un punto aparte pero mientras tengamos la vivencia de la Torá el monoteísmo  como base principal no hay porque catalogar a una persona a un judío diferente a nosotros como un no judío esa es la gran diferencia entre el movimiento Natzratim y otros movimientos religiosos judíos.

Continuara....

La Enfermedad como consecuencia del Desequilibrio Emocional 1

24 de febrero de 2020

Identidad Judía y la conversión Parte 2


El ejemplo clásico en el Tanaj es Ruth,  “tu pueblo es mi pueblo, tu Elohim es mi Elohim”. Así pues en términos de Etnia, en términos de nación, el egipcio si puede ser Israelita por medio de la asimilación y este es el proceso, es el proceso original que encontramos en la Torá y que hoy aún nosotros, el movimiento Natzratim concebimos como el proceso adecuado a través del cual una persona no judía no Israelita puede ser considerado judío, lo que usualmente no entiende la gente es que después del guiur, llamase, conversión, integración, asimilación a la cultura hebrea, lo que la gente no entiende es que después de este proceso la definición de judío, israelita, hebreo, se le aplica no como significando que mágicamente hubo un Rabino que firmo un certificado, un Beit Din, y que después del Guiur, mágicamente una transformación hubo una nueva neshama, una nueva alma o un cambio genético  y después de recibir el certificado del Beit Dina la persona es Israelita o Judía genéticamente. Por esta razón el extranjero aunque se integre por medio de la asimilación a Israel, en términos técnicos sigue siendo identificado como Guer, en los términos del Tanaj, como extranjero y cuando es llamado Israelita miembro del pueblo Judío es porque se ha incorporado y practica diariamente la forma de vida de los Israelita, judíos, hebreos, En términos de la época Helénica  esta forma de vida se le llamó JUDAISMO, lo cual sigue vigente hasta nuestros días. ¿Qué es Judaísmo? La forma de vida de los judíos. De la misma manera que los que adoptan el Helenismo (y de alguna manera esto se le llama asimilación del judaísmo al helenismo) que adoptaron en tiempos pasados. El helenismo es la forma de vida de los griegos, los que adoptaban esta forma de vida eran llamados helenos, griegos, no porque mágicamente al adoptar esta forma de vida su genética se transformó a la genética de los griegos, sino porque asimilaron la cultura helénica, de igual manera puede ser una persona de origen extranjero pero esta persona adopta la vida Judía, y en este contexto es llamado judío y no porque mágicamente haya un cambio de Neshama de alma como se plantea los círculos místicos modernos, algo totalmente extraño para la Torá.

Una vez que los Guerim que están integrados al pueblo de Israel y se casan con bene Israel tienen hijos dentro de los bene Israel entonces en términos de genética serán identificados como israelitas, mientras tanto pueden ser identificados como israelitas, judíos, hebreos pero por asimilación, tan simple como eso, no es muy difícil de comprender. 

Ahora es aquí donde  el caso de los bene anusim o los diferentes casos en la historia de judíos que fueron asimilados a otros pueblos y sus descendientes se desconectaron de la cultura judía. Este caso debe definirse adecuadamente y con mucho cuidado, si la persona es un descendiente de judíos, son sus ancestros judíos, él tiene genética judía pero él no vive como judío, esta persona no tiene que integrarse al pueblo judíos de la misma manera que se integra un extranjero, sino que estamos hablando de un retorno, de un regreso, al pueblo de sus ancestros. Su alejamiento no es tanto genético como el de la vida practica, esta persona tiene un llamado, una atracción sobre el pueblo judíos porque de allí desciende, por lo tanto está retornando, no se está integrando como el extranjero, debido a que él ya es descendiente de judío no se le puede tratar como a un extranjero sino como a alguien que retorna a su origen. La duda que pueda existir en las comunidades judías es que si esta persona que es judía genéticamente pero esta asimilada a la cultura de otros pueblos puede considerarse judío en términos de la vida practica, es decir,  él vive la Torá o no, él vive así o no, es de cultura judía, si o no, es la única duda que puede existir, aún teniendo el estatus de descendiente genético judío y que regresa a su pueblo, ese estatus no define si el proceso de sus regreso será corto o largo, ¿por qué?, porque el modo de regreso es muy similar al del extranjero, el proceso es la asimilación del la cultura judía. Así que todo depende en realidad de lo lejos o cerca que esta la persona y lo mismo ocurre con el extranjero, que tan lejos o cerca esta de la cultura de Israel, es decir de la vivencia de la Torá.

La pregunta que nos tenemos que hacer es ¿Cuándo se le considera judío?, ¿cuándo ese no judío genéticamente hablando puede considerarse judío?,  en contexto cultural (porque genéticamente ya dijimos que no es), en el contexto cultural en la vivencia de Torá, cuando ese no judío es considerado judío y cuando el judío que regresa porque fue asimilado a otros pueblos a otras culturas, cuando ese judío que regresa es considerado judío en el mismo contexto previo, es decir judío que es fiel a su identidad, ¿cuando en qué momento del proceso de asimilación al pueblo judío?, la respuesta es que todo depende a quien le preguntemos, todo depende del contexto. El estado de Israel seguramente tendrá sus exigencias legas si ese no judío desea hacer aliá vivir en Israel como ciudadano Israelita, la respuesta la tendrá el estado de Israel, si esa persona desea integrarse a una comunidad judía o al movimiento Natzratim, para nuestra perspectiva la persona es considerada judía desde el momento en el que él decide vivir continuamente como judío y da las evidencias de ello, cuando un extranjero vive como un hijo de Israel es considerado como tal, ¿qué significa esto?, es considerado como un extranjero que vive como un hijo de Israel, una persona de origen no judía pero que en su vida practica es judía, no hay una transformación o cambio mágico, consecuentemente es su conducta constante la que lo hará ser acepto por la comunidad judía, en este caso la natzrati.

Cuando un no judío se acerca a una comunidad judía puede ser que se le pregunte   de donde viene, si es judío o no, si él dice que sí, que es judío no hay por qué dudarlo, porque al fin de cuentas judío genético o no, él tendrá que evidenciarlo en su conducta diaria, quien mas este preocupado por su verdadera identidad es la persona que se vaya a casar con él o en dependencia del rito que vaya a desarrollar en la comunidad.


Continuara...

16 de febrero de 2020

Identidad Judía y la conversión Parte 1


Capítulo 1

Identidad Judía y la conversión

Una de las grandes diferencias entre el movimiento Natzratim y otros movimientos judíos es la identidad judía, hay quienes piensan que la mayor diferencia entre el movimiento Natzratim y el resto de los movimientos judíos es nuestra convicción sobre la mesianidad de Iehoshua de Natzrat, sin embargo esa no es la realidad. Esa diferencia con respecto a Iehoshua de Natzrat es en realidad el resultado de otra diferencia previa, “la identidad Judía”. La identidad judía y la conversión es quizá uno de los temas más polémicos en los cuales podemos ver una diferencia de filosofía o de percepción entre lo que presentamos los Natzratim y otros movimientos judíos observantes.

En este shiur vamos a tratar ambos temas “identidad judía y la conversión” con el objetivo de calificar para cada uno de ustedes nuestra filosofía, nuestra percepción sobre esta temática.

Ahora vamos a iniciar con la conversión (trataremos el tema de los judíos asimilados a otros pueblos como es el caso de los bene anusim). La gente usualmente no entiende que significa conversión dentro del contexto judío, según el diccionario el vocablo conversión; es la acción de transformar a alguien para que este llegue a ser algo distinto a lo que era al principio. Entonces teniendo esto presente vamos a analizar que es Israel.

Israel es un pueblo y esto significa que tiene su propia historia, sus antepasados su propio idioma, sus costumbres, su propia forma de vida, sus creencias. Vamos a poner como ejemplo un egipcio, ¿cómo puede este convertirse en Israelita?, ¿Cómo puede una persona egipcio convertirse en una persona de Israel?, ¿cómo puede un egipcio ya convertido en Israel “decir: a nuestros padres sacaste de Egipto y les entregaste la Torá”? ¿cómo puede ser si es egipcio no israelita?, ¿cómo se puede convertir un egipcio en Israelita?, realmente en términos simples, nadie puede convertirse, aunque el egipcio se integre al pueblo de Israel, este seguirá siendo egipcio y el israelita es israelita genéticamente hablando, por esa razón en la Torá se le llama al nativo de Israel “Ezraj”  y al extranjero “Guer”, aunque este extranjero se integre en el pueblo de Israel sigue siendo llamado en la Torá “Guer” extranjero, en contraste con “Ezraj” el nativo, el Guer no se transformo en Israelita, ¿quiere decir eso que hay discriminación?, ¡por supuesto que no¡, está escrito en la Torá “Torah ajat yihyeh la'ezraj velager hagar betojejem”  una sola Torá un solo código de conducta habrá para el Nativo el que nació entre los bene Israel y par el extranjero que reside entre los Bene Israel (Shemot 12:49),  en otros términos el egipcio no puede ser Israelita o judío, ¿o si puede ser?, ¿de qué manera puede ser? Es aquí donde comienza la confusión y se entrelazan también el concepto de religión. El no Israelita, el no judío no puede ser israelita o judío, entonces qué significado tiene el término “conversión”,  es aquí donde la mentalidad religiosa dice: “la conversión es al Dios de Israel” porque como en el caso que hemos visto genéticamente el egipcio no puede transformarse en judío o israelita, pero espiritualmente si, dice la religión. Es aquí donde movimientos religiosos comenten el grave error de establecer un proceso de conversión basado en creencias y tradiciones judías. Si crees en esta lista de dogmas y dejas aquella lista de dogmas entonces eres, judío, entonces eres israelita, y debido a que aceptar creencias, tradiciones o dogmas puede llevarse a cabo en cuestión de unos meses unos días, unos años, hasta que la persona se aprenda las creencias, los dogmas y comprenda las tradiciones y creencias, entonces esos procesos de conversión son relativamente rápidos.

Entonces ¿qué es realmente conversión según nuestra comprensión de la Torá? Dentro del marco de Israel, dentro del pueblo de Israel según esta estipulado en la Torá, no hay tal cosa como “conversión”, ni siquiera es mencionado por los profetas, no hay conversión porque la Torá nos informa que Israel no es una religión, que Israel no tiene religión, para que una persona pueda convertirse.

Tenemos que hacernos una pregunta aquí.  ¿Qué es religión?, religión definimos lo que el ser humano por instinto propio supone que hay que hacer para ser beneficiados por el creado, por Dios,  y esto es lo que se reconoce en los profetas como  Mitzvá anashim (literalmente mandamiento de hombres), ordenanzas que surgieron del producto humano, de la conciencia humana. La persona piensa, supone que es lo correcto, que es lo que el Creador quiere del ser humano y haciendo eso el ser humano recibe un beneficio del creador, esto es esencialmente religión, si hacemos esto o aquello vamos a estar bien con El.  Quizá nos ganamos la vida después de la muerte, esto es religión.

Pero Israel no es una religión, no somos nosotros quienes suponemos lo que hay que hacer para ser beneficiados por El, es El, el creador Bendito Sea, quien nos pide algo de nosotros y esto fue en Har Sinaí, ahí  nos dijo lo que hay que hacer, por ende los términos Israelita, judío usados en el Tanaj identifican a las personas que son parte de un pueblo que conforman un pueblo en particular no a los adherentes de una religión. En el Tanaj Israelita no significa una persona que profesa “X” religión, ni tampoco significa eso el término judío, ambos términos en el Tanaj no tiene un contexto religioso, los Israelitas o los judíos son el pueblo que en Har Sinaí Hashem les hablo y les transmitió un proyecto del cual ellos forman parte y tienen que hacer su función como pueblo, como individuos, pero como pueblo. Judío, Israelita en el contexto del Tanaj y aún en el primer siglo no es aquella persona que cree sino la que “Es”. ¿Qué Es?, es un miembro de un pueblo, que en diferentes momentos de la historia se ha conocido con diferentes nombres, el pueblo Hebreo, el pueblo de Israel, el pueblo Judío, por diferentes circunstancias históricas que pasamos, pero estamos hablando de un pueblo no de una religión.

Que es realmente la conversión desde nuestra concepción, según lo que el movimiento judío Natzratim concibe como conversión, en español, en hebreo es Guiur, de la misma raíz del término mencionado anterior mente Guer, que significa extranjero. Por lo tanto en realidad el Guiur o el proceso que se conoce en español como conversión es literalmente la integración por medio de la asimilación[1] de un extranjero al pueblo Israelita. ¿Qué es lo que esta asimilando, a qué se asimila?, se asimila a Israel, y nos plantearemos otra pregunta, ¿Qué es Israel?, un pueblo con un Elohim y con una Torá, con una tierra y a esto es a lo que se asimila, casando con miembros del pueblo, teniendo hijos dentro del pueblo, guardando la Torá y al Elohim de Israel.



[1] La asimilación cultural, proceso de integración de un grupo etnocultural (tal como los inmigrantes, los grupos étnicos minoritarios u otros) a una comunidad mayor o dominante.

10 de febrero de 2020

Parashá Yitro

“¡Quién puede golpear a sus padres!”

              “El que pegue a su padre o a su madre morir, morirá.” Shemot 21:15

Esta es la Toráh que Presento Moshé ante los hijos de Israel. Si el hombre a través de su estudio y practica “logro refinarse” será para él un elixir de vida, de lo contrario será una droga de muerte. (Talmud Tratado Ioma 72b)  

La Toráh desafía a cada generación en general y a cada individuo en particular a tomar conciencia de la disyuntiva que casi todos desean evitar: la confrontación entre el sistema altruista de vida y la percepción egoísta de la realidad, entre lo espiritualidad y lo carnal. 

Lo que la ciencia dice con respecto a la crianza de los hijos en ocasiones enfrenta la Toráh, por eso es que nosotros como judíos navegamos contra corriente, contra el sistema muchas veces y el mundo no comprende nuestra forma de vida, pues en la Toráh tenemos muchos preceptos en los cuales se nos insta a enseñar a nuestro hijos para evitar transgresiones o llegar a los extremos que nos relata el versículo 15 del capítulo 21. 

¡Quién puede golpear a sus padre!, pareciera una locura, sin embargo he visto niños pegarle a su madre, niñas golpear a su padre. No imaginamos que un niño pueda golpear a sus padres pues lo imaginamos solo para adultos golpeando a sus padres ancianos.  Y los periódicos están llenos de estas noticias. Pero todo inicia en casa y siendo permisivos con los niños, haciendo fiesta de las malas conductas, vemos natural un berrinche, que patalee y golpee. Y pensamos “¡no! Esto no lo juzga Hashem es un niño”, mejor “Dialoga no impongas siempre tu voluntad”, esta es la disyuntiva que nos menciona el talmud.  

La sabiduría del pueblo de Israel nos ayuda a enfrentar el presente y crear el futuro, y no es simplemente una reseña del pasado. La Toráh no es un museo que visitamos esporádicamente, sino el instrumento, la guía que ayuda al hombre a lograr una lectura lúcida y objetiva de su vida,  Esto significa que la Toráh y los Mitzvot son efectivas cuando son aplicadas desde su perspectiva interior, desde lo espiritual,  y no cuando se transforma en un medio para escapar de nuestras responsabilidades. 

En el Pirke Avot  encontramos que la responsabilidad de crear un buen hijo se atribuye al padre  y la tristeza de tener un hijo necio se atribuye a la madre, como está escrito;

El hijo sabio alegra al padre, Pero el hijo necio es tristeza de su madre (Prov. 10:1)

El hijo sabio alegra al padre, Pero el hombre necio es deshonra de su madre. (Prov. 1520)

El Pirke Avot sigue diciendo que la Toráh prescribe que el hombre debe casarse y de asegurarse la perpetuación de la especie, A la  mujer no le incumbe semejante obligación. Ella está libre de no contraer matrimonio si lo desea. 

El hombre debe cumplir con su deber, y si sus hijos toman el camino del mal, tiene al menos el consuelo de haberse sometido al Mandamiento Divino, Si por el contrario Hashem en su bondad le concede hijos buenos, su alegría será tanto mayor. En cambio, la madre no experimentara ningún consuelo si tiene hijos pecadores, ya que la obligación de perpetuarse no existe para ella. Por lo tanto, su dolor será doble, en cierto modo.  Por eso dice Shlomo Ha Melej, “El hijo sabio alegra al padre, Pero el hombre necio es deshonra de su madre”, 

Así pues, la madre cuyos hijos viven de acuerdo a los preceptos de Hashem, lo toma con más tranquilidad (que el padre) ya que a fin de cuentas, la finalidad  de su casamiento no fue otra que la de engendrar hijos virtuosos.  De esto enseñaron los Talmid de Rabí Iehoshua de Natzrat:

Pero será preservada (la mujer) mediante la procreación, si permanecen con modestia en la fe, el amor y la santificación. (1Tim. 2:15)

Pero si el hijo tiene una personalidad tan eminente que su madre puede ser llamada Bendecida, ¡la felicidad del padre será aun más grande!, por esta escrito en nuestros libros:

Exclamó a gran voz, y dijo: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!




More Oshia Meir

Tema de la semana "Cual es el propósito de tu Vida" Parte II


Cuál es tu Propósito en la vida.
Parte II

En la anterior exposición explicamos que el sentido trascendental es cuando nos conectamos con el creador y hacemos su voluntad. Y así es la vida, el propósito del ser humano es “ser”, el propósito del ser humano es vivir, el propósito de la vida no está en completar una carrera en particular, el propósito de la vida no está en completar una tarea en particular, un propósito en particular porque una vez culmines “X ó Y” tarea querrás una y una más. El propósito de la vida es el camino mismo de la vida, el desarrollo de la vida, enfrentar los retos sobreponerse a ellos, vivir la vida misma.

El sentido de la vida difiere de un hombre a otro, de un día para otro, de una hora a otra. Lo que importa no es el sentido de la vida, en términos generales, sino que la connotación en concreto de la vida de cada persona en un momento dado. Para explicar quiero traer una historia que el Dr. Viktor Frankl escribe en su libro El hombre en busca de sentido.

“Se hizo una pregunta a un campeón de ajedrez: ¿Dígame, maestro, ¿Cuál es la mejor jugada que puede hacerse?, Lo que ocurre es, sencillamente, que no hay nada que sea la mejor jugada, o una buena jugada, si se le considera fuera de la situación especial del juego y de la peculiar personalidad del oponente.”

No deberíamos buscar un sentido abstracto a la vida, pues cada uno tiene en ella su propia misión que cumplir; cada persona debe llevar a cabo una tarea concreta. Por tanto ni puede ser remplazado en la función ni su vida puede repetirse; su cometido es único como única es su oportunidad para orquestarla.

Cada circunstancia vital representa un reto para el individuo y le plantea un problema que solo él debe resolver, la pregunta del significado de la vida puede en realidad invertirse. El ser humano no debería en última instancia, indagar cuál es el sentido de la vida, sino comprender que es a él a quien se inquiere.

“Vive como si estuvieras viviendo por segunda vez y como si la primera vez ya hubieras obrado tan desacertadamente como ahora estas a punto de obrar.” Viktor Frankl

Debemos comprender que el presente ya es pasado y que se puede modificar y corregir  el pasado, que el presente puede modificar el pasado. ¿Cómo? Corrigiendo el presente corregirás el pasado.  Corresponde al ser humano decidir si debe interpretar su tarea vital siendo responsable ante la sociedad o ante su propia conciencia. Estos conceptos enfrentan al hombre con la finitud de la vida, así como la finalidad de lo que cree de sí mismo y de su vida.

El factor determinante aquí es la decisión, la libertad de elegir, de llegar a una decisión, esta debería ser “me gustaría convertirme en esto o en aquello”, a PESAR de las condiciones que solo parecen determinar totalmente mi comportamiento, desear actuar libremente como el ser humano que es, deseo actuar de acuerdo con mi herencia y entorno, usando apropiadamente de lo que he llegado a ser a partir de eso, pero también necesita ser A PESAR de las peores condiciones, bajo condiciones extremas de estrés o trágicas, pensemos en personas de los campos de concentración o como Israel esclavo en Egipto.

Estas personas no admiten la libertad y la responsabilidad. La responsabilidad por sí mismo, la responsabilidad de hacer algo o alguien de sí mismos. Es en ese momento que el individuo tañe la desesperanza y ¿Qué es está? Es SUFRIMIENTO SIN PROPÓSITO, es decir, una vida sin sentido como dijo nuestro Rabí Iehoshua de Natzrat. En la medida que un individuo no puede encontrar propósito en su sufrimiento estará predispuesto a la desesperanza y bajo ciertas condiciones el suicidio, la muerte en vida.

Sin embargo en el momento en que puede ver un sentido en su sufrimiento puede moldearlo en un logro, puede moldear su predicamento en una conquista en un nivel humano, es decir, puede convertir sus tragedias en un triunfo personal. Pero debes saber ¿para qué? ¿Qué debería hacer yo con esto? Y solamente es apegándonos al Tzadik. El individuo con la sociedad actual no pueden encontrar NINGÚN SENTIDO EN LO ABSOLUTO a su vida, no pueden ver NADA SIGNIFICATIVO.  Entonces en la mayoría de los casos, tendrán algo CON que vivir, o al  menos suficiente CON que vivir. Pero no pueden ver nada POR  lo que vivir. En palabras del Mashiaj Iehoshua de Natzrat UNA VIDA CON SENTIDO, Jayé Olam.

El sentido del Amor

Dijimos que el amor no es un destino es un camino, es un proceso constante, el propósito del amor esta en amar, amar es un proceso constante. El amor constituye la única manera de aprehender de otro ser humano en lo más profundo de su personalidad. Nadie puede ser conocedor de la esencia de otro ser humano si no le ama, puede ver los trazos y rasgos esenciales de la persona amada y lo que es más su potencial. Esto que todavía no se ha manifestado, lo que ha de mostrarse. Mediante su amor, la persona que ama posibilita al ser amado a que manifieste su potencial. Al hacerle consciente de lo que puede ser y de lo que puede llegar a ser, logra que ese potencial se convierta en realidad.

6 de febrero de 2020

Tema de la semana "Cual es tu Propósito de Vida"


Cuál es tu Propósito en la vida.


La semana pasada estudiamos dos pasos para poder entender el propósito de nuestra vida, analizamos el texto del  Pirke Avot que dice “en contra de tu voluntad naces, en contra de tu voluntad vives, en contra de tu voluntad mueres”. Descubrimos que unos de los problemas por los cuales no podemos entender el propósito de nuestra vida es “la falta de percepción del creador”, El logro de tal percepción debería ser nuestro único propósito en este mundo. Es el único objetivo en el cual no debemos escatimar esfuerzos. Solo esta percepción del creador permite al individuo recibir ayuda, salvándole de las calamidades de esta vida y de la muerte espiritual, concediéndole la inmortalidad espiritual.

Este método de búsqueda de la percepción los sabios le han llamado Fe. Esa Luz que colma a la persona, la luz de la conexión con el creador, la luz del a sensación de unificación con Él se llama Or Hassadim, la luz de la Fe.  Sin embargo esta Fe no es una Fe ciega. La ley básica del mundo que  llamamos espiritual se resume en  dos palabras: Altruismo absoluto.

En este mundo somos guiados solo por nuestros razonamientos. En todo lo que hacemos, la razón,  ese cálculo razonable que proviene de nuestro ego, es la base de todos nuestros deseos y acciones. El Pirke Avot dice:

Rabí decía: Cuídate de cumplir tan escrupulosamente el precepto más leve como el más riguroso, pues no sabes cuál es el valor de la recompensa de cada uno. Compara el perjuicio que te ocasiona el cumplimiento de una mitzvá con su recompensa; y el beneficio que te proporciona una transgresión con su castigo.

Nuestra razón calcula la cantidad de placer que esperamos experimentar, y la compara con la cantidad de dolor requerido para esforzarnos en lograr ese placer. Entonces, restamos uno del otro para calcular el costo, y luego decidir sin luchamos por tener placer o escogemos la tranquilidad. Tal acercamiento razonable hacia nuestro entorno es llamado  Fe dentro de la razón.

Cuando alguien actúa sin ningún cálculo del beneficio o costo del esfuerzo, como en el caso del fanatismo o del comportamiento condicionado, estos actos son llamados fe ciega, o Fe por debajo de la razón. La persona que quiere tener una fe por encima de la razón debe adaptarse a la ley básica del mundo espiritual: El altruismo absoluto. Los sabios cabalistas sugieren que experimentemos una transformación dentro de nosotros mismos. Sólo por medio de este acto interno, podemos percibir al mundo espiritual y comenzar a vivir en ambos mundos simultáneamente.  Cada deseo y acción existen en este reino no son dictados por la razón humana o egoísmo, sino por la fe; en otras palabras la percepción del creador.

¿Qué propósito tienen mi vida?, la persona común piensa que vino hace algo en particular y a eso llama propósito, y hasta que no lo logra no estará satisfecho. Para algunos este propósito puede ser culminar una carrera profesional, tener fama, tener riquezas, tener dinero. Pero ¿qué pasa después que completas este propósito?, ¿qué pasa después que culminas la carrera profesional que adquieres dinero?, ¿Qué pasa después de que tienes hijos y un hogar?

Mucha gente pasa la vida triste debido a una herrada expectación de lo que realmente es el propósito de la vida. En una oportunidad un niño viendo a los alpinistas escalar grandes montañas,  se preguntaba ¿si el propósito de escalar la montaña es llegar a la sima porque mejor no usan un helicóptero? No comprendía que el propósito del escalador no es solamente llegar a la sima sino escalar, pasar por todas las dificultades del camino y sobre ponerse a cada una de ellas y llegar a la cima. ¿Qué satisfacción tendría para un escalador llegar a la cima en helicóptero? ¿Dónde quedarían los retos, donde quedarían las dificultades del camino?

Cuando este niño que si hizo la pregunta creció un poco más notó que los que escalaban una montaña volvían a escalar una montaña tras otra y otra así durante toda su vida. Y así comprendió que el propósito del escalador no era escalar una montaña por muy grande que fuese, sino que el propósito del escalador es escalar.  Y así es la vida, el propósito del ser humano es “ser”, el propósito del ser humano es vivir, el propósito de la vida no está en completar una carrera en particular, el propósito de la vida no está en completar una tarea en particular, un propósito en particular porque una vez culmines “X ó Y” tarea querrás una y una más. El propósito de la vida es el camino mismo de la vida, el desarrollo de la vida, enfrentar los retos sobreponerse a ellos, vivir la vida misma.

Finalizamos una tarea e iniciamos otra, no quedamos satisfechos. Si nuestra concepción de felicidad es encontrar el propósito de la vida cuando completamos una tarea en particular, si esa es nuestra expectativa de la felicidad, seremos los seres más infelices en la vida. Porque no fuimos concebidos así, pues el amor no es un destino, el amor es un camino un proceso constante, y así es la vida. Imaginemos que una pareja se casa y un días después de la boda un conyugue le diga al otro “Te amo, he culminado mi propósito”, como se sentiría la otra persona, ¿aquí termina todo?, no puede ser. Amor no es un destino es un camino, es un proceso constante, el propósito del amor esta en amar, amar es un proceso constante. El propósito de la vida lo encuentras cuando aprecias la vida misma, entonces puedes comprender que el propósito de la vida es vivirla, pero por supuesto vivirla con un sentido trascendental no con la expectación de que esta o aquella tarea es el propósito de mi vida.

Ahora ¿Cómo vivir la vida adecuadamente, como vivir la vida trascendentalmente?, obviamente siguiendo la voluntad del creador, pero ¿Cómo sigo la voluntad del creador? La Tefilá, el auto análisis la introspección, el estudio de la Toráh sin duda nos ayudan a lograrlo, pero sobre todo lo más importante es allegarte al Tzadik, porque los Tzadikim son indispensables para este asunto, porque no es teoría sino es práctica. Cuando veos a un Tzadik vemos la voluntad del creador puesta en práctica, porque los Tzadikim son personas que nunca dejan de vivir. Pero sobre todo los Tzadikim es importante conectarse con el Tzadik Iesod Olam.
Momentos antes de la muerte de Rabí Iehoshua de Natzrat se acercaron sus Talmidim mas  allegados preguntándole como vivir la vida verdadera. El Tzadik les dijo: Aní HaDerej, HaEmet vaJaim,  Yo soy el camino verdadero de la vida, en su ejemplo esta la mejor manera de vivir. Acerquémonos al Tzadik e imitemos su ejemplo, la manera en que camino es la única manera de vivir Jaye Olam una vida con sentido que no tenga fin. Entonces comprenderemos que el objetivo de la vida es la vida misma, solamente cuando la vivimos con sentido, un sentido trascendental cuando nos conectamos con el creador y hacemos su voluntad.


1. Basado en Mi Inspiración Diaria, reflexiones sobre la Parashá del Rabino Avdiel Ben Obed. Y del libro Tu Propósito de vida de Miachael Laitman



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