31 de agosto de 2010

Parashá 51 Nitsavim

Parashá 51 Nitsavim

Deuteronomio 29:10(9) – 30:20
Por Dr. S. K. Blad
Prohibida toda reproducción lucrativa.

Aliyás de la Torá (los años cuando se lee Nitsavim por separado):

1. 29:10-12 (9-11 heb.)
2. 29:13-15 (12-14 heb.)
3. 29:16-29 (15-28 heb.)
4. 30:1-6
5. 30:7-10
6. 30:11-14
7. 30:15-20
8. Maftir: 30:18-20

Aliyás de la Torá (cuando se lee Nitsavim junto con VaYelej):

1. 29:10-29 (9-28 heb.)
2. 30:1-6
3. 30:7-14
4. 30:15 – 31:6
5. 31:7-13
6. 31:14-19
7. 31:20-30
8. Maftir: 31:28-30

Haftará: Isaías 61:10 – 63:9
Los Escritos Apostólicos: Revelación 17:1 – 18:24
Aliyás de los Escritos Apostólicos:

1. Revelación 17:1-8
2. Revelación 17:9-18
3. Revelación 18:1-8
4. Revelación 18:9-14
5. Revelación 18:15-24

Comentarios
Nitsavim

Significa “(estáis) de pie”.

Primera aliyá, 29:10-12 (9-11 heb.)

29:10(9) “Hoy estáis todos vosotros en presencia de HaShem vuestro Elohim: vuestros jefes, vuestras tribus, vuestros ancianos y vuestros oficiales, todos los hombres de Israel” – En esta última renovación del pacto antes de la entrada en la tierra prometida están incluidos todos, también los que habían salido de Egipto y que no habían nacido dentro del pueblo de Israel, como está escrito en Éxodo 12:38a:

“Subió también con ellos una multitud mixta”

Esta multitud mixta de otras nacionalidades habían hecho la conversión en Egipto antes de comer del cordero de pesaj, porque ningún varón extranjero podía participar del cordero sin estar circuncidado en la carne, lo cual implica una conversión al judaísmo, como está escrito en Éxodo 12:48-49:

“Pero si un extranjero reside con vosotros y (quiere) celebrar la Pascua a HaShem, que sea circuncidado todo varón, y entonces que se acerque para celebrarla, pues será como un nativo del país; pero ninguna persona incircuncisa comerá de ella. La misma Torá se aplicará tanto al nativo como al extranjero que habite entre vosotros.”

Los conversos de las naciones que han entrado en el pacto deben ser tratados de la misma manera que los israelitas nativos.

Segunda aliyá, 29:13-15 (12-14 heb.)

29:14-15(13-14) “Y no hago sólo con vosotros este pacto y este juramento, sino también con los que están hoy aquí con nosotros en la presencia de HaShem nuestro Elohim, y con los que no están hoy aquí con nosotros” – Esto nos enseña que este pacto incluye a los que no habían nacido todavía, lo cual puede compararse con la oración de Yeshúa en Juan 17:20-21 donde está escrito:


“Mas no ruego sólo por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno. Como tú, oh Padre, (estás) en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.”

Tercera aliyá, 29:16-29 (15-28 heb.)
29:18(17) “no sea que haya entre vosotros hombre o mujer, familia o tribu, cuyo corazón se aleje hoy de HaShem nuestro Elohim para ir y servir a los dioses de aquellas naciones; no sea que haya entre vosotros una raíz que produzca fruto venenoso y ajenjo.” – Esta raíz de amargura es la idolatría de los antepasados de Avraham, como se ve en Josué 24:2 donde está escrito:

“Y Yehoshúa dijo a todo el pueblo: Así dice HaShem, Elohim de Israel: "Al otro lado del río habitaban antiguamente vuestros padres, es decir, Teraj, padre de Avraham y de Najor, y servían a otros dioses.”

En Hebreos 12:15 está escrito:

“Mirad bien de que nadie deje de alcanzar la gracia de Elohim; de que ninguna raíz de amargura, brotando, cause dificultades y por ella muchos sean contaminados.”

Según la segunda regla de interpretación del nivel pshat, por la similitud de expresiones (guezerá shavá), la raíz de amargura de la cual se habla aquí se refiere a la idolatría, al igual que en el texto de Deuteronomio.

29:19(18)b “…a fin de arruinar tanto la (tierra) regada como la sedienta.” – Esta es la traducción correcta según Najmánides. Sin embargo, según Rashí y Onkelos debe ser entendido: “para sumar las faltas involuntarias a las faltas conscientes”.

29:28(27) “y HaShem los desarraigó de su tierra con ira, con furor y con gran enojo, y los arrojó a otra tierra, hasta hoy.” – Según el Talmud[1] es una referencia a las diez tribus que tendrán que permanecer en otra tierra hasta que venga el siglo venidero. La palabra “hasta hoy”, literalmente “como en este día”, es interpretada como una referencia al olam habá, el siglo venidero.

23 de agosto de 2010

Parasha Ki Tavó

Parashá 50 Ki Tavó
Deuteronomio 26:1 – 29:9(8)
Por Dr. S. K. Blad
Prohibida toda reproducción lucrativa.


Aliyás de la Torá:

1. 26:1-19
2. 27:1-10
3. 27:11-26
4. 28:1-14
5. 28:15-57
6. 28:58 – 29:1 (28:69 heb.)
7. 29:2 (1 heb.) - 29:9 (8 heb.)
8. Maftir: 29:7(6) - 9 (8)

Haftará: Isaías 60:1-22

Código Real (HaTsofen HaMaljutí): Revelación 15:1 – 16:21

Aliyás del CR:

1. Revelación 15:1-8
2. Revelación 16:1-5
3. Revelación 16:6-12
4. Revelación 16:13-16
5. Revelación 16:17-21

Comentarios

Ki Tavó

Significa “cuando llegues”.

Primera aliyá, 26:1-19

26:1-2 “Y sucederá que cuando llegues a la tierra que HaShem tu Eloha te da por herencia, tomes posesión de ella y habites en ella, tomarás lo primero de todos los frutos del suelo que recojas de la tierra que HaShem tu Eloha te da, y las pondrás en una canasta e irás al lugar que HaShem tu Eloha escoja para establecer su nombre.” – Esta ofrenda también es mencionada en Éxodo 23:19a y 34:26a, donde está escrito:

“Traerás lo primero (reshít) de las primicias (bikurim) de tu tierra a la casa de HaShem tu Eloha...”

La palabra hebrea que ha sido traducida como “primicias” es “reshit”,[1] y aparece en todos los tres textos. La palabra “bikurim”, “primicias” no aparece en el texto de Deuteronomio, sólo “reshít”, “lo primero”. Aun así, esta ofrenda es llamada “bikurim”. Según la Mishná,[2] la ofrenda de bikurim sólo se da del fruto de la tierra de Israel y, específicamente a las siete especies mencionadas en Deuteronomio 8:8. Como miel no se da la miel de abeja sino dátiles. No se entrega una ofrenda de bikurim de otras especies. El propósito de entregar los primeros frutos, que son los que más se aprecian, es mostrarle al Eterno que Él es el primero en nuestras vidas.
Cuando los primeros frutos empezaron a brotar fueron marcados con un hilito. Cuando habían madurado fueron llevados a Santuario entre shavuot y sukot. En el tiempo del templo solían ir familias enteras junto con otras personas de la misma ciudad. Iban caminando con sus canastas cargadas de las siete especias detrás de un toro cuyos cuernos fueron cubiertos de oro y con una guirnalda de ramas de olivo alrededor del cuello. El toro fue sacrificado como ofrenda de paz. Al acercarse a Yerushalayim la gente salía a recibirlos con gritos de alegría y con toque de flautas. Los levitas cantaban el Salmo 30 (que es una referencia a la resurrección del Mesías, la cual es simbolizada en las primicias, “bikurim”). Al llegar al monte del templo colocaban las canastas sobre los hombros para entrar en el atrio así. Los sacerdotes colocaban luego su mano debajo de cada canasta y juntos la mecían (tenufá) en todas las direcciones, para mostrar así que es una pertenencia del Eterno. Después las canastas fueron colocadas al lado del altar y se recitaba el texto de Deuteronomio 26:3, 5-10. Las cosas que había en las canastas fueron comidas por los sacerdotes.

Según Maimónides, el sacrificio de Bikurim requiere siete cosas:

1. Se lleva al lugar escogido por HaShem.
2. Se lleva en una canasta.
3. Se hace una declaración verbal.
4. Se entrega un sacrificio.
5. Se canta.
6. Se hace la ceremonia de tenufá – mecimiento.
7. Se pernocta en el lugar.

26:3 “Y te presentarás al sacerdote que esté en funciones en esos días y le dirás: "Declaro hoy a HaShem mi Eloha que he entrado en la tierra que HaShem juró a nuestros padres que nos daría."” – Este texto nos enseña la importancia de la identificación nacional e histórica con el pueblo de Israel. Todas las personas que hacían esta declaración en el templo no habían entrado físicamente en la Tierra. Pero pertenecían a un pueblo que una vez en la historia pasó a la tierra, y cada judío tendrá que identificarse con ese hecho como si él mismo lo hubiera vivido.

26:5 “Y responderás y dirás delante de HaShem tu Eloha: "Mi padre fue un arameo errante y descendió a Mitsrayim y residió allí, siendo pocos en número; pero allí llegó a ser una nación grande, fuerte y numerosa.” – Aram fue el quinto hijo de Shem, cf. Génesis 10:22. No es ancestro de Avraham. El tercer hijo de Shem Arfajshad (Arfaxad) fue ancestro de Avraham. ¿Cómo es que aquí está escrito que el padre de los israelitas fue un arameo?
Laván fue llamado “arameo”, cf. Génesis 25:19-20; 28:5. El tampoco fue descendiente de Aram. Parece ser que porque vivían en Padán-Aram fueron llamados arameos. El padre de Laván, Betuel y Yitsjak eran primos. La hija de Betuel fue Rivká. Así que Yitsjak se casó con la hija de su primo. El hermano de Rivká fue Laván, llamado “el arameo”. Pero no venía de ese Aram mencionado en Génesis 10. Uno de los hermanos de Betuel, Kemuel es llamado el padre de Aram. Ese otro Aram era, por tanto, primo de Laván. Yaakov y ese otro Aram fueron primos segundos.
Es probable que los descendientes de Aram en Génesis 10 hayan poblado la tierra llamada Padán-Aram. Ese Aram que mayormente es mencionado en las Escrituras es la tierra que hoy en día se llama Siria. Padán-Aram está más al norte, cruzando el río, en Mesopotamia. Es probable que Laván fuese llamado arameo por el hecho de hablar en arameo y habitar en esa área, aunque no era descendiente de Aram, hijo de Shem. Según Génesis 31:47, Laván hablaba en el idioma arameo.
¿Cómo es que Yaakov fue llamado arameo en la Torá? (Avraham fue llamado “hebreo”, no “arameo”) ¿Cómo vamos a entender esta oración?
La traducción Peshitta dice “Mi padre fue enviado a Aram”, refiriéndose a Yaakov que se fue enviado a la tierra donde estaba Laván. Otra traducción dice: “Un aramita (intentó) destruir a mi padre”. Otra traducción dice: “Un arameo quiso hacer perecer a mi padre” (Jumash HaMerkaz). Otra traducción dice: “Un arameo a punto de perecer fue mi padre”. Otra traducción dice: “Un aramí era la perdición de mi ancestro.”
Si entendemos la palabra como que Yaakov era arameo, tiene que ver con la tierra geográfica de Padán-Aram donde pasó veinte años de su vida, cuando tenía entre 77 y 97 años de edad. Es posible que por haber morado allí tanto tiempo, Yaakov fue llamado arameo, al igual que Laván que habitaba en esa tierra, sin ser descendiente de Aram, hijo de Shem. Jajam Dan ben Avraham escribe:

“¿Por qué HaShem mostró a Moshé que a la hora de traer las primicias al Señor debía decirse “un arameo a punto de perecer fue mi padre”? El contexto revela que definitivamente se trata de Yaakov. No es Avraham, ni Yitsjak, sino un hijo de Avraham, hijo de Yitsjak, Yaakov. ¿Cómo es que Yaakov, la segunda generación de Avraham, no es visto aquí como “el hebreo”, sino como “un arameo”? La razón es para mostrarnos que la descendencia de Avraham y Yitsjak no es biológica sino profética.”

Según Rashí, la palabra arameo no se refiere a Yaakov, sino a Laván que quiso destruir a Yaakov, como hemos visto en algunas de las traducciones.

Tema del Mes "IDENTIDAD"

IDENTIDAD

Centro de Estudios Maor Baolam

Por Avdiel ben Obed

Parte I

Contenido

DOS CAMINOS CUANDO SE ESCUCHA ACERCA DE LA RESTAURACIÓN DE ISRAEL

A) CAMINO ERRADO

B) CAMINO CORRECTO

Introducción:

En estos días está sucediendo algo sorprendente, muchas de las personas que practicaban la religión Cristiana están abandonándola y dirigiéndose a una vida conforme a la Torá. No solo a ‘algunos cristianos’ sino a Iglesias completas que están abandonando el Cristianismo. ¿A qué se debe esto? La respuesta es simple. Esto se debe al cumplimiento de las palabras de los Profetas, quienes dijeron que el Eterno llamaría a su pueblo Israel de entre todas las naciones a donde fueron esparcidos, y es obvio históricamente que Israel, específicamente el Reino del Norte, Efráim, fue sembrado entre las naciones. Esta restauración de identidad por masas ha hecho que aquellos que estudiaban los escritos de los primeros discípulos de Iehoshúa (mal llamado N.T), finalmente lean y entiendan dichos escritos bajo su contexto hebreo pro-Torá.

Ahora, podemos percibir ciertas discrepancias, que aún podríamos llamarles problemas, que están surgiendo entre las personas o congregaciones que abandonan el Cristianismo. Por ejemplo: ¿‘Creer’ en el Mesías te hace judío, israelí, o hebreo? El hecho de que alguien se de cuenta de que la religión Cristiana es una desviación de las enseñanzas del Mesías y de la Torá, no significa que esa persona tenga que ser judío. Por otra parte, ¿por qué las personas que abandonan el Cristianismo quieren ir al Judaísmo? La respuesta es: Falta de IDENTIDAD.

Veamos las siguientes dos tendencias, una llena de confusión y error, y otra basada en la realidad

DOS CAMINOS CUANDO SE ESCUCHA

ACERCA DE LA RESTAURACIÓN DE ISRAEL

A) CAMINO ERRADO:

1er Paso errado

CAMBIO DE RELIGIÓN

Buscando vida después de la muerte

El Cristianismo se enfoca en ‘la salvación de las almas’ para que estas no se pierdan en el infierno, sino que puedan tener vida en el mundo venidero, como si estuviera en sus manos el dar ese regalo. Para la religión Cristiana, Jesús vino a dar ese tipo de ‘salvación’ que llaman ‘vida eterna’ o ‘vida en el mundo venidero’, y el que no crea en Jesús se va a perder, lo que es igual a ‘quemarse en el infierno’. Ese concepto no tiene nada que ver con la Torá ni con los Escritos de los Primeros Discípulos. Ningún texto del mal llamado N.T. en donde aparezca la palabra ‘salvación’ (heb. ieshuá) se refiere a tener acceso en el mundo venidero, ninguno, sino a Liberación del mal proceder con el fin de la Restauración. Note como ejemplo (no lo que dice el texto hebreo de Mt., el cual es muy claro, sino simplemente note) lo que dice el mismo texto griego en Mt 1.21 en las propias Biblias cristianas: “llamarás su nombre Jesús porque él salvará a su pueblo de sus pecados”, en otras palabras según la misma Biblia Cristiana la Misión de Jesús no es otra que salvar a su pueblo (Israel) de sus iniquidades, y por ende es obvio que NO está hablando de vida en el mundo venidero, sino de la Restauración de Israel, de Liberar a un pueblo de su mal proceder pecaminoso, lo que llamamos en hebreo ietzer hara (la inclinación al mal que lleva al hombre a pecar), por esto la Salvación que llegó a la casa de Zakai (Zaqueo) no fue la vida en el mundo venidero, sino su restauración. Israel no se preocupa por tener vida en el mundo venidero, eso no se discute, sino que Israel se preocupa por su restauración y santificación.

Es un error pensar que alguien tiene que creer en el Mesías para tener acceso en el mundo venidero, como dijera la religión: “para ser salvo del infierno”. No hay duda de que todo el que siga fielmente la enseñanza del Mesías tendrá acceso al mundo venidero, pero eso no significa que aquel que no lo siga está condenado a no tener ‘vida eterna’. ¿A caso Noé creyó en el Mesías? ¿Y que sobre Enoc, Moisés, David, Elías Eliseo, y miles más? ¿Cuándo el Creador les dijo que creyeran en el Mesías para que fuesen “salvos”? Nunca.

Ahora, ¿por qué hago mención de todo esto? Pues bien, sucede que cuando el mensaje de la Restauración de Israel llega a oídos de una Iglesia, lo que mayormente sucede es que los congregados piensan que el asunto es de ‘vida eterna’, en otras palabras, como iglesia al fin, todos están adoctrinados por tradición en que el punto principal de todo es ‘vida eterna-vida en el mundo venidero’, entonces al darse cuenta de la falsedad de la religión Cristiana y querer buscar la verdad, creen que tienen que hacerse Israel o judíos para no perderse en el infierno. Esto hace que empiecen a mirar a una nueva religión: el ‘Judaísmo’, como el patrón a seguir, por esto cambian la estructura de la Iglesia a Sinagoga, empiezan a poner estandartes, estrellas de David, banderas de Israel y así un sin numero de cosas que los identifique como Judíos. Esto da pie al siguiente paso:

11 de junio de 2010

Parasha Semanal

PARASHAH QÓRAJ
Iojanán bar Moreh

Esta Parashah hace parte en su integridad de la segunda parte en que hemos dividido a Bemidvar referente a los eventos que se sucedieron durante los 38 años de peregrinación por el desierto, y toma su nombre del nombre del protagonista de uno de los episodios más trágicos acaecidos durante ese tiempo, como fue la rebelión de Qóraj.

La parashah estaría compuesta de las siguientes secciones:
Primera, la rebelión de Qóraj (Coré) (Bemidbar capítulo 16);
segunda, el florecimiento de la vara de Aharón (Bemidbar capítulo 17);
tercera, derechos y deberes de Aharón y los levitas (Bemidbar capítulo 18).

En realidad, las tres secciones forman una unidad, porque el evento de la vara de Aharón y los derechos y deberes de Aharón y los levitas se originan del caso de la rebelión de Qóraj.

Las mitzvot que encontramos en esta parashah son nueve (Mitzvot 388 a 396) y las cuatro primeras se originan precisamente a propósito de que en la revuelta de Qóraj los levitas q hacerse cargo de lo que es propio de los sacerdotes. Damos por sentado que es conocido todo el episodio de la revuelta de Qóraj para sobre esa base poder entender las cuatro primeras que vamos a analizar. Mitzvah 388: Precepto de custodiar la Tienda de la Cita (Bemidbar 18:4)
Mitzvah 389: prohibición para los cohanim de desempeñar el cargo de los leviim y para los leviim de desempeñar el cargo de los cohanim (Bemidbar 18:3) Mitzvah 390: Prohibición para alguien que no es cohén de entrar en el Santuario (Bemidbar 18:4) 391: Prohibición de descuidar el cargo de lo Santo y del Altar (Bemidbar 18:5) Como siempre empecemos primero con las palabras directas del Eterno:

18:3 Veshamerú mishmartejá umishméret kol-haohel, aj el kelé haqódesh veelhamizbeaj lo iqrabu, velo-iamutu gam-hem gam-atem 4 venilvú aleja veshamerú et mishméret ohel moed lejol abodat haohel, vezar lo-iqrab alejem 5 ushmartem et mishméret haqódesh veet mishméret hamizbeaj, velo-ihieh od qétzef al-bene Israel.

Ellos custodiarán tu cargo y el cargo de toda la Tienda, sin embargo a los utensilios sagrados y al altar no se aproximarán, para que no mueran ni ellos ni ustedes. 4 Ellos se unirán a ti y custodiarán el cargo de la Tienda de la Cita para todo el servicio de la Tienda, y ningún lego se acercará a ustedes. 5 Custodiarán el cargo de lo santo y el cargo del Altar, para que ya no haya furia contra los Hijos de Israel.

Verso 18:1 IHWH dijo a Aarón: Tú y tus hijos, y la casa de tu padre contigo, llevaréis la iniquidad del santuario; y tú y tus hijos contigo llevaréis la iniquidad de vuestro sacerdocio.
Antes de analizar los versos que corresponden a las mitzvot, partimos brevemente de los dos versos anteriores para ayudarnos a enmarcar el sentido y el alcance de las mitzvot que queremos analizar.

Como nos damos cuenta, las mitzvot, fuera de la tercera, están dirigidas a los sacerdotes e indirectamente a los levitas. IHWH dijo a Aarón. Por tanto estas mitzvot no recaen sobre el resto de los hijos de Israel (sean bene Iehudah o bene Abraham). En segundo lugar, los mandamientos tienen que ver con el Santuario.

Por tanto en ausencia del Santuario, los mandamientos aunque no están derogados, están en suspenso hasta que vuelva a haber templo. En resumen, lo que el Eterno les quiere decir a los cohanim, descendientes directos de Aarón es que el Eterno los responsabiliza por el error (la iniquidad) posible de los extraños, en todo lo que respecta a los objetos sacros que deberán
estar bajo la custodia de los sacerdotes, como son: el Arca Sagrada, el altar del incienso, la mesa y los demás utensilios sacros. Los sacerdotes los deben custodiar y advertir a cualquier extraño que se dispusiere a tocarlos. Así mismo cargarán con la responsabilidad (la iniquidad de vuestro sacerdocio) si no advierten a los levitas (como sucedió con Qóraj) que lo que no es de incumbencia de los hijos de Leví no incursionen por inadvertencia en su servicio. Era recordarle a los sacerdotes algo que ya había hablado el Eterno en el libro de Shemot 28:38: y llevará Aarón las faltas cometidas en todas las cosas santas, que los hijos de Israel hubieren consagrado en todas sus santas ofrendas; Verso 18:2 Y a tus hermanos también, la tribu de Leví, la tribu de tu padre, haz que se acerquen a ti y se junten contigo, y te servirán; y tú y tus hijos contigo serviréis delante del tabernáculo del testimonio. Es una referencia a los hijos de Guershón y a los hijos de Merarí. No se trataba de acabar con el ministerio de los levitas por culpa de la rebelión de Qóraj, sino de juntarlos para la tarea asignada a ellos como era, por ejemplo, custodiar los
pórticos y para nombrar de entre ellos tesoreros e intendentes.

Verso 18:3 Ellos custodiarán tu cargo y el cargo de toda la Tienda, sin embargo a los utensilios sagrados y al altar no se aproximarán, para que no mueran ni ellos ni ustedes Los hijos de Coat, por ejemplo, no debían acercarse a los utensilios sagrados y al altar porque esto traería muerte a ellos y a los sacerdotes, Bemidbar 4:15: Y cuando acaben Aarón y sus hijos de cubrir el santuario y todos los utensilios del santuario, cuando haya de mudarse el campamento, vendrán después de ello los hijos de Coat para llevarlos; pero no tocarán cosa santa, no sea que mueran.

Shabat Shalom!

12 de mayo de 2010

PARASHA SEMANAL

PARASHAT BEMIDBAR
Iojanán bar Moreh

Introducción al libro de Bemidbar (“En el desierto”) o Números

El libro deriva su nombre de “Números” en la tradición cristiana del hecho de que sus páginas narran el censo de Israel. Pero según la costumbre hebrea de nombrar los libros por las primeras palabras, se llama Bemidbar “en el Desierto”. El libro, sin embargo, es conocido por los rabinos de la Mishnah como ohsuepv anuj = Jumash hapequdim = el libro de los censados (Mishnah Yomá Cap 7, Mishnah 1) Históricamente, Números prosigue la narración comenzando desde el punto donde Éxodo la ha dejado, y es el libro de las peregrinaciones que el pueblo redimido tuvo que
realizar por el desierto.

Pero tipológicamente, Números es el libro del servicio y conducta del pueblo de Elohim, y completa así, con los libros precedentes, un hermoso orden de carácter espiritual: Génesis, el libro de la creación y la caída; Éxodo, el libro de la redención; Levítico, el libro de la adoración y comunión; y Números, el libro de aquello que debe venir a continuación: servicio y conducta. Es importante notar que nada se dejó a la voluntad propia de cada individuo. Cada siervo fue numerado, le fue indicado su lugar en la familia y asignado un servicio específico.

El paralelo en el Nuevo Pacto es 1 Cor 12 (los dones del Espíritu y su ordenamiento en el Cuerpo del Mesías) …Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho. Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere. Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo..

La historia del pueblo durante estos 38 años muestra, por un lado, el cuidado constante y la misericordia de Adonai y, por otra, su santidad y sus juicios; mientras que las leyes y las ordenanzas dadas a ellos fueron necesarias para la organización del bienestar de Israel.
El libro parece consistir en tres partes:

La primera (Nm 1:1- 10:10) en que se detallan las preparaciones para la marcha
desde Sinai.
La segunda (Nm 10:11 – 21:35) la historia de las jornadas de Israel a través del
desierto.
2
Y la tercera (Nm 22 –26) los varios incidentes en la parte este del Yarden (Jordán).

Si examinamos cada una de estas partes, encontramos que la parte primera se compone de cuatro secciones:

1. Los números y el orden de salida de cada una de las tribus (Nm 1-2), y el nombramiento de los levitas al servicio de ellos (3-4).

2. Leyes concernientes al más alto ordenamiento espiritual del pueblo culminando en la bendición sacerdotal (5-6).

3. Los tres últimos incidentes antes de dejar Sinaí (7:1-9:14).

4. Las señales para la marcha en el desierto (9:15-10:10). La parte segunda nos cuenta el peregrinaje de Israel por el desierto en sus tres etapas:

1. De Sinaí a Parán, cerca de Kadesh, detallando todo lo que sucedió (10:10-14:45).

2. Desde el anuncio de la muerte de la generación que vino de Egipto a la reunión del
pueblo en Kadesh en el año 14 después del éxodo (15-19).

3. La marcha desde Kadesh hasta el monte Hor y sus eventos (20-21). Finalmente la parte tercera consiste en 5 secciones:

1. Los atentados de Moab y Midian contra Israel (22-25).
2. Un censo reciente y las ordenanzas conexas (25-27).
3. Algunas leyes sagradas dadas en vista del asentamiento en Canaan (28-30).
4. La victoria sobre Midian, la división del territorio ganado, junto con una revisión del
pasado (31:1-33:49).
5. Algunas directrices de prospectiva para la toma de posesión de la Tierra Prometida
(33:50-36:13)

Este libro no contiene "mitzvot ledorot", los que hacen la esencia de la historia espiritual judía, pero sí un número apreciable de "mitzvot hasha'á " normas que se referían a la vida en el desierto y al cuidado especial que había que tener de la dimensión espiritual de la vida.
La travesía del desierto requería orden, organización y disciplina que aparecían en forma de mitzvot. El plan que Elohim había concebido para esta generación era el camino al Yarden, para asentarse en la tierra de promisión.

Pero la generación de adultos que había salido de Egipto fue dor lo-hajin libó = “generación que no dispuso su corazón” (Tehilim (Sal) 78:8). Surgirán estados de crisis que culminarán con la decisión divina de que no sería esa generación que salió de Israel la que entraría a la Tierra Prometida.

Sin embargo, algunos comentaristas rabínicos nos hacen caer en la cuenta de que “Yirmiyahu (Jeremías) recordará, en el nombre de Elohim, la travesía del desierto con cariño "Vé, proclama a los oídos de Jerusalén y diles que así ha dicho YHVH: 'Me acuerdo de ti, de la lealtad de tu juventud, del amor de tu noviazgo, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en una tierra no sembrada” (2:2). De lo que se infiere que los hijos de Israel durante la travesía manifestaron amor a Elohim.

7 de mayo de 2010

Parasha Semanal BEHAR/BEJUKOTAI

Parashá 33 BeJukotai

Levítico 26:3 – 27:34



Aliyás de la Torá:

  1. 26:3-5
  2. 26:6-9
  3. 26:10-46
  4. 27:1-15
  5. 27:16-21
  6. 27:22-28
  7. 27:29-34
  8. Maftir: 27:32-34

Haftará: Jeremías 16:19 – 17:14

Los Escritos Apostólicos: Mateo 27:1 – 28:20

BeJukotai

Significa “en mis estatutos”.

Comentarios

Primera aliyá, 26:3-5

26:3 “Si andáis en mis estatutos y guardáis mis mandamientos para ponerlos por obra” – La palabra hebrea que ha sido traducida como “mis estatutos” es “jukotai”. Como hemos dicho antes, un mandamiento que es denominado “juk” es un tipo de mandamientos que no tiene una explicación lógica y entendible a primea vista. Este es el tipo de mandamientos más difícil para el hombre, porque no solamente tiene que esforzarse para cumplirlo, sino también tiene que librar una batalla en su mente a la hora de obedecerlo. Como no entiende bien la razón por la que tiene que cumplir ese tipo de mandamientos, la mente natural tiende a revelarse y despreciar el juk, cf. v. 15, 43. Por esta razón, la mente que no ha sido transformada por la Torá no ayuda al hombre a poner por obra los mandamientos de carácter juk. El juk es el mandamiento que más eleva al hombre espiritualmente, porque crea en el hombre una obediencia sin lógica, sin que la mente le apoye y así le obliga a subir a un nivel espiritual más alto. La obediencia al juk tiene que ver con una relación de Padre-hijo. El hijo no entiende por qué el padre le ordena algo, pero obedece simplemente porque el padre lo ha dicho, no porque haya una explicación del por qué tiene que hacer esto o aquello. Nuestra obediencia al mandamiento juk crea una relación de obediencia en un nivel más profundo en espíritu y en amor. Aunque no entendamos, obedecemos, simplemente porque Papá nos lo ha dicho. Por lo tanto el juk nos eleva por encima de lo natural, de lo lógico, de lo que es obvio, según el razonamiento humano, y nos lleva a una altura espiritual de relación y de revelación profundas con nuestro Padre celestial. Los mandamientos de carácter juk están íntimamente ligados al Mesías. Por eso son tan importantes.

Además de tener que enfrentar la resistencia para cumplir el mandamiento juk en nuestro cuerpo y en nuestra mente, recibimos también los ataques de los enemigos de la Torá. Como ellos no pueden entender la razón por la que fueron dados estos estatutos, se burlan de nosotros y de nuestro Padre que nos dio la Torá para ser cumplida.

Así que, la tentación principal que tenemos es que dejemos de cumplir los mandamientos de carácter juk. Esta es la razón por la que este texto primero menciona este tipo de mandamientos. Si andamos en los juks de HaShem y guardamos el resto de sus mandamientos poniéndolos por obra, no solamente estudiándolos o hablando de ellos o pensando en cumplirlos, sino verdaderamente transformándolos a una convivencia diaria en nuestras vidas, ENTONCES recibiremos todas las bendiciones que están involucradas en el pacto.

Este versículo empieza con una de las palabras más importantes de las Escrituras: “si” condicional, en hebreo “im”. Esta palabra pone al hombre en una posición de autoridad para elegir. Con la entrega de la Torá el hombre ya no es un esclavo, es libre. Tiene la libertad para elegir entre la bendición y la maldición. Tiene el poder en su boca y en sus manos para escoger entre la vida y la muerte. Esta autoridad fue dada al pueblo de Israel por medio del pacto en Sinai.

Esto nos enseña que cada uno de nosotros tiene la capacidad en nuestras bocas y en nuestras manos para cambiar el rumbo de nuestras vidas. Pero ese poder no lo tenemos en nosotros mismos, sino que HaShem nos lo ha dado. Por medio de la entrega de su Torá y los pactos a Israel, hemos recibido la autoridad para dirigir nuestras vidas y las vidas de nuestros hijos. Y por medio del Mesías, los gentiles podrán entrar en Israel y obtener los mismos privilegios. Nosotros podemos elegir cómo queremos que sea nuestro futuro.

Es posible que nuestra situación pueda ser miserable por las maldiciones que nos hayan alcanzado por nuestros propios pecados, los pecados de nuestros padres y de nuestra nación. Pero HaShem nos ha dado el poder para cambiar el futuro de nuestras vidas y de nuestra nación. ¿Cómo se manifiesta ese poder? Por medio de una sola palabra: “im”. Si obedecemos los estatutos y el resto de los mandamientos, entonces nuestro futuro y el futuro de nuestra nación será cambiado. Tanto la obediencia como la desobediencia de un individuo puede cambiar el rumbo de una nación entera. Tú tienes en tu mano el poder para cambiar esta nación. ¿Cómo? Por medio de tu obediencia a los mandamientos. ¿Quieres cambiar tu vida para bien? Obedece los mandamientos que te aplican. ¿Quieres cambiar esta nación? Pon los juks por obra. Si todos los demás pecan, tú no tienes que pecar por eso. Si todos los demás quebrantan la Torá, tú no tienes que quebrantar la Torá por eso. Tú puedes ir en contra de la corriente y ser diferente, ser santo, ser luz y sal. Este es tu llamado. Si quieres ser obediente, HaShem te ayudará a ser fiel en medio de una generación perversa y maligna. El poder está en tu boca y en tus manos, ¡úsalo!

La palabra hebrea “im” empieza con la primera letra del alfabeto hebreo, la alef. La última letra de la sección de las bendiciones, en el versículo 13, es la última letra del alfabeto hebreo, la tav. Así que en estos versículos hay un resumen de todo el mensaje de las Escrituras desde el principio hasta el fin, desde la alef hasta la tav. ¿Cuál es el mensaje? Si eres fiel serás bendecido en todo sentido. La obediencia es la que trae bendiciones en nuestras vidas. La desobediencia trae maldiciones sobre la vida personal, familiar y nacional. ¿Quieres ser bendecido con riquezas, paz y la presencia de HaShem, según las promesas de estor versículos? ¿Cómo puedes lograrlo? No es por medio del estudio de la Torá. Tampoco es por medio de la oración sin cesar. Ni es por medio de dar dinero a los pobres o a la obra de HaShem. No es por medio de la alabanza u otros sacrificios. Es por medio de la obediencia. La obediencia es mejor que los sacrificios, como está escrito en 1 Samuel 15:22:

Y Shmuel dijo: ¿Se complace HaShem tanto en ofrendas de ascensión y sacrificios como en la obediencia a la voz de HaShem? He aquí, el obedecer es mejor que un sacrificio, y el prestar atención, que la grosura de los carneros.

La obediencia a la Torá de Moshé es el camino a la bendición. La obediencia a los mandamientos que se encuentran en Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio es el camino a la prosperidad, como está escrito en Josué 1:7-8:

Solamente sé fuerte y muy valiente; cuídate de cumplir toda la Torá que Moshé mi siervo te mandó; no te desvíes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas. Este rollo de la Torá no se apartará de tu boca, sino que meditarás en él día y noche, para que cuides de hacer todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino y tendrás éxito.

Alguno dirá: “Es imposible cumplir todos los mandamientos.” “HaShem no dio la Torá para que fuera cumplida porque el hombre no es capaz de hacerlo.”

Entonces surge una pregunta: ¿Por qué el Padre celestial dio una Torá al hombre que le es imposible cumplir? ¿No dice la misma Torá que el mandamiento no es demasiado difícil?, como está escrito en Deuteronomio 30:11-16:

Este mandamiento que yo te ordeno hoy no es muy difícil para ti, ni está fuera de tu alcance. No está en el cielo, para que digas: "¿Quién subirá por nosotros al cielo para traérnoslo y hacérnoslo oír a fin de que lo guardemos?" Ni está más allá del mar, para que digas: "¿Quién cruzará el mar por nosotros para traérnoslo y para hacérnoslo oír, a fin de que lo guardemos?" Pues la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la guardes. Mira, yo he puesto hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal; pues te ordeno hoy amar a HaShem tu Elohim, andar en sus caminos y guardar sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y te multipliques, a fin de que HaShem tu Elohim te bendiga en la tierra que vas a entrar para poseerla.

Si fuera imposible cumplir la Torá, ¿cómo es posible que David dice de sí mismo que era justo?, como está escrito en 2 Samuel 22:21-25:

HaShem me ha premiado conforme a mi justicia; conforme a la pureza de mis manos me ha recompensado. Porque he guardado los caminos de HaShem, y no me he apartado impíamente de mi Elohim. Pues todas sus ordenanzas estaban delante de mí, y en cuanto a sus estatutos, no me aparté de ellos. También fui íntegro para con Él, y me guardé de mi iniquidad. Por tanto HaShem me ha recompensado conforme a mi justicia, conforme a mi pureza delante de sus ojos.”

Si fuera imposible cumplir la Torá, ¿cómo es posible que los padres de Yojanán haMatbil podían hacerlo?, como está escrito en Lucas 1:6:

Ambos eran justos delante de Elohim, y se conducían intachablemente en todos los mandamientos y preceptos del Señor.

Otro dirá: “La Torá es sólo para el pueblo judío, no para los gentiles”.

Si fuera así, entonces no habría pecadores entre los gentiles. Como el pecado es la infracción de la Torá, si no hay Torá no hay pecado, cf. 1 Juan 3:4; 1 Corintios 15:56; 1 Timoteo 1:8-11. Si la Torá no es para los gentiles, tampoco hay pecado entre los gentiles y si no hay pecado entre los gentiles, los gentiles no necesitan ser salvos y ¡el Mesías murió en vano por ellos!

26:4 “yo os daré vuestras lluvias en su tiempo, y la tierra dará sus productos, y los árboles del campo darán su fruto.” – El primer resultado de la obediencia es que habrá lluvias desde el cielo en su tiempo. La lluvia en la tierra de Israel es muy importante. Si no hay lluvia no hay alimentos, y si no hay alimentos hay hambre y muerte. Así que la bendición de la lluvia es fundamental para la vida en la tierra de Israel.

Aquí habla de la lluvia en su tiempo. Las lluvias principales en Israel caen en el otoño y en la primavera. En los meses Tishrí y Jeshván viene la lluvia temprana y alrededor del mes de Nisán viene la lluvia tardía. La lluvia temprana es la más fuerte y prepara la tierra para la siembra. La lluvia tardía es menos fuerte pero más importante, porque ayuda a la cosecha a madurar correctamente. Estas dos lluvias son las principales en la tierra de HaShem, como está escrito en Deuteronomio 11:14:

Él dará a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, lluvia temprana y lluvia tardía, para que recojas tu grano, tu mosto y tu aceite.

En Joel 2:23 está escrito:

Hijos de Tsión, regocijaos y alegraos en HaShem vuestro Elohim; porque Él os ha dado la lluvia temprana justa, y ha hecho descender para vosotros la lluvia, la lluvia temprana y la tardía como en el principio.

En Jacobo 5:7 está escrito:

Por tanto, hermanos, sed pacientes hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el fruto precioso de la tierra, siendo paciente en ello hasta que recibe la lluvia temprana y la tardía.

27 de abril de 2010

PARASHA SEMANAL

Parashá 31 Emor

Levítico 21:1 – 24:23
Por Dr. S. K. Blad


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Aliyás de la Torá:

1. 21:1-15
2. 21:16 – 22:16
3. 22:17-33
4. 23:1-22
5. 23:23-32
6. 23:33-44
7. 24:1-23
8. Maftir: 24:21-23

Haftará: Ezequiel 44:15-31

Los Escritos Apostólicos: Mateo 22:1 – 24:51

Emor

Significa “habla”.

Comentarios

Primera aliyá, 21:1-15

21:1 “HaShem dijo a Moshé: Habla a los sacerdotes, los hijos de Aharón, y diles: "Ninguno se contamine con persona (fallecida) entre su pueblo” – Después de haber hablado a todo el pueblo, ahora Moshé recibe la orden de hablar sólo con los sacerdotes. El pueblo en general necesita vivir en santidad, pero nos sacerdotes tienen la responsabilidad de vivir en un nivel de santidad superior al pueblo, porque tienen el derecho de estar más cerca de HaShem en el servicio del santuario. Como los mandamientos traen santidad, los sacerdotes tienen más mandamientos que el pueblo. En esta sección HaShem está dando instrucciones a los sacerdotes para que puedan mantenerse en su estado de santidad. Un sacerdote no puede tocar un cuerpo muerto. La palabra hebrea que ha sido traducida como “persona” es “nefesh”[1] que significa “alma”. En este caso la Torá llama un cadáver humano “alma”.



21:2 “salvo por su pariente más cercano (su esposa), su madre, su padre, su hijo, su hija o su hermano” – El sacerdote común sólo puede contaminarse por la muerte de siete tipos de familiares: esposa, madre, padre, hermano, hermana soltera, hijo e hija. Por estos debe guardar luto e interrumpir su servicio en el templo el día de su entierro.

Esta ley tiene una excepción llamada “met mitsvá”. Un “met mitsvá” es un cadáver que es encontrado en un lugar desértico o uno que ha muerto que no tiene parientes que se ocupen de su funeral. Cuando no hay otra persona que pueda realizar el entierro, el kohén debe hacerlo aunque se contamine. No obstante, no pierde su ministerio sacerdotal por eso.

Teniendo en cuenta estas normas es más fácil entender las reacciones del sacerdote y el levita en la parábola del buen samaritano, cf. Lucas 10:30-35. Ellos quizás no sabían si el hombre herido estaba vivo o muerto. Si el hombre estuviera muerto tenían que evitar el contacto con su cadáver para no contaminarse y perder su ministerio, según la Torá. Y como era un camino transitado no podía ser considerado un lugar desértico. Por esta razón no tendrían la responsabilidad de enterrarlo según la ley del “met mitsvá”.

Ahora, en el caso de que el hombre estuviera vivo, habría que ayudarle para salvarle. Parece que el sacerdote y el levita no estaban interesados en saber si el herido estaba vivo o muerto y eso ya fue una falta grave. Y en el caso de que supieran que el hombre estaba vivo, cometieron un delito grave por no ayudarle, según el mandamiento que vimos en Levítico 19:16b donde está escrito:



“No te quedarás quieto ante la sangre de tu prójimo.”



21:3 “o por su hermana virgen, que está cerca de él, por no haber tenido marido; por ella puede contaminarse” – Cuando la hermana se haya casado, el sacerdote ya no tiene el derecho de tocar su cadáver o asistir a su entierro. El mandamiento de mantenerse alejado de todo otro cadáver se sigue guardando hoy en día entre los varones descendientes de los sacerdotes en el pueblo judío. Un varón kohén no puede tocar un cadáver o permanecer bajo un mismo techo con uno de ellos. Este mandamiento no aplica a las mujeres hijas de los sacerdotes.

Uno de los talmides del Rebe Yeshúa, Yojanán, era conocido del sumo sacerdote, como está escrito en Juan 18:15:



“Y Shimón Kefa seguía a Yeshúa, y también otro discípulo. Este discípulo era conocido del sumo sacerdote, y entró con Yeshúa al patio del sumo sacerdote”



Parece que este Yojanán era de una familia sacerdotal. Y esta sería la razón por la que no quiso entrar en el sepulcro de Yeshua y contaminarse, como está escrito en Juan 20:4-5:



“Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Kefa, y llegó primero al sepulcro; e inclinándose para mirar adentro, ve las envolturas de lino puestas allí, pero no entró.”



21:4 “No se contaminará como pariente por matrimonio entre su pueblo, pues se profanaría.” – Según Rashí, esto significa que un sacerdote no puede contaminarse por el cadáver de una esposa no apta para él, mientras que ella esté “entre su pueblo”, es decir, si ella tiene conocidos que puedan enterrarla, porque él profanaría su status de kohén. En el caso de que ella no estuviera “entre su pueblo”, sería un “met mitsvá”, y en tal caso el sacerdote no perdería su sacerdocio a la hora de sepultarla. Los hijos de una unión entre un sacerdote y una mujer no permitida para él no tienen el status sacerdotal y no podrán comer de las cosas consagradas.



21:6 “Serán santos a su Elohim y no profanarán el nombre de su Elohim, porque presentarán las ofrendas encendidas a HaShem, el pan de su Elohim; por tanto, serán santos.” – Elohim no necesita los sacrificios para alimentarse. ¿Entonces qué que tipo de alimento puede constituir los sacrificios? Alimentan la relación entre HaShem y su pueblo.

22 de abril de 2010

Parasha Semanal

AJAREI MOT / KEDOSHIM
Iojanán bar Moreh

La parashah para este shabat es también compuesta. Ajere Mot y Kedoshim y comprende los versos de Vaiqrá 16:1 a 20:27 La parashah Kedoshim comprende los capítulos 19 y 20 de Vaiqrá y contienen el mandamiento clave de ser santos como el Eterno es santo. La parashah Ajaré Mot (Después de la Muerte) se compone de tres partes. Cada parte corresponde a un capítulo El capítulo 16 trata con el ceremonial de la festividad de Yom Kipur; el capítulo 17 se refiere al sacrificio de animales para el consumo humano; y el capítulo 18 se refiere a moralidad sexual.
Estudiando las miztvot del Eterno nos encontramos en estas parashot con una larga lista de mandamientos. Así tenemos las mitzvot 184 a 211 en la parashah Ajare Mot y las mitzvot 212 a 262 en la parashah Kedoshim Como en las parashot anteriores, vamos detenernos en la primera mitzvah: Mitzvah 184: Prohibición para los cohanim de entrar en el Santuario en todo momento (Vaiqrá 16:2)

Dice el texto:

1. Vaiedaber YHWH el Mosheh ajaré mot shené bené Aharón, beqorbatam lifné YHWH vaiamutu
2. Vaiómer YHWH el Mosheh: daber el Aharón ajija veal iabó vejol et el haqódesh, mibet laparójet el pené hacapóret asher al haarón veló iamut, ki beanán eraeh al hacapóret

1- El Eterno habló a Mosheh después de la muerte de los dos hijos de Aharón,
cuando se acercaron delante del Eterno y murieron.

2. El Eterno dijo a Mosheh: “Habla a tu hermano Aharón que no venga en todo momento al Santuario, al interior del Velo, frente a la Cubierta que está sobre el Arca para que no muera; pues con una nube Yo me aparezco sobre la Cubierta.

El Eterno habló a Mosheh
después de la muerte de los dos hijos de Aharón, cuando se acercaron delante del Eterno y murieron. Hay varias maneras de enfocar este mandamiento que a primera vista como es
enunciado de una manera tan abstracta, prohibición a los cohanim de entrar en el Santuario en todo momento, sin tener en cuenta el contexto, aparece como un mandamiento contradictorio con la función del sacerdote dada por el mismo Eterno, que es entrar en el santuario. O no parece tener razón de ser, arbitrario, o parece demasiado fuerte, pena de muerte, si tal vez navertidamente.se lo quebranta Una primera manera de enfocarlo es teniendo en cuenta el versículo 1 como contexto. De esa manera encontramos el Midrash Torah Cohanim que dice que el Eterno le habló dos veces a Mosheh, pero en el verso 1 no se dice que le dijo.

Esto lleva a que Rashí se pregunte por qué la Torah escribió el segundo enunciado sin previamente haber especificado qué fue lo que Eloha había dicho a Mosheh en el primero. En efecto, el primer versículo especifica cuándo fue que Eloha habló a Mosheh (“después de la muerte de los dos hijos de Aharón”). Sin embargo no especifica qué fue lo que le dijo (Séfer haZikarón) Y ¿por qué la Torah obró así con estos dos versos?. Rashí acude a un midrash1.
Rabí Elazar ben Azariá lo explicó con una parábola: esto puede ser comparado con un enfermo a cuya casa entró un médico. El médico le dijo: “No comas alimentos fríos y no te acuestes en un lugar húmedo”. Después vino otro médico y le dijo: “no comas alimentos fríos y no te acuestes en un lugar húmedo, para que no mueras como murió fulano”. Al decirle esto, es obvio que el segundo médico lo incitó a seguir sus instrucciones mucho más que el primero. Es por la misma razón que en este versículo, la Torah primero declara que Eloha le habló “después de la muerte de los dos hijos de Aharón”, y luego prosigue: “Y el Eterno dijo a Mosheh: habla a tu hermano Aharón. Que no venga en todo momento al Santuario”, es decir, al qodesh haqodashim, detrás del velo [parójet] donde estaba el Arca del Testimonio, donde estaban depositadas las Tablas que Eloha había entregado a Mosheh y su cobertura de oro el [Capóret] Con ello quería advertirle que no entrase para que no muriese como habían muerto sus hijos

8 de abril de 2010

Parasha Semanal

Parashá 26 Sheminí

Levítico 9:1 – 11:47

Por Dr. S. K. Blad

Prohibida toda reproducción lucrativa.

En toda reproducción está prohibido alterar el contenido y es obligatorio citar la fuente.

Aliyás de la Torá:

  1. 9:1-16
  2. 9:17-23
  3. 9:24 – 10:11
  4. 10:12-15
  5. 10:16-20
  6. 11:1-32
  7. 11:33-47
  8. Maftir: 11:45-47

Haftará: 2 Samuel 6:1 – 7:17 (A); 6:1-19 (S)

Los Escritos Apostólicos: Mateo 7:1 – 9:38

Sheminí

Significa “octavo”.

Comentarios

Primera aliyá, 9:1-16

9:1 “Aconteció en el octavo día que Moshé llamó a Aharón, a sus hijos y a los ancianos de Israel” – Según Rashí y el Midrash, este octavo día coincidía con el primer día del primer mes del segundo año, el 1 de Nisán, cf. Éxodo 40:2, 17.

El octavo día que sigue a un período de siete días es un día especial en la Escrituras:

- El día de la circuncisión de los niños varones.

- El octavo día después de la fiesta de Sukot, llamado Sheminí Atseret.

- La resurrección de Yeshúa.

- Como un día representa mil años, el octavo día simboliza el octavo milenio después de la creación del hombre, cuando serán introducidos los nuevos cielos y la nueva tierra y el Reino será entregado por el Mesías al Padre.

9:2 “y dijo a Aharón: Toma un becerro para la ofrenda por el pecado, y un carnero para la ofrenda de ascensión, sin defecto, y ofrécelos delante de HaShem.” – Ahora le toca a Aharón sacrificar por primera vez en su vida. Lo primero que tenía que sacrificar era un becerro para la ofrenda por el pecado. Normalmente se daba un toro por el pecado de un sacerdote, cf. Levítico 4:3, pero aquí Aharón tendrá que ofrecer un becerro. Según el Midrash[1] y Rashí, esto fue con el propósito de expiar por el pecado del becerro de oro. No obstante, Sifrá destaca que ese pecado ya había sido perdonado por la intercesión de Moshé.

9:6 “Y Moshé dijo: Esto es lo que HaShem ha mandado que hagáis, para que la gloria de HaShem se aparezca a vosotros.” – Estos son los pasos a seguir para poder experimentar la gloria de HaShem:

· “Esto es lo que HaShem ha mandado” – corresponde al estudio de la Torá.

· “que hagáis” – corresponde a la obediencia a la Torá.

· “La gloria de HaShem se aparezca a vosotros” – el resultado de los dos primeros.

9:7 “Entonces Moshé dijo a Aharón: Acércate al altar y presenta tu ofrenda por el pecado y tu ofrenda de ascensión, para que hagas expiación por ti mismo y por el pueblo; luego presenta la ofrenda por el pueblo, para que puedas hacer expiación por ellos, tal como HaShem ha ordenado.” – Por segunda vez Moshé le dice a Aharón que presente su ofrenda. Esto nos hace pensar que Aharón estaba dudando y por eso no se atrevía a acercarse al altar. Moshé le anima de nuevo para que tome su lugar como el gran sacerdote y haga su trabajo. Esta Escritura nos enseña que no debemos avergonzarnos demasiado por nuestros pecados, sabiendo que HaShem ha provisto con un sacrificio perfecto para que podamos tener acceso al servicio sagrado delante de Él. HaShem había perdonado a Aharón. Es posible que él haya tenido mala conciencia y vergüenza por su gran pecado. Pero esta escritura resalta la gran misericordia de HaShem al permitir a un gran pecador ocupar el puesto más alto de la nación. Aharón es un hermoso ejemplo del perdón de HaShem.

Querido lector, si te has arrepentido de todos tus pecados, entre los cuales, posiblemente, algunos hayan sido muy graves en los ojos de HaShem, y si has confesado tus pecados pidiendo perdón y puesto que confianza en la misericordia de HaShem, puedes estar seguro de que Él te haya perdonado, como está escrito en 1 Juan 1:9:

“Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad.”

También está escrito en Jeremías 31:34b:

“perdonaré su maldad, y no recordaré más su pecado.”

Este texto nos enseña que cuando HaShem perdona, también hace olvidar nuestro pecado. Sin embargo, conforme uno va creciendo en el espíritu se da cuenta de la gravedad de los pecados que uno ha cometido en el pasado, como está escrito en el Salmo 25:7:

“No te acuerdes de los pecados de mi juventud ni de mis transgresiones; acuérdate de mí conforme a tu misericordia, por tu bondad, oh HaShem.”

El hecho de recordar el pecado de la juventud viene del Espíritu de HaShem que nos va instruyendo acerca de todas las cosas. Al principio cuando uno se arrepiente de los pecados, no es realmente consciente de la gravedad de ellos. Por eso, cuanto más madurez espiritual haya en una persona, más pecador se considera al mirar hacia atrás, avergonzándose por lo que ha hecho. Esto viene del Espíritu.

¿Pero no dice la Escritura que HaShem nunca se acordará más de los pecados, según el pacto renovado?

Sí, es cierto, Él se hace olvidar nuestros pecados en el sentido de que nunca, nunca nos los recuerda en la cara con el fin de humillarnos o hacernos sentir culpables. Eso es lo que hace el acusador, hasatán. Cuando HaShem perdona, lo hace de verdad, y nos considera como si nunca hubiéramos cometido esos pecados.

Sin embargo, por el otro lado hay un crecimiento en la conciencia del pecador arrepentido acerca de la gravedad de lo que ha cometido, no para condenar o avergonzar, sino para enseñarlo acerca de la inmensa misericordia de HaShem y el resultado poderoso de la redención del Mesías. El Espíritu de HaShem también nos hace recordar lo que hemos hecho para que no nos enorgullezcamos sino nos mantengamos humildes. ¡Nunca te olvides de dónde te sacó HaShem!

Este proceso de concienciación de la gravedad del pecado cometido en la juventud, se puede ver en la vida del shaliaj Shaúl, como está escrito en 1 Corintios 15:9:

“Porque yo soy el más insignificante de los emisarios, que no soy digno de ser llamado emisario, pues perseguí a la congregación de Elohim.”

Esta es una de las primeras cartas del shaliaj. Más adelante vemos como la conciencia de la gravedad de su pecado ha aumentado. Ya no habla de sí mismo como el más insignificante de los emisarios, sino como el más pequeño de todos los santos, según está escrito en Efesios 3:8:

“A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, se me concedió esta gracia: anunciar a los gentiles las inescrutables riquezas del Mesías.”

Al final de su vida habla de sí mismo como el más grande de los pecadores, no por lo que estaba haciendo en ese momento como creyente maduro, sino por lo que había hecho en su juventud, como está escrito en 1 Timoteo 1:15-16:

“Palabra fiel y digna de ser aceptada por todos: El Mesías Yeshúa vino al mundo para salvar a los pecadores, entre los cuales yo soy el primero. Sin embargo, por esto hallé misericordia, para que en mí, como el primero, Yeshúa el Mesías demostrara toda su paciencia como un ejemplo para los que habrían de creer en él para vida eterna.”

Ciertamente nuestros pecados han sido borrados y perdonados por la muerte del Mesías, representada en los sacrificios de pecado. Pero conforme vayamos creciendo espiritualmente entendemos cada vez más la gravedad de lo que hemos hecho. Entonces surge en nosotros una inmensa gratitud que produce una alabanza eterna a HaShem por la obra salvadora mediante el Mesías que nos ha alcanzado.

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