31 de enero de 2018

Reflexiones de Purim I

Purim, Amalek y el Pensamiento
Y que todos los pensamientos que ideaba su corazón  eran puro mal de continuo,
Vayar Adonay ki rabah ra'at ha'adam ba'arets vekol-yetser majshevot libo rak ra kol-hayom. Bereshit 6:5

El pensamiento ha sido descrito en la psicología como la capacidad de planear y dirigir en forma oculta una conducta posterior, lo que prevenía de errores o permitía postergar las acciones para posibilitar adaptaciones mejores en duración y efectividad.  Para la tradición de la Toráh y de nuestro pueblo los pensamientos nunca son meros pensamientos. Nunca debemos permitirnos abrigar la noción de que no importa qué es lo que pensemos. Los buenos pensamientos son extremadamente beneficiosos tanto para aquél que los piensa como para el mundo en general, mientras que los malos pensamientos son muy destructivos.

Enseña el Rab Najmán:
En los antiguos anfiteatros, los monarcas solían disponer de luchas entre animales salvajes y sus presas. El mismo tipo de batalla se libra hoy en día en la mente de la persona: batallas entre los buenos pensamientos y los malos pensamientos. Cuando los buenos pensamientos emergen victoriosos de esta batalla, ello produce un gran placer Arriba (Likutey Moharán I, 233).

Todos los días nos encontramos en esta continua batalla entre los pensamientos buenos y los pensamientos malos, sobre todo aquellos que intentan continuamente el cumplir con la voluntad del Eterno bendito por siempre, manifestada en Toráh y sus los mitzvot. Pero aquellos que se han acomodado, quienes están en su área de confort como los judíos que vivían en Susa, la capital del reino Persa, que pese a la reconstrucción del templo y la confirmación de las palabras de los profetas de que el pueblo de Israel retornaría a la Jerusalén reconstruida,  no tenían el mínimo interés por retornar para cumplir así la voluntad divina.  

En el texto de Bereshit 6:5 la palabra usada para pensamiento en hebreo es Ietzer, impulsos, inclinación, designio, intento, obra, un hombre preso de sus impulsos (pensamientos) es un esclavo, pues sus malos pensamientos lo dominan. El hombre libre no es el que no se encuentra en una cárcel, pues hay presos que son libres  pensadores y hay libres presos de sus pensamientos; el hombre libre tampoco es aquel  que hace lo que quiere, ese es un esclavo de sus impulsos, el verdadero hombre libre es aquel que logró liberarse de sus impulsos y ha crecido espiritualmente a un nivel desconocido por aquel que es esclavo de sus impulsos. El hombre libre es aquel que   experimentó “la Toráh de Libertad” (ver Carta de Iaaqov Ben Iosef) y se liberó de su inclinación al mal, como dijo David “Andaré en libertad porque busco tus mandamientos” (Tehilim 119.45).

Nuestra liberta de pensamiento depende del estudio de la Toráh, si ella seriamos como lo describe el libro de Bereshit “hombres con pensamientos de continuo el mal”, nuestros maestros abordaron esta temática y establecieron una Halaja del Mashiaj, ordenándonos que pensemos continuamente en el bien:

Filp. 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que tiene buena reputación; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.  

Las “serpientes y escorpiones” son los pensamientos que confunden a la persona cuando desea aprender los misterios de la Toráh. Pero si persiste en su deseo de encontrar a Dios, estos mismos pensamientos la ayudarán; y entonces hallará un enorme bien cada día… Pues la persona tiene la capacidad de inclinar sus pensamientos hacia la dirección que desee. Incluso cuando sus pensamientos se desvían, aun así tiene  el poder de refrenarlos y hacerlos volver hacia el sendero correcto (Likutey Moharán I, 84:1; ibid. II, 50). 

Como podríamos cambiar nuestros pensamientos si no nos ocupamos del estudio de la Toráh y sus mitzvot, como podríamos tener buen juicio, como podríamos determinar qué es lo verdadero, lo honesto, lo puro lo amable, sino tenemos un deseo por encontrar a Dios, ¿Cómo puedo utilizar mi capacidad de elección (Tzelem Elohim) e inclinar mis pensamientos hacia una dirección correcta si no tengo instrucción?, no cabe duda que de esto se refería Rab, Shaul cuando dijo:

Rom 12:2 No os adaptéis al mundo, sino sed transformados por la renovación de la mente, para que comprobéis cuál es la voluntad de Dios: Lo bueno, lo aceptable y lo perfecto.

La asimilación al sistema trae la destrucción, me convierto en presa de mis pensamientos. La forma de pensar no es innata, más bien se desarrolla. A pesar de que las características personales y cognitivas de los individuos motiva la preferencia por uno o varios tipos de pensamiento determinados, las personas pueden desarrollar y practicar cualquier tipo de razonamiento. Por eso es importante la disciplina en el estudio de la Toráh, pues la continua lectura y práctica me harán transformar y renovar mi forma de pensar.  Nuestro maestro dijo:

Luc. 6:45 Un buen hombre, del buen tesoro que hay en su corazón, saca buenas cosas pero el malvado, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de lo que abunda en el corazón habla la boca.

Enseña el Rab Najmán que los pensamientos dañinos que acosan a la gente sirven para recordar la constante batalla con Amalek, el archienemigo de la nación judía. Este es el significado del versículo citado más arriba, “Los pensamientos del hombre son raK rA koL haioM [malos todo el día]”. En hebreo, las  letras finales de estas palabras forman la palabra AMaLeK. Los pensamientos malos y lascivos representan al Amalek interior (Likutey Halajot, Minja 7:19).  

Purim nos recuerda que nuestra supervivencia como nación depende de nuestra forma de pensar de acuerdo a la voluntad divina plasmada en la Toráh, utilizando nuestra capacidad de elección para el bien común, de una forma altruista y no egoísta. El malvado Hamán puede destruirnos con pensamientos malos y lascivos pero solamente la Toráh puede ayudarnos a cambiarlos, como está escrito:

Heb 4:12 Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos, y penetra hasta dividir el alma y el espíritu, y hasta las coyunturas y los tuétanos, y es capaz de discernir los pensamientos y las intenciones del corazón.


Oshia Meir

28 de enero de 2018

Reflexiones de Purim

A propósito de Purim

Se acerca la fiesta de Purim y debemos prepararnos pues esta fiesta es de total alegría y felicidad, pero tiene algo que recordarnos, nuestra salvación como pueblo, como nación. Esta fiesta nos recuerda que somos un barro en común, nos recuerda nuestro compromiso con El Eterno, con nosotros mismos y con nuestros semejantes.

En esta fiesta se practican las mitzvot relacionadas con el intercambio de porciones comestibles entre amigos (mishlóaj manót) y la entrega de dádivas a los pobres (matanót laevioním) sirven para conmemorar la gran salvación que obtuvo el pueblo de Israel en los días de Hamán, el malvado, a través de Mordejái y Ester, quienes fortalecieron los corazones de todos los judíos de aquella generación promoviendo un intenso sentimiento de amor y hermandad entre el pueblo ante la amenaza de su destrucción inminente, cuando nuestro pueblo estaba llegando al polo muerte (Met) debido a esta gran aflicción.

El Sefer HaTodaa dice estas palabras hablando de Purim, este acontecimiento de unidad y amor de parte los judíos de aquella época:” Cuando entre los judíos existe una profunda unidad, incluso los malvados que se encuentran entre ellos se vuelven personas justas”, Purim es una fiesta que nos recuerda esta profunda unidad en el acto de intercambiar comestibles entre amigos  y dar dádivas a los pobres.

La fuerza de Amalek trae desunión, separación del ser humano de la voluntad Divina, esta fuerza solo se manifiestas en aquellos que están rezagados en el camino y que su relación con la Toráh  y los Mitzvot se ha debilitado, Haman es la imagen de la maldad de Amalék. Este pensó que podía dividir y debilitar al pueblo haciéndolo pecar. Cuando se manifestó una desunión entre los judíos que habían pecado y aquellos que no, Ester dijo a Mordejái: Ve y reúne a todos los judíos (Ester 4:16), con el propósito de convertir al pueblo en una unidad como lo habían sido siempre, Hamán no podría subyugar siquiera a aquellos que habían tropezado. Si llegara a atacar a uno solo, todo el pueblo de Israel padecería el dolor. 

Dijeron nuestros Sabios respecto de Iaacov: “La unión de sus hijos lo salvó de las manos de Eisav” (Bereshit Rabá 84). Siempre que los Hijos de Israel nuestro pueblo, se vean amenazados por Esav y Amalék, la única forma de lograr la salvación es uniéndose y fortaleciendo el amor y la hermandad entre ellos.

Debemos tomar ejemplo de los judíos de aquella época los cuales se unieron para proteger sus vidas y gracias a ello fueron salvados. De la misma manera cada uno de nosotros tenemos el deber de fortalecer nuestra unidad interna para que nuestros enemigos no puedan ejercer dominio sobre nosotros.

Así pues la fiesta de Purim es un momento propicio para fomentar este sentimiento de unidad, hacer de esta unidad lazos más fuertes entre nuestros hermanos, por eso se hacen más importantes  los mitzvot relacionadas con el intercambio de porciones comestibles entre amigos (mishlóaj manót) y la entrega de dádivas a los pobres (matanót laevioním). Aumentar el amor fraternal entre el pueblo y fortalecer nuestro sentido comunitario, para que de esta forma el poder de Amalék no pueda dominar a Israel.

Nuestros maestros documentaron este tipo de unidad que no era exclusivo de la fiesta de Purim sino como dijimos antes, Israel se ha caracterizado por ser siempre una Ejad, es su naturaleza, el texto dice:

“Todos los que habían creído estaban juntos y tenían todas las cosas en común; vendían todas sus propiedades y sus bienes y los compartían con todos, según la necesidad de cada uno.  Día tras día continuaban unánimes en el templo y partiendo el pan en los hogares, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios y hallando favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día al número de ellos los que iban siendo salvos.” (Hchs, 2:44-47)

Nuestro Propósito en esta fiesta es propiciar esta unidad, para que de esta forma Amalek no pueda dominar nuestra comunidad, no pueda dominarnos, cerrandole las puertas con la hermandad, la fraternidad y amor entre nuestros hermanos, tener un sentimiento de comunidad en el cual nos apoyemos los unos a los otros, como dijo Rav. Shaúl:

1Co 12:26  Si un miembro sufre, todos sufren con él; y si un miembro recibe honores, todos se alegran con él. 

Este es el sentido de comunidad, no simplemente el regalar un plato de comida (mishlóaj manót) o la entrega de dádivas a un necesitado, (matanót laevioním), como un ritual vano y vació ¡no!, sino sentir su dolor, su necesidad, como está documentado por nuestros maestros:

Gal 6:2 Sobrellevad los unos las debilidades agobiantes de los otros y así cumpliréis la ley como explicada por Mashiaj.

La desunión, la división, trae como consecuencia el pecado, las contiendas los pleitos, la habladuría, y eso nos debilita como pueblo, como personas, somos presa fácil de Amalek como manifestado en Haman en la fiesta de Purim, Israel estaba ya sentenciado a la muerte, pero su capacidad de unión los libro de la muerte. 

Quiera El Eterno que podamos alcanzar esa unidad, preocuparnos por los demás, si están enfermos, si están angustiados, etc., creando así lazos fuertes, evitando la asimilación, la búsqueda de ayuda fuera de la Toráh para solucionar los problemas, ayudándonos mutuamente para no desaparecer. 




22 de enero de 2018

Información del club del libro


Beit Shalom Guatemala 
Te invita a su Club del Libro 
Todos los Sábados 
Hora: 3:00 pm 
Objetivo: La Auto Ayuda para hombre y mujeres para el mejoramiento de su Hogar. 

Para mayor información escribanos un correo a btshalom0@gmail.com

Editorial: La Hospitalidad

La Hospitalidad

Abre  tu  casa  a  la  hospitalidad;  considera  a los  pobres  miembros  de  tu  familia… (Pirke Avot 4:1)

No solo a los sabios recibirás en tu casa, sino también a los pobres y los viandantes (Rabí Shimon ben Tzemaj Duran, Magen Avot).  (España 1.361-1.444, a causa de las persecuciones se desplazó a Argelia).

Hay personas que son consideradas caritativas, que sus bolsillos están siempre abiertos para ayudar a los indigentes y necesitados pero fuera de sus hogares, dentro de sus cuatros paredes no quieren ser molestados. No obstante la situación de nuestro país la delincuencia y la rapiña en la que se encuentra, debemos creer siempre en el ser humano, nuestros maestros hablaron de esta temática en sus escritos “Así que entonces, hagamos bien a todos según tengamos oportunidad, y especialmente a los de la familia de la fe” (Gal. 6:10). Al tomar esta decisión es muy importante tener la seguridad de que quien entre a tu casa sepa recibir esta bendición, el texto nos llama a la reflexión y dice que principalmente a los de la familia de la fe, a nuestros propia familia, hermanos, amigos, que en su momento están pasando por necesidad.

Rabí Iehoshua dijo en una oportunidad “Y dijo también al que le había convidado: Cuando ofrezcas una comida o una cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos, no sea que ellos a su vez también te conviden y tengas ya tu recompensa. Antes bien, cuando ofrezcas un banquete, llama a pobres, mancos, cojos, ciegos, y serás bienaventurado, ya que ellos no tienen para recompensarte; pues tú serás recompensado en la resurrección de los justos.” El texto antes mencionado se refiere al trabajo social que debemos hacer, a llevar de lo que tenemos a otros, a convidarlos de las ricas bendiciones que Dios nos ha dado, al contrario no significa que tu dejes a tu familia sin comer por esta causa, claro que no.

En una oportunidad un joven Árabe fue becado en la universidad de Hebrea de Jerusalén, parte de la beca era hacer trabajo social, compartir con alguna persona de capacidades especiales, un Israelí que tenia paraplejia. La única forma de aprender es compartir con aquel que lo necesita, invitarlo a tu casa y compartir de tu comida, de tu familia, de tu paz en tu hogar, no te imaginas cuanto bien les hace esto a las personas. Que caso tiene como dijo el maestro invitar a tus amigos que luego devolverán el favor, es aquel que no te puede pagar el que lo necesita. Muchas personas son inspiradas por la convivencia de nuestras familias al adentrarse en nuestra casa.

Nuestra sociedad ha caído en un sentimiento de indiferencia al dolor ajeno, al punto de no importarle si muere o no, si come o no, si tiene frio o no, se ha endurecido el corazón, a tal punto que por una “mala cara” lo pueden matar.
Actuamos con tanta indiferencia que cuentan de una ocasión en la que un individuo esperaba el bus con mucha gente con él, al cabo de unos largos minutos el bus llego y todos subieron, en ese instante comienza a llover y todos muy contentos porque no se mojarían. Más adelante se encontraba otra para de bus con el mismo número de personas solamente que estas trataban de cubrirse de la lluvia y cuando llego a esta para el bus todas las personas que habían subido unas cuadras antes y principalmente nuestro personaje, empezaron a gritarle al piloto del bus que continuaran que ya iban llenos, pues ellos no se habían mojado y en ningún momento pensaron en los afuera si se mojaban, no les importaba dejarlos y que se mojaran, por esto fue condenada Sodoma y Gomorra, por la crueldad de sus habitantes. Así somos los seres humanos, cuando ya estamos bien y hemos logrado lo que queremos nos olvidamos de aquel que no tuvo las misma oportunidades que nosotros.

El hombre fue creado a Imagen y semejanza de Dios pudiendo utilizar su capacidad de elección para ayudar a otros, para hacer sentir  bien a otros, no se trata solo de dinero, sino de comprensión, atención,  no está de más un buen banquete pero no lo es todo.

El nivel más alto de la hospitalidad (ajnasat orjim) es hacer que los pobres y necesitados se sientan como miembros de la familia, la presencia de estos harán sentir al dueño de casa que es solo un caminante en este mundo y que su hogar es solamente un corredor que lo conducirá al "Olam - haba", (mundo venidero).


Oshia Meir 

Conferencia Tzelem Elohim Parte I











Conferencia Tzelem Elohim

Calendario Enero 2018











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10 de enero de 2018

¿Griego o Hebreo?

¿Griegos o Hebreos?

Dentro del insipiente conocimiento de la cultura hebrea y la tradición de Israel, he escuchado mucho a personas que un tiempo atrás  estuvieron en el cristianismo y ahora han encontrado este conocimiento maravilloso y  juzgan a quienes quedaron atrás en el cristianismo como a griegos. Esta es la idiosincrasia del latinoamericano (los distintivos propios de un individuo o de una colectividad nacional, regional o étnica. Es la manera de ser que caracteriza a las personas que pertenecen a un determinado grupo social. (País, región, pueblo, barrio)), me creo superior porque hoy aprendí algo y este conocimiento me hace superior a mi prójimo, a mi connacional, esto sucede así en el ámbito laboral, ámbito académico, etc.  Pero en realidad quiero temporizar el tema al país al cual pertenezco y sucede que en una forma despectiva se trata a la persona que no conoce o no tiene esta información como “griego”, aludiendo a la filosofía griega, en realidad esto es ignorar el tema puesto que en su mayoría de escuelas de pensamiento modernas del judaísmo hay mucho de Platón y Aristóteles, de la filosofía griega.

El lector podría decir que esto es una “herejía”, no es nuestra intensión creer que tengo la verdad absoluta o que quiera ir en contra de estas escuelas de pensamiento, de ninguna manera, el tema que quisiera desarrollar es “como puedo juzgar de esta forma a otra persona si yo mismo no sé que estoy hablando”,  Rabí Iehoshua de Natzrat dijo: “No sentencien no sea que sean  sentenciados  conforme al Din que sentencien; con la medida que midan se les medirá a ustedes.” (Mat 7:1-2).

Para poder entender mejor este tema es necesario que se explique que es un griego en contraste con un hebreo, podemos contestar a esto con una respuesta simplista,  pero trataremos de explicarlo a fondo.  Desde nuestra niñez hemos sido enseñados de acuerdo a la filosofía griega, la sociedad, la ciencia y la religión, todo tema que abordemos será influenciado por este pensamiento, adicional a esto nos encontramos con un conocimiento que en apariencia es diferente pero que tiene las mismas formas de pensamientos, y para poder ejemplificar esto vamos a leer un poco del pensamiento platónico plasmado en un mito escrito por él, El mito de la caverna, En este mito, narrado en “República”, Platón  relata cómo los hombres que viven en este mundo son semejantes a prisioneros que nunca han visto la luz del Sol, y que se hallan encadenados de pies y manos en el fondo de una gran cueva, de espaldas a la única entrada que da al exterior. Dentro de la caverna y detrás de ellos arde una gran hoguera, que tampoco pueden ver por encontrarse de espaldas, y porque se interpone una valla, a lo largo de la cual van pasando hombres portadores de figuras que se corresponden con cosas y animales. Los prisioneros sólo pueden escuchar sus voces y contemplar las sombras de los objetos que se van proyectando en el fondo de la pared. Pero, un día uno de ellos es liberado recorriendo todo el espacio de la caverna hasta salir a la luz del Sol. Este prisionero liberado es el filósofo que ha de volver otra vez a la caverna para liberar a sus compañeros y sacarles también a la luz.

Si prestamos atención esto nos recuerda a muchos a los midrashim cabalistas, el único que puede llevar luz a otros es el cabalista, (ojo que no es nuestra intensión desvirtuar este conocimiento).  Así podríamos analizar el otro mito relacionado con este mundo de las ideas el mito del carro alado, que habla del alma inmortal, tema que es muy conocido en los ámbitos cabalistas, y otras formas de pensamiento.

En contraste la tradición más antigua de Israel plasmada en la Toráh difiere abismalmente de la griega pues no se circunscribe a las ideas, pues las ideas solo pueden ser entendidas no sentidas, el lenguaje de la Toráh es más concreto, no se basa en ideas pre concebidas, los griegos creyeron sentir la materia, según los filósofos modernos, tal como era (pitagóricos), y los hebreos, entiéndase “hablantes de hebreo”, tal como debería ser (cabalistas). Aristóteles sostendría, así, que sus hermanos griegos fueron historiadores y que los hebreos fueron poetas. Historia y poesía representan, para los menesteres de esta conversación, dos principios, el físico y el divino. La inteligencia humana, niéguese lo que se quiera, necesita contar con un principio físico, con causas que expliquen o justifiquen, por ejemplo, alguna desgracia, y además con uno divino que justifique su dolor, su tener que arrostrar las desgracias.

Los principios físicos son substanciales, dan pie a la ciencia, mientras que los divinos son esenciales y se prestan a la práctica metafísica. Ciencia y metafísica, o cálculo y conjetura, sirven para torrear los desiertos y para allanar las quimeras. Todo lo que “presenciamos” recibe de nosotros gracia y hermosura, imaginaciones e interpretaciones. Tomemos la siguiente línea humildísima de Garcilaso de la Vega, poeta que aduna las ideas acerca de la belleza de León Hebreo o Yehudá Abrabanel y las del neoplatonismo, y razonémosla:

“Pensando que ‘el camino iba derecho”.

¿Qué es ese “camino” en boca de un hebreo, de un poeta? ¿Y qué es en boca de un griego, de un científico? Donoso, el griego dirá que “camino” es una serie de “átomos” aplanados, citando a Demócrito, pero el hebreo dirá que tal palabra representa, no es, el “mundo”. Para el griego las palabras eran atributos de las cosas, según leemos en el “Cratilo”, mas para el hebreo eran simples alegorías.
El “átomo” soñado por Demócrito, según explica Copleston en su “Historia de la Filosofía”, por carecer de norte y sur también carece de “rostro”, de gesto, mas el “mundo” hebreo, incardinado, sí cuenta con uno. Las cosas sin “rostro”, digámoslo de una vez, no tienen “presencia”. Podemos estar frente a una piedra, pero no en su “presencia”. El “mundo” griego, ahora se entiende, era mudo, sordo, un laberinto ciego poblado por la imaginación popular con pequeños dioses, en tanto el hebreo, que dio al mundo el monoteísmo, era uno que hablaba.

¡Pero hay una paradoja! El griego, que vivía en lo yermo, debió inventarse el oráculo, un falso motor, una divinidad provisional, accidental, caprichosa, cosa que no hizo el hebreo, que veía en lo divino algo natural, necesario. El “camino” del griego, aunque muy “pensado”, jamás fue “derecho”, siempre fue accidentado, normado por “cosas”, según enseñan las filosofías de Demócrito, Anaxágoras, Pitágoras, etcétera. El “camino” del hebreo, en parangón, aunque sólo intuido fue rectilíneo, regido por leyes estrictas y en alianza con el “panim” de lo inefable.


En síntesis decirle a una persona cristiana que es un griego no tiene parangón, la persona que hace esto no tiene conocimiento debido a su yermo en el que vive intelectualmente, olvidando los principios de la Kabalá, la humildad y el altruismo. No etiquetemos a una persona por ser cristiana, mormona, etc., cada persona es libre de pensar como quiera, nosotros hemos venido al conocimiento de la Toráh y debemos estar muy agradecidos que pudimos cambiar nuestra forma de pensar y actuar, “no Juzguemos”, ayudemos a la construcción de una sociedad más tolerante.

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