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16 de marzo de 2020
12 de marzo de 2020
Identidad Judía y la conversión Parte 3
La situación actual del pueblo de Israel, en sentido general, la
situación actual de la comunidad judía no es igual a la situación de años
anteriores porque con el transcurso del tiempo y los exilios la situación de
asimilación por parte de extranjeros a Israel cambió drásticamente. La nación
de Israel creció ya no son las 12 tribus ya no son un pueblo pequeño, Israel
tiene un culto, una forma de servir al ser supremo, el monoteísmo, las
enseñanzas de la Torá, las costumbres, etc., es decir se dan a conocer ya dado
los exilios en diferentes lugares, en diferentes idiomas, no hace falta saber
el hebreo para conocer quiénes son los judíos, las comunidades en el exilio
desde un poco antes del exilio eran inmensas en diferentes lugares del mundo,
de tal manera que no era necesario vivir en la tierra de Israel para conocer a
los israelitas y la concepción de la vida que tenían los Israelitas, por lo
tanto que sucedería en las comunidades Israelitas o judías del exilio si alguna
personas no Israelita quería integrarse al pueblo de Israel, obviamente el
tiempo de integración seria más corto, ¿por qué?, porque ya no sería un
extranjero que vino a conocer de la vida Israelita por accidente, porque paso
por la tierra de Israel a hacer negocios y sintió una conexión por la práctica
de los judíos sino que este extranjero ya había oído hablar de la vida judía
antes de conocer a los judíos y ahora que los tiene cerca en su misma ciudad,
digamos en Alejandría, todo sería cuestión de integrarse, de asimilarse
gradualmente, diciendo y manifestando la práctica, me conecto con ustedes, con
la Torá de ustedes, con el Elohim de ustedes, quiero ser uno más de ustedes,
así que el término aun para ese entonces seguiría siendo el mismo un guer,
alguien que no es judío de nacimiento pero que se ha integrado se ha asimilado
al pueblo de Israel o a las comunidades israelitas en el exilio.
De esta manera llegamos al primer siglo y lo mismo es aplicable en
nuestros días, pongamos un ejemplo para comprenderlo de manera más clara,
imaginemos a un egipcio de tercera generación viviendo en Israel, el egipcio
decide ser judío, adoptar la cultura judía, es decir, la vivencia de la Torá y
los mitzvot, desea integrarse al pueblo de Israel culturalmente, la cuestión es
que dado que es la tercera generación viviendo en Israel ya el egipcio sabe
hebreo fluidamente, el egipcio tiene ciudadanía Israelita, lleva años
estudiando sobre el judaísmo, el sabe cómo viven los judíos, tanto así que hace
años que abandono el Islam comenzó a pensar cómo piensan los judíos, vive como
judío, come como judío, tiene amigos judíos, así que un buen día se acerca a la
sinagoga local le dice al rabino de la sinagoga, -quiero ser miembro de esta
comunidad y quiero además entrar en su Yeshiva para ser Rabino-, obviamente el
egipcio quizá no parezca judío físicamente por lo que el Rabino le puede
preguntar -¿Quizá te interese venir a las clases de conversión?-, -y luego que
finalices el proceso de conversión podrás estudiar para convertirte en rabino-,
primero tienes que ser judío y después rabino, esta respuesta va a ofender al
egipcio, a lo cual él responderá -¡no¡ no me has entendido- -Yo no quiero
convertirme yo ya soy judío -Yo estoy asimilado al pueblo judío, yo solo quiero
ser un miembro de esta sinagoga y estudiar en la Yeshiva para ser rabino-,
quizá el rabino religioso no comprenda lo que le está transmitiendo esta
persona, y le diga -¿Tu madre es judía verdad?, y por eso te identificas como
judío-, -mi madre no es judía, yo soy el
judío, yo soy el que vive y piensa como judío- a lo que el rabino responderá
–ah es tu padre es judío, la judeidad se transmite por vía paterna y por eso
quieres ser judío- el egipcio responderá
-¡no¡ no me entiendes, ni mi madre es judía, ni mi padre es judío, yo soy el
judío, llevo años leyendo sobre judaísmo, llevo años teniendo relaciones con los
judíos, realizo las mitzvot, pienso como judío, vivo como judío, soy judío,
solo le estoy pidiendo ser miembro de esta comunidad, y estudiar para rabino-,
el rabino religioso quizá le vuelva a decir –tienes que convertirte- y la
respuesta del egipcio seria obvia -¿convertirme a qué?, si yo soy judío, es más
quién eres tú para decirme que no soy judío, ¿a caso me conoces?, ¿acaso
convives conmigo para decirme que no soy judío?, no soy musulmán, no soy
cristiano, no soy budista, vivo según la tora demanda para el judío del siglo
presente, nací en Israel, hablo hebreo, que quieres decir con que tengo que
convertirme, que tengo que dejar para ser judío, si te estoy diciendo que vivo
como judío, ¿Cómo tengo que dejar de ser judío para ser judío?.
Sin duda el dialogo es difícil de comprender porque cada uno de los
personajes ficticios que hemos narrado, tienen una convicción una perspectiva
diferente de la identidad judía, si tengo que convertirme, de que tengo que
convertirme, que es lo que voy hacer, si le estoy diciendo que no práctico
ninguna religión, sino que vivo como
judío, como es que tengo que convertirme a algo que yo ya soy, lo que está
sucediendo no es más que el concepto religioso de conversión no concuerda con
la realidad de la Torá, y aún una persona genéticamente no judía como en el
caso de este egipcio, puede comprender plenamente lo que significa ser judío
según la Torá y muy claro en contraste con lo que un líder religioso aunque se
llame rabino pueda comprender de la Torá, sobre el concepto de identidad
Israelita o judía.
Si alguien no piensa como judío, no cree como judío, puede
convertirse porque no puede transformarse, el no puede asimilarse porque él no
conoce a lo que se va a asimilar, la persona primero conoce a lo que se va a
asimilar, aprender y luego decide si
asimilarse o no, por otro lado si ya esta persona está aprendiendo a pensar
como judío, a creer como judío que es lo que le falta si ya se transformo
gradualmente ya se asimiló, ¿a que es a lo que se tiene que convertir? Anteriormente e inclusive en el primer siglo
era la vivencia de la persona la que evidenciaba si era judía o no, por lo
tanto no existe un tiempo fijo, no existe un curso en particular que pueda
declarar a la persona judía o no, cada persona es un caso individual, hay
quienes están iniciando y otros que ya son.
Por ende no es un rabino, no es un Beit Din el que decide quién es judío
o no, es Hashem, es el creador, la fuente de la existencia, el que creo al ser
humano el que da la última palabra, obviamente la persona interesada en
asimilarse.
Ahora ser considerado por otros como judío eso depende de otros,
depende de a quién le preguntes porque no se trata de solicitar ciudadanía de
Israel legalmente, no se trata de entrar a un país. Si no lo que la persona
quiere es vivir en Israel como un ciudadano israelita lo más razonable es que
consulte al estado presente de Israel, ahí vera las exigencias y esto es
precisamente lo que está ocurriendo en nuestros días hay muchos conversos que
no aplican para el aliya, porque el gobierno de Israel no reconoce la autoridad
de la comunidad “x” o del Rabino “x” así
que el tema que estamos tratando es la integración a un pueblo a su Elohim, a
su Torá, no la integración a un gobierno secular que hoy se conoce como Meditat
Israel, por ello en último caso es la comunidad judía que confirma que esa
persona se conduce como un judío o debe llevar a cabo un proceso gradual de
integración, si un judío es judío, nadie puede negarle su judeidad, aunque sea
egipcio de nacimiento, genéticamente no va a cambiar, lo que va a cambiar su
conducta, el se a asimilado al pueblo judío y por lo tanto en ese contexto
puede ser identificado como judío, no porque reciba un alma nueva, por tanto
esta persona debe mostrar en el diario vivir, en la interacción con la
comunidad, no en las tres oraciones diarias no en la bendiciones, no en los
rituales eso es muy fácil hacerlo, sino en su conducta diaria, en su trato con
los demás, en sus negocios, en su trato con su esposa, es ahí donde evidencia
que vive como judío esto es que vive de acuerdo a las exigencias que la Torá
exige para un hijo de Israel. Aplicas la Torá o no la aplicas?, esta es la
cuestión, vives como está estipulado en la Torá, sí o no?, la evidencia en tu
diario vivir, a fin de cuentas es el
testimonio que la comunidad pueda dar de esa persona que garantizara que se
considere su judeidad, no el curso de seis meses sino la vivencia.
La pregunta más importante es ¿Cuando hablamos de asimilación al
pueblo de Israel, cuando hablamos de integración de un no judío al pueblo judío
a que vida o a que forma de vida judía se debe asimilar para ser considerado
como judío, a la forma de vida de judíos ortodoxos, a la forma de vida de los
jaredim, a la forma de vida de los conservadores?, el movimiento natzrati,
cuando decimos movimiento natzrati estamos diciendo de los discípulos de
Iehoshua de Natzrat, nosotros consideramos que para el judío no hay nada mejor
que ser judío, consideramos que poner en práctica las mitzvot no hace a un
judío más o menos judío de hecho seguir
a Iehoshua de Natzarat como el Mashiaj o no seguirlo no hace a un judío más ni
menos judío, el judío sin conocer a Iehoshua es judío, el judío que conoce a
Iehoshua el judío, no lo hizo más ni menos. Consideramos que cuando el judío
pone en práctica la Torá y las mitzvot en su vida diaria siguiendo el modelo de
Iehoshua de Natzrat, simplemente esta siendo fiel a lo que él es, y ¿Qué es él?
es ben Israel, su identidad es ben Israel, judío, israelita, hebreo.
Muchas veces existe un contraste entre nuestra concepción de la
identidad judía y nuestra concepción de dicha identidad en otros movimientos
judíos religiosos posteriores al primer siglo, debido a que nuestro movimiento
surgió en el primer siglo donde la identidad Israel o judía hoy conocida
popularmente como identidad judía en aquel momento no dependía de la
observancia de los mandamientos. Entonces en el primer siglo los esenios no
dejaban de ser judíos porque seguían al maestro de justicia, no los saduceos
dejaban de ser judíos por ser saduceos, ni los fariseos dejaban de ser judíos
por ser fariseos, ni las cientos de sectas o escuelas de pensamientos
existentes en aquel entonces dejaban de ser judíos por pensar o practicar la
Torá de una manera diferente los unos de los otros. Sí por supuesto que habían
disputas, diferencias, pero nadie consideraba a su hermano judío como un no
judío por expresar su judaísmo un tanto diferente, mientras expresaba judaísmo
aunque sea un tanto diferente, no había razón por la que se consideraba a esa
persona un no judío, porque el judaísmo no tenia y ni a detener en el presente
un credo oficial más allá de lo que se conoce como monoteísmo en términos
moderno o la vivencia de la Torá, cómo aplicamos los mandamientos eso es un
punto aparte pero mientras tengamos la vivencia de la Torá el monoteísmo como base principal no hay porque catalogar a
una persona a un judío diferente a nosotros como un no judío esa es la gran
diferencia entre el movimiento Natzratim y otros movimientos religiosos judíos.
Continuara....
24 de febrero de 2020
Identidad Judía y la conversión Parte 2
El
ejemplo clásico en el Tanaj es Ruth, “tu
pueblo es mi pueblo, tu Elohim es mi Elohim”. Así pues en términos de Etnia, en
términos de nación, el egipcio si puede ser Israelita por medio de la
asimilación y este es el proceso, es el proceso original que encontramos en la
Torá y que hoy aún nosotros, el movimiento Natzratim concebimos como el proceso
adecuado a través del cual una persona no judía no Israelita puede ser
considerado judío, lo que usualmente no entiende la gente es que después del
guiur, llamase, conversión, integración, asimilación a la cultura hebrea, lo
que la gente no entiende es que después de este proceso la definición de judío,
israelita, hebreo, se le aplica no como significando que mágicamente hubo un
Rabino que firmo un certificado, un Beit Din, y que después del Guiur,
mágicamente una transformación hubo una nueva neshama, una nueva alma o un
cambio genético y después de recibir el
certificado del Beit Dina la persona es Israelita o Judía genéticamente. Por
esta razón el extranjero aunque se integre por medio de la asimilación a
Israel, en términos técnicos sigue siendo identificado como Guer, en los
términos del Tanaj, como extranjero y cuando es llamado Israelita miembro del
pueblo Judío es porque se ha incorporado y practica diariamente la forma de
vida de los Israelita, judíos, hebreos, En términos de la época Helénica esta forma de vida se le llamó JUDAISMO, lo
cual sigue vigente hasta nuestros días. ¿Qué es Judaísmo? La forma de vida de
los judíos. De la misma manera que los que adoptan el Helenismo (y de alguna
manera esto se le llama asimilación del judaísmo al helenismo) que adoptaron en
tiempos pasados. El helenismo es la forma de vida de los griegos, los que
adoptaban esta forma de vida eran llamados helenos, griegos, no porque
mágicamente al adoptar esta forma de vida su genética se transformó a la
genética de los griegos, sino porque asimilaron la cultura helénica, de igual
manera puede ser una persona de origen extranjero pero esta persona adopta la
vida Judía, y en este contexto es llamado judío y no porque mágicamente haya un
cambio de Neshama de alma como se plantea los círculos místicos modernos, algo
totalmente extraño para la Torá.
Una
vez que los Guerim que están integrados al pueblo de Israel y se casan con bene
Israel tienen hijos dentro de los bene Israel entonces en términos de genética
serán identificados como israelitas, mientras tanto pueden ser identificados
como israelitas, judíos, hebreos pero por asimilación, tan simple como eso, no
es muy difícil de comprender.
Ahora
es aquí donde el caso de los bene anusim
o los diferentes casos en la historia de judíos que fueron asimilados a otros
pueblos y sus descendientes se desconectaron de la cultura judía. Este caso
debe definirse adecuadamente y con mucho cuidado, si la persona es un
descendiente de judíos, son sus ancestros judíos, él tiene genética judía pero
él no vive como judío, esta persona no tiene que integrarse al pueblo judíos de
la misma manera que se integra un extranjero, sino que estamos hablando de un
retorno, de un regreso, al pueblo de sus ancestros. Su alejamiento no es tanto
genético como el de la vida practica, esta persona tiene un llamado, una
atracción sobre el pueblo judíos porque de allí desciende, por lo tanto está
retornando, no se está integrando como el extranjero, debido a que él ya es
descendiente de judío no se le puede tratar como a un extranjero sino como a
alguien que retorna a su origen. La duda que pueda existir en las comunidades
judías es que si esta persona que es judía genéticamente pero esta asimilada a
la cultura de otros pueblos puede considerarse judío en términos de la vida
practica, es decir, él vive la Torá o
no, él vive así o no, es de cultura judía, si o no, es la única duda que puede
existir, aún teniendo el estatus de descendiente genético judío y que regresa a
su pueblo, ese estatus no define si el proceso de sus regreso será corto o
largo, ¿por qué?, porque el modo de regreso es muy similar al del extranjero,
el proceso es la asimilación del la cultura judía. Así que todo depende en
realidad de lo lejos o cerca que esta la persona y lo mismo ocurre con el
extranjero, que tan lejos o cerca esta de la cultura de Israel, es decir de la
vivencia de la Torá.
La pregunta
que nos tenemos que hacer es ¿Cuándo se le considera judío?, ¿cuándo ese no
judío genéticamente hablando puede considerarse judío?, en contexto cultural (porque genéticamente ya
dijimos que no es), en el contexto cultural en la vivencia de Torá, cuando ese
no judío es considerado judío y cuando el judío que regresa porque fue
asimilado a otros pueblos a otras culturas, cuando ese judío que regresa es
considerado judío en el mismo contexto previo, es decir judío que es fiel a su
identidad, ¿cuando en qué momento del proceso de asimilación al pueblo judío?, la
respuesta es que todo depende a quien le preguntemos, todo depende del
contexto. El estado de Israel seguramente tendrá sus exigencias legas si ese no
judío desea hacer aliá vivir en Israel como ciudadano Israelita, la respuesta
la tendrá el estado de Israel, si esa persona desea integrarse a una comunidad
judía o al movimiento Natzratim, para nuestra perspectiva la persona es
considerada judía desde el momento en el que él decide vivir continuamente como
judío y da las evidencias de ello, cuando un extranjero vive como un hijo de
Israel es considerado como tal, ¿qué significa esto?, es considerado como un
extranjero que vive como un hijo de Israel, una persona de origen no judía pero
que en su vida practica es judía, no hay una transformación o cambio mágico,
consecuentemente es su conducta constante la que lo hará ser acepto por la
comunidad judía, en este caso la natzrati.
Cuando
un no judío se acerca a una comunidad judía puede ser que se le pregunte de donde viene, si es judío o no, si él dice
que sí, que es judío no hay por qué dudarlo, porque al fin de cuentas judío
genético o no, él tendrá que evidenciarlo en su conducta diaria, quien mas este
preocupado por su verdadera identidad es la persona que se vaya a casar con él
o en dependencia del rito que vaya a desarrollar en la comunidad.
Continuara...
16 de febrero de 2020
Identidad Judía y la conversión Parte 1
Capítulo 1
Identidad Judía y la conversión
Una
de las grandes diferencias entre el movimiento Natzratim y otros movimientos judíos
es la identidad judía, hay quienes piensan que la mayor diferencia entre el
movimiento Natzratim y el resto de los movimientos judíos es nuestra convicción
sobre la mesianidad de Iehoshua de Natzrat, sin embargo esa no es la realidad.
Esa diferencia con respecto a Iehoshua de Natzrat es en realidad el resultado
de otra diferencia previa, “la identidad Judía”. La identidad judía y la
conversión es quizá uno de los temas más polémicos en los cuales podemos ver
una diferencia de filosofía o de percepción entre lo que presentamos los
Natzratim y otros movimientos judíos observantes.
En
este shiur vamos a tratar ambos temas “identidad judía y la conversión” con el
objetivo de calificar para cada uno de ustedes nuestra filosofía, nuestra percepción
sobre esta temática.
Ahora
vamos a iniciar con la conversión (trataremos el tema de los judíos asimilados
a otros pueblos como es el caso de los bene anusim). La gente usualmente no
entiende que significa conversión dentro del contexto judío, según el
diccionario el vocablo conversión; es la acción de transformar a alguien para
que este llegue a ser algo distinto a lo que era al principio. Entonces teniendo
esto presente vamos a analizar que es Israel.
Israel
es un pueblo y esto significa que tiene su propia historia, sus antepasados su
propio idioma, sus costumbres, su propia forma de vida, sus creencias. Vamos a
poner como ejemplo un egipcio, ¿cómo puede este convertirse en Israelita?,
¿Cómo puede una persona egipcio convertirse en una persona de Israel?, ¿cómo
puede un egipcio ya convertido en Israel “decir: a nuestros padres sacaste de Egipto
y les entregaste la Torá”? ¿cómo puede ser si es egipcio no israelita?, ¿cómo
se puede convertir un egipcio en Israelita?, realmente en términos simples,
nadie puede convertirse, aunque el egipcio se integre al pueblo de Israel, este
seguirá siendo egipcio y el israelita es israelita genéticamente hablando, por
esa razón en la Torá se le llama al nativo de Israel “Ezraj” y al extranjero “Guer”, aunque este
extranjero se integre en el pueblo de Israel sigue siendo llamado en la Torá “Guer”
extranjero, en contraste con “Ezraj” el nativo, el Guer no se transformo en
Israelita, ¿quiere decir eso que hay discriminación?, ¡por supuesto que no¡, está
escrito en la Torá “Torah ajat yihyeh la'ezraj velager hagar betojejem” una sola Torá un solo código de conducta habrá
para el Nativo el que nació entre los bene Israel y par el extranjero que reside
entre los Bene Israel (Shemot 12:49), en
otros términos el egipcio no puede ser Israelita o judío, ¿o si puede ser?, ¿de
qué manera puede ser? Es aquí donde comienza la confusión y se entrelazan
también el concepto de religión. El no Israelita, el no judío no puede ser
israelita o judío, entonces qué significado tiene el término “conversión”, es aquí donde la mentalidad religiosa dice:
“la conversión es al Dios de Israel” porque como en el caso que hemos visto genéticamente
el egipcio no puede transformarse en judío o israelita, pero espiritualmente si,
dice la religión. Es aquí donde movimientos religiosos comenten el grave error
de establecer un proceso de conversión basado en creencias y tradiciones judías.
Si crees en esta lista de dogmas y dejas aquella lista de dogmas entonces eres,
judío, entonces eres israelita, y debido a que aceptar creencias, tradiciones o
dogmas puede llevarse a cabo en cuestión de unos meses unos días, unos años,
hasta que la persona se aprenda las creencias, los dogmas y comprenda las
tradiciones y creencias, entonces esos procesos de conversión son relativamente
rápidos.
Entonces
¿qué es realmente conversión según nuestra comprensión de la Torá? Dentro
del marco de Israel, dentro del pueblo de Israel según esta estipulado en la
Torá, no hay tal cosa como “conversión”, ni siquiera es mencionado por los
profetas, no hay conversión porque la Torá nos informa que Israel no es una
religión, que Israel no tiene religión, para que una persona pueda convertirse.
Tenemos
que hacernos una pregunta aquí. ¿Qué es
religión?, religión definimos lo que el ser humano por instinto propio supone
que hay que hacer para ser beneficiados por el creado, por Dios, y esto es lo que se reconoce en los profetas
como Mitzvá anashim (literalmente
mandamiento de hombres), ordenanzas que surgieron del producto humano, de la
conciencia humana. La persona piensa, supone que es lo correcto, que es lo que
el Creador quiere del ser humano y haciendo eso el ser humano recibe un beneficio
del creador, esto es esencialmente religión, si hacemos esto o aquello vamos a
estar bien con El. Quizá nos ganamos la
vida después de la muerte, esto es religión.
Pero
Israel no es una religión, no somos nosotros quienes suponemos lo que hay que
hacer para ser beneficiados por El, es El, el creador Bendito Sea, quien nos
pide algo de nosotros y esto fue en Har Sinaí, ahí nos dijo lo que hay que hacer, por ende los
términos Israelita, judío usados en el Tanaj identifican a las personas que son
parte de un pueblo que conforman un pueblo en particular no a los adherentes de
una religión. En el Tanaj Israelita no significa una persona que profesa “X”
religión, ni tampoco significa eso el término judío, ambos términos en el Tanaj
no tiene un contexto religioso, los Israelitas o los judíos son el pueblo que
en Har Sinaí Hashem les hablo y les transmitió un proyecto del cual ellos
forman parte y tienen que hacer su función como pueblo, como individuos, pero
como pueblo. Judío, Israelita en el contexto del Tanaj y aún en el primer siglo
no es aquella persona que cree sino la que “Es”. ¿Qué Es?, es un miembro de un
pueblo, que en diferentes momentos de la historia se ha conocido con diferentes
nombres, el pueblo Hebreo, el pueblo de Israel, el pueblo Judío, por diferentes
circunstancias históricas que pasamos, pero estamos hablando de un pueblo no de
una religión.
Que
es realmente la conversión desde nuestra concepción, según lo que el movimiento
judío Natzratim concibe como conversión, en español, en hebreo es Guiur, de la
misma raíz del término mencionado anterior mente Guer, que significa
extranjero. Por lo tanto en realidad el Guiur o el proceso que se conoce en
español como conversión es literalmente la integración por medio de la
asimilación[1]
de un extranjero al pueblo Israelita. ¿Qué es lo que esta asimilando, a qué se
asimila?, se asimila a Israel, y nos plantearemos otra pregunta, ¿Qué es
Israel?, un pueblo con un Elohim y con una Torá, con una tierra y a esto es a
lo que se asimila, casando con miembros del pueblo, teniendo hijos dentro del
pueblo, guardando la Torá y al Elohim de Israel.
[1] La asimilación
cultural, proceso de integración de un grupo etnocultural (tal como los
inmigrantes, los grupos étnicos minoritarios u otros) a una comunidad mayor o
dominante.
10 de febrero de 2020
Parashá Yitro
“¡Quién puede golpear a sus padres!”
“El que pegue a su padre o a su madre morir, morirá.” Shemot 21:15
Esta es la Toráh que Presento Moshé ante los hijos de Israel. Si el hombre a través de su estudio y practica “logro refinarse” será para él un elixir de vida, de lo contrario será una droga de muerte. (Talmud Tratado Ioma 72b)
La Toráh desafía a cada generación en general y a cada individuo en particular a tomar conciencia de la disyuntiva que casi todos desean evitar: la confrontación entre el sistema altruista de vida y la percepción egoísta de la realidad, entre lo espiritualidad y lo carnal.
Lo que la ciencia dice con respecto a la crianza de los hijos en ocasiones enfrenta la Toráh, por eso es que nosotros como judíos navegamos contra corriente, contra el sistema muchas veces y el mundo no comprende nuestra forma de vida, pues en la Toráh tenemos muchos preceptos en los cuales se nos insta a enseñar a nuestro hijos para evitar transgresiones o llegar a los extremos que nos relata el versículo 15 del capítulo 21.
¡Quién puede golpear a sus padre!, pareciera una locura, sin embargo he visto niños pegarle a su madre, niñas golpear a su padre. No imaginamos que un niño pueda golpear a sus padres pues lo imaginamos solo para adultos golpeando a sus padres ancianos. Y los periódicos están llenos de estas noticias. Pero todo inicia en casa y siendo permisivos con los niños, haciendo fiesta de las malas conductas, vemos natural un berrinche, que patalee y golpee. Y pensamos “¡no! Esto no lo juzga Hashem es un niño”, mejor “Dialoga no impongas siempre tu voluntad”, esta es la disyuntiva que nos menciona el talmud.
La sabiduría del pueblo de Israel nos ayuda a enfrentar el presente y crear el futuro, y no es simplemente una reseña del pasado. La Toráh no es un museo que visitamos esporádicamente, sino el instrumento, la guía que ayuda al hombre a lograr una lectura lúcida y objetiva de su vida, Esto significa que la Toráh y los Mitzvot son efectivas cuando son aplicadas desde su perspectiva interior, desde lo espiritual, y no cuando se transforma en un medio para escapar de nuestras responsabilidades.
En el Pirke Avot encontramos que la responsabilidad de crear un buen hijo se atribuye al padre y la tristeza de tener un hijo necio se atribuye a la madre, como está escrito;
El hijo sabio alegra al padre, Pero el hijo necio es tristeza de su madre (Prov. 10:1)
El hijo sabio alegra al padre, Pero el hombre necio es deshonra de su madre. (Prov. 1520)
El Pirke Avot sigue diciendo que la Toráh prescribe que el hombre debe casarse y de asegurarse la perpetuación de la especie, A la mujer no le incumbe semejante obligación. Ella está libre de no contraer matrimonio si lo desea.
El hombre debe cumplir con su deber, y si sus hijos toman el camino del mal, tiene al menos el consuelo de haberse sometido al Mandamiento Divino, Si por el contrario Hashem en su bondad le concede hijos buenos, su alegría será tanto mayor. En cambio, la madre no experimentara ningún consuelo si tiene hijos pecadores, ya que la obligación de perpetuarse no existe para ella. Por lo tanto, su dolor será doble, en cierto modo. Por eso dice Shlomo Ha Melej, “El hijo sabio alegra al padre, Pero el hombre necio es deshonra de su madre”,
Así pues, la madre cuyos hijos viven de acuerdo a los preceptos de Hashem, lo toma con más tranquilidad (que el padre) ya que a fin de cuentas, la finalidad de su casamiento no fue otra que la de engendrar hijos virtuosos. De esto enseñaron los Talmid de Rabí Iehoshua de Natzrat:
Pero será preservada (la mujer) mediante la procreación, si permanecen con modestia en la fe, el amor y la santificación. (1Tim. 2:15)
Pero si el hijo tiene una personalidad tan eminente que su madre puede ser llamada Bendecida, ¡la felicidad del padre será aun más grande!, por esta escrito en nuestros libros:
Exclamó a gran voz, y dijo: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!
More Oshia Meir
Tema de la semana "Cual es el propósito de tu Vida" Parte II
Cuál es tu Propósito
en la vida.
Parte II
En la anterior exposición explicamos que
el sentido trascendental es cuando nos conectamos con el creador y hacemos su
voluntad. Y así es la vida, el propósito del ser humano es “ser”, el propósito
del ser humano es vivir, el propósito de la vida no está en completar una
carrera en particular, el propósito de la vida no está en completar una tarea
en particular, un propósito en particular porque una vez culmines “X ó Y” tarea
querrás una y una más. El propósito de la vida es el camino mismo de la vida,
el desarrollo de la vida, enfrentar los retos sobreponerse a ellos, vivir la
vida misma.
El sentido de la vida difiere de un
hombre a otro, de un día para otro, de una hora a otra. Lo que importa no es el
sentido de la vida, en términos generales, sino que la connotación en concreto
de la vida de cada persona en un momento dado. Para explicar quiero traer una
historia que el Dr. Viktor Frankl escribe en su libro El hombre en busca de
sentido.
“Se hizo una pregunta a un campeón de
ajedrez: ¿Dígame, maestro, ¿Cuál es la mejor jugada que puede hacerse?, Lo que
ocurre es, sencillamente, que no hay nada que sea la mejor jugada, o una buena
jugada, si se le considera fuera de la situación especial del juego y de la
peculiar personalidad del oponente.”
No deberíamos buscar un sentido abstracto
a la vida, pues cada uno tiene en ella su propia misión que cumplir; cada
persona debe llevar a cabo una tarea concreta. Por tanto ni puede ser
remplazado en la función ni su vida puede repetirse; su cometido es único como
única es su oportunidad para orquestarla.
Cada circunstancia vital representa un
reto para el individuo y le plantea un problema que solo él debe resolver, la
pregunta del significado de la vida puede en realidad invertirse. El ser humano
no debería en última instancia, indagar cuál es el sentido de la vida, sino
comprender que es a él a quien se inquiere.
“Vive como si estuvieras viviendo por
segunda vez y como si la primera vez ya hubieras obrado tan desacertadamente
como ahora estas a punto de obrar.” Viktor Frankl
Debemos comprender que el presente ya es
pasado y que se puede modificar y corregir
el pasado, que el presente puede modificar el pasado. ¿Cómo? Corrigiendo
el presente corregirás el pasado.
Corresponde al ser humano decidir si debe interpretar su tarea vital
siendo responsable ante la sociedad o ante su propia conciencia. Estos
conceptos enfrentan al hombre con la finitud de la vida, así como la finalidad
de lo que cree de sí mismo y de su vida.
El factor determinante aquí es la
decisión, la libertad de elegir, de llegar a una decisión, esta debería ser “me
gustaría convertirme en esto o en aquello”, a PESAR de las condiciones que solo
parecen determinar totalmente mi comportamiento, desear actuar libremente como
el ser humano que es, deseo actuar de acuerdo con mi herencia y entorno, usando
apropiadamente de lo que he llegado a ser a partir de eso, pero también
necesita ser A PESAR de las peores condiciones, bajo condiciones extremas de
estrés o trágicas, pensemos en personas de los campos de concentración o como
Israel esclavo en Egipto.
Estas personas no admiten la libertad y
la responsabilidad. La responsabilidad por sí mismo, la responsabilidad de
hacer algo o alguien de sí mismos. Es en ese momento que el individuo tañe la
desesperanza y ¿Qué es está? Es SUFRIMIENTO SIN PROPÓSITO, es decir, una vida
sin sentido como dijo nuestro Rabí Iehoshua de Natzrat. En la medida que un
individuo no puede encontrar propósito en su sufrimiento estará predispuesto a
la desesperanza y bajo ciertas condiciones el suicidio, la muerte en vida.
Sin embargo en el momento en que puede
ver un sentido en su sufrimiento puede moldearlo en un logro, puede moldear su
predicamento en una conquista en un nivel humano, es decir, puede convertir sus
tragedias en un triunfo personal. Pero debes saber ¿para qué? ¿Qué debería
hacer yo con esto? Y solamente es apegándonos al Tzadik. El individuo con la
sociedad actual no pueden encontrar NINGÚN SENTIDO EN LO ABSOLUTO a su vida, no
pueden ver NADA SIGNIFICATIVO. Entonces
en la mayoría de los casos, tendrán algo CON que vivir, o al menos suficiente CON que vivir. Pero no
pueden ver nada POR lo que vivir. En
palabras del Mashiaj Iehoshua de Natzrat UNA VIDA CON SENTIDO, Jayé Olam.
El sentido del Amor
Dijimos que el amor no es un destino es
un camino, es un proceso constante, el propósito del amor esta en amar, amar es
un proceso constante. El amor constituye la única manera de aprehender de otro
ser humano en lo más profundo de su personalidad. Nadie puede ser conocedor de
la esencia de otro ser humano si no le ama, puede ver los trazos y rasgos
esenciales de la persona amada y lo que es más su potencial. Esto que todavía no
se ha manifestado, lo que ha de mostrarse. Mediante su amor, la persona que ama
posibilita al ser amado a que manifieste su potencial. Al hacerle consciente de
lo que puede ser y de lo que puede llegar a ser, logra que ese potencial se
convierta en realidad.
7 de febrero de 2020
6 de febrero de 2020
Tema de la semana "Cual es tu Propósito de Vida"
Cuál es tu Propósito en la vida.
La semana pasada estudiamos dos pasos para poder
entender el propósito de nuestra vida, analizamos el texto del Pirke Avot que dice “en contra de tu voluntad
naces, en contra de tu voluntad vives, en contra de tu voluntad mueres”.
Descubrimos que unos de los problemas por los cuales no podemos entender el
propósito de nuestra vida es “la falta de percepción del creador”, El logro de
tal percepción debería ser nuestro único propósito en este mundo. Es el único
objetivo en el cual no debemos escatimar esfuerzos. Solo esta percepción del
creador permite al individuo recibir ayuda, salvándole de las calamidades de
esta vida y de la muerte espiritual, concediéndole la inmortalidad espiritual.
Este método de búsqueda de la percepción
los sabios le han llamado Fe. Esa Luz que colma a la persona, la luz de la
conexión con el creador, la luz del a sensación de unificación con Él se llama
Or Hassadim, la luz de la Fe. Sin
embargo esta Fe no es una Fe ciega. La ley básica del mundo que llamamos espiritual se resume en dos palabras: Altruismo absoluto.
En este mundo somos guiados solo por
nuestros razonamientos. En todo lo que hacemos, la razón, ese cálculo razonable que proviene de nuestro
ego, es la base de todos nuestros deseos y acciones. El Pirke Avot dice:
Rabí decía: Cuídate de cumplir tan
escrupulosamente el precepto más leve como el más riguroso, pues no sabes cuál
es el valor de la recompensa de cada uno. Compara el perjuicio que te ocasiona
el cumplimiento de una mitzvá con su recompensa; y el beneficio que te
proporciona una transgresión con su castigo.
Nuestra razón calcula la cantidad de
placer que esperamos experimentar, y la compara con la cantidad de dolor
requerido para esforzarnos en lograr ese placer. Entonces, restamos uno del
otro para calcular el costo, y luego decidir sin luchamos por tener placer o
escogemos la tranquilidad. Tal acercamiento razonable hacia nuestro entorno es
llamado Fe dentro de la razón.
Cuando alguien actúa sin ningún cálculo
del beneficio o costo del esfuerzo, como en el caso del fanatismo o del
comportamiento condicionado, estos actos son llamados fe ciega, o Fe por debajo
de la razón. La persona que quiere tener una fe por
encima de la razón debe adaptarse a la ley básica del mundo espiritual: El
altruismo absoluto. Los sabios cabalistas sugieren que experimentemos una
transformación dentro de nosotros mismos. Sólo por medio de este acto interno,
podemos percibir al mundo espiritual y comenzar a vivir en ambos mundos
simultáneamente. Cada deseo y acción
existen en este reino no son dictados por la razón humana o egoísmo, sino por
la fe; en otras palabras la percepción del creador.
¿Qué propósito tienen mi vida?, la
persona común piensa que vino hace algo en particular y a eso llama propósito,
y hasta que no lo logra no estará satisfecho. Para algunos este propósito puede
ser culminar una carrera profesional, tener fama, tener riquezas, tener dinero.
Pero ¿qué pasa después que completas este propósito?, ¿qué pasa después que
culminas la carrera profesional que adquieres dinero?, ¿Qué pasa después de que
tienes hijos y un hogar?
Mucha gente pasa la vida triste debido a
una herrada expectación de lo que realmente es el propósito de la vida. En una
oportunidad un niño viendo a los alpinistas escalar grandes
montañas, se preguntaba ¿si el propósito de escalar la montaña es llegar a la
sima porque mejor no usan un helicóptero? No comprendía que el propósito del
escalador no es solamente llegar a la sima sino escalar, pasar por todas las
dificultades del camino y sobre ponerse a cada una de ellas y llegar a la cima.
¿Qué satisfacción tendría para un escalador llegar a la cima en helicóptero? ¿Dónde
quedarían los retos, donde quedarían las dificultades del camino?
Cuando este niño que si hizo la pregunta creció
un poco más notó que los que escalaban una montaña volvían a escalar una
montaña tras otra y otra así durante toda su vida. Y así comprendió que el propósito
del escalador no era escalar una montaña por muy grande que fuese, sino que el propósito
del escalador es escalar. Y así es la
vida, el propósito del ser humano es “ser”, el propósito del ser humano es
vivir, el propósito de la vida no está en completar una carrera en particular,
el propósito de la vida no está en completar una tarea en particular, un propósito
en particular porque una vez culmines “X ó Y” tarea querrás una y una más. El propósito
de la vida es el camino mismo de la vida, el desarrollo de la vida, enfrentar
los retos sobreponerse a ellos, vivir la vida misma.
Finalizamos una tarea e iniciamos otra,
no quedamos satisfechos. Si nuestra concepción de felicidad es encontrar el propósito
de la vida cuando completamos una tarea en particular, si esa es nuestra expectativa
de la felicidad, seremos los seres más infelices en la vida. Porque no fuimos concebidos
así, pues el amor no es un destino, el amor es un camino un proceso constante,
y así es la vida. Imaginemos que una pareja se casa y un
días después de la boda un conyugue le diga al otro “Te amo, he culminado mi propósito”,
como se sentiría la otra persona, ¿aquí termina todo?, no puede ser. Amor no es
un destino es un camino, es un proceso constante, el propósito del amor esta en
amar, amar es un proceso constante. El propósito de la vida lo encuentras
cuando aprecias la vida misma, entonces puedes comprender que el propósito de
la vida es vivirla, pero por supuesto vivirla con un sentido trascendental no
con la expectación de que esta o aquella tarea es el propósito de mi vida.
Ahora ¿Cómo vivir la vida adecuadamente,
como vivir la vida trascendentalmente?, obviamente siguiendo la voluntad del
creador, pero ¿Cómo sigo la voluntad del creador? La Tefilá, el auto análisis la
introspección, el estudio de la Toráh sin duda nos ayudan a lograrlo, pero
sobre todo lo más importante es allegarte al Tzadik, porque los Tzadikim son
indispensables para este asunto, porque no es teoría sino es práctica. Cuando
veos a un Tzadik vemos la voluntad del creador puesta en práctica, porque los Tzadikim
son personas que nunca dejan de vivir. Pero sobre todo los Tzadikim es
importante conectarse con el Tzadik Iesod Olam.
Momentos antes de la muerte de Rabí
Iehoshua de Natzrat se acercaron sus Talmidim mas allegados preguntándole como vivir la vida
verdadera. El Tzadik les dijo: Aní HaDerej, HaEmet vaJaim, Yo soy el camino verdadero de la vida, en su
ejemplo esta la mejor manera de vivir. Acerquémonos al Tzadik e imitemos su
ejemplo, la manera en que camino es la única manera de vivir Jaye Olam una vida
con sentido que no tenga fin. Entonces comprenderemos que el objetivo de la
vida es la vida misma, solamente cuando la vivimos con sentido, un sentido
trascendental cuando nos conectamos con el creador y hacemos su voluntad.
1. Basado en Mi Inspiración Diaria, reflexiones sobre la Parashá del Rabino Avdiel Ben Obed. Y del libro Tu Propósito de vida de Miachael Laitman
17 de enero de 2020
3 de enero de 2020
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