18 de diciembre de 2017

EDITORIAL TERCERA SEMANA DICIEMBRE

La Justicia (Tzedaka) no es solo dar limosna
La justicia, y sólo la justicia buscarás…. (Dev. 16:20)

Dentro de nuestra asimilación al pueblo de Israel nos hemos encontrado con muchas ideas, costumbres y formas de vida una de ellas es la Tzedaka. Comprender que la triangulación conceptual que se establece entre los términos “tzedek” (“justicia”), “tzedaká” (“caridad”) y “tzadik” (“justo”) permite hacernos ver el entramado ético fundamental del judaísmo, siendo éste uno de nuestros pilares fundamentales.

El razonamiento conductor entre los tres conceptos podría ser resumido en las siguientes afirmaciones. Por un lado, la carencia de un sistema de justicia conduce a un caos social, pero además si no se mantiene una estructura social con una conciencia de comunidad, la justicia es por sí sola insuficiente. Para poder mantener un contrato social que cohesione a una sociedad son necesarios los comportamientos, las prácticas que conllevan a lo ideal  y a la concreción de los valores caritativos y de los individuos justos.

Tal como en una poderosa síntesis expresaba el profeta Isaías:
“Y el acto de caridad (tzedaká) traerá paz y el trabajo de la caridad traerá tranquilidad y seguridad” (Isaías, 32:17)

Dentro del lenguaje concreto del Tanaj es simple, una sociedad con los valores éticos y morales establecidos por la Toráh traerá paz, esto quiere decir que debemos ser generadores de esta justicia social, nos solo en nuestra comunidad sino en nuestro país. El valor fundamental de esta concepción se entrama en nuestra Torá con expresos señalamientos de prácticas concretas a seguir, lo cual da cuenta de su fundamental importancia.
Entre ellas, las que se refieren a la agricultura –esencia de la economía de aquel entonces. Es deber de cada propietario de tierra, dejar en su campo, en el tiempo de cosecha, sus instrumentos de cultivo: espigadera (“leket”); la gavilla olvidada (“Shikejá”) y además el diezmo para el pobre (“pe´ah”); siendo todo esto una contribución para el hombre sin recursos económicos suficientes (Deuteronomio).

En la misma línea se inscribe el concepto de “shemitá” – descanso de la tierra cada séptimo año, no permitiendo a los dueños de los campos recoger lo que crezca, pero sí a los humildes, para que “los pobres de tu pueblo puedan comer”.

También rige la ley del jubileo (“Iovel”), que consiste en la devolución de las tierras a sus propietarios originales cada 50 años; además trae, esta ley del jubileo, una moratoria sobre las deudas.

En su esencia, todas reflejan aquel mandato bíblico que nos señala:

(…) “no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano necesitado; sino que con seguridad deberás abrir tu mano hacia él y le darás lo suficiente para cubrir sus necesidades”. (Deuteronomio, 15:7-10)

Pero no se debe comprender el lenguaje concreto del Tanaj como solo dar dinero, es apoyo moral, apoyo espiritual, repito si no se mantiene una estructura social con una conciencia de comunidad, la justicia es por sí sola insuficiente, nuestros maestros entendieron este lenguaje y está registrado lo siguiente:

“Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno.  Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón” (Hechos 2:46)
Y la multitud de los que habían creído era de un corazón y un alma; y ninguno decía ser suyo propio nada de lo que poseía, sino que tenían todas las cosas en común. (Hechos 4:32)

La Tzedaka debe ser entendida como JUSTICIA SOCIAL y esta debe iniciar en nuestra casa, nuestra comunidad, nuestro país, aun cuando estos conceptoS puedan ser en estos tiempos anacrónicos debemos hacer la diferencia pues este sistema es el que establecerá el Rey Mashiaj.

Hay cuatro tipos de personalidad entre la gente:

a) El que dice: "Lo que es mío es mío, y lo que es tuyo es tuyo". Ésta es una persona promedio, pero algunos dicen que es una característica de Sodoma.

b) "Lo mío es tuyo y lo tuyo es mío" es una persona ignorante.

c) "Lo mío es tuyo y lo tuyo es tuyo" es una persona piadosa.

d) "Lo mío es mío y lo tuyo es mío" es una persona malvada. (Mishná Avot 5:13).

¿Cual eres tú?


Oshia Meir

CALENDARIO DICIEMBRE 2017






 

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7 de diciembre de 2017

La carta a la comunidad de Galatia Clase # 6.3

La carta a la comunidad de Galatia Clase # 6.3

Tema: La Circuncisión
Propósito de la Clase:
Es contestar a la pregunta si La Circuncisión en adultos para ser Israel era requerida en el primer siglo por el movimiento Natzratim del Rabino Iehoshua de Natzrat.

Finalmente con estas aclaraciones hemos podido apreciar que la respuesta a la pregunta ¿Qué enseñaban a los Hermanos los que vinieron de Judea? es: Para poder ser verdaderos Hijos de Israel deben de hacer una ‘conversión’ como se había hecho desde la antigüedad, la cual incluía la circuncisión. Si el asunto no fuera ‘Ser Israel’, entonces ¿de qué manera se puede explicar la inquietud de parte de los Judea en querer forzar la circuncisión = la identificación israelita? Es sabido que los guerim (extranjeros) temerosos del Eterno aunque incircuncisos podían entrar en las sinagogas como lo vemos en Hech.13:16,43,48 (ver Talmud Bavli en Avodá Zará 64b). En otras palabras, el asunto no se trataba de tener parte en el mundo venidero (Olam Haba). Pero antes de proseguir, debemos aclarar que el origen del término ‘Conversión’ tal como se concibe hoy no es un concepto de las Escrituras.

Muchos de los términos que hoy se usan dentro del Judaísmo tienen su raíz en las Escrituras pero debido al transcurso de los años, estos (los términos) han cambiado juntamente con sus significados. El término que aparece en las Escrituras “Guer” traducido como ‘Extranjero’, que más tarde para el naciente Judaísmo vino a significar ‘Prosélito’ o ‘Converso’, pero las Escrituras nos dice que los Guerim (‘Extranjeros’ sing. Guer) venían a tener los mismos derechos que los Israelitas cuando se unían a Israel al Residir en la tierra de Israel con el objetivo de ser parte del pueblo y asimilar la cultura (la Torá) israelita con el transcurso del tiempo, ejemplo de ello lo podemos ver en la declaración de Rut: Tu pueblo será mi pueblo y tu Elohim mi Elohim. Pero después que Israel fue expulsado de su tierra se comenzó a formalizar un método que marcara cuando una persona deja de ser extranjero para ser Israel lo cual vino a conocerse como ‘conversión’, en el Talmud Bavli, Arajin 29a y Avodá Zará 65a, podemos ver un eco de ello, Shim’on b. Elazar (160-200 CE) dice que mientras la nación existía existían los ‘casi-israelitas’ llamados ‘guer toshav’ extranjero residente o ‘guer hashaar’ ‘extranjero de la puerta’, o sea el extranjero que vivía en Israel y poco a poco estaba introduciéndose en la cultura de Israel comenzando a vivir conforme a las instrucciones dadas a Noaj, apartándose de la idolatría, pero una vez que no existió Israel como ‘nación’ no existió el guer hashaar.

En el siglo I EC si un guer (extranjero, no prosélito) deseaba formar parte integral de Israel se esperaba que pasara por 3 fases que pasó Israel: Se circuncidara (en el caso del hombre) basado en Shmot 12.48, se sumergiera en el agua basado en 19.14, y ofreciera Sacrificio en el Bet haMiqdash basado en 24.5 (ver Talmud Bavli, Ievamot 24b, 46a, 47a-b).

La circuncisión no solo era para poder participar de la Pesaj que era parte de la vida de un Ben Israel, sino porque parte de la vida también era entrar en el Bet haMiqdash y ofrecer sacrificios para remisión de los pecados, lo cual solo podía hacer estando circuncidado.

En el Talmud Bavli, Shabat 135a-b, se registro las opiniones de Bet Shamai y Bet Hilel, las dos grandes escuelas en la época de Iehoshua de Natzrat, ambas dictaminaban la necesidad de la circuncisión en el hombre para poder vivir como un hijo de Israel, y en lo que único diferían era cuando la persona estuviese circuncidada antes de venir a formar parte de Israel, en este caso Bet Shamai decía que era necesario extraer sangre del miembro, mientras que Bet Hilel aceptaba a esa persona que estuviese circuncidada previamente sin necesidad de sangre, claramente el Judaísmo posterior tomó la postura de Bet Shamai.

Sin embargo, después de la destrucción del 2do Bet haMiqdash vemos que las opiniones cambiaron, pues ya no había sacrificios que ofrecer y el ceremonial del sacrificio de Pesaj no se podía llevar a cabo. Tanto en los escritos de Josefo (Antigüedades xx. 2, 3, 4)) como el Talmud hallamos la opinión de Iehoshua Ben Jananyá (aprox.70-100 EC), discípulo de Iojanan Ben Zakai, el cual decía que solo con la Tevilá (Inmersión) bastaba, a diferencia de la opinión de su oponente Eliezer Ben Hirqanus, también discípulo de Iojanan Ben Zakai, el cual decía que solo con la Circuncisión bastaba sin la Tevilá. Pero los Jajamim decretaron que ambos requisitos debían ser cumplidos (Ievamot 46a), y como regla talmúdica, la mayoría tiene la razón, a diferencia de la regla establecida por el Creador que dice: “No seguirás a la mayoría para hacer mal, ni darás testimonio en una causa inclinándote a la mayoría, para pervertir la justicia” (Shmot 23.2), el punto de referencia no es ‘la mayoría’, sino ‘lo justo’. Esto nos muestra que en el siglo I EC existía la posición de no hacer necesaria la circuncisión en un adulto para que este fuese considerado como Hijo de Israel, pero como vemos, no fue la mayoría.


En el 1843 E.C. el movimiento Judaísmo Reformista declaró la circuncisión opcional, y en 1892 el líder Isaac M.Wise, propuso en la Conferencia Central de American Rabbis, llevada a cabo en Nueva York, que se admitieran prosélitos sin ser circuncidados, y de esta manera se abolió cualquier ritual como requisito para la conversión en el Movimiento Reformista, aunque en la actualidad la mayoría de los líderes reformistas si requieren la circuncisión o aceptan una circuncisión previa acorde a la opinión de Hilel (Talmud Bavli, Shabat 135b).

3 de diciembre de 2017

EDITORIAL PRIMERA SEMANA DICIEMBRE

¿Cuál es tu Prioridad?
Cuando nosotros descubrimos el camino de la Toráh interpretada por nuestra Rabino Iehoshua de Natzrat debimos comprender que este es un compromiso adquirido, es decir, ahora El Dios de Israel será nuestro Dios y El pueblo de Israel será nuestro pueblo, esto implica una asimilación a la cultura de la Toráh, a la cultura de Israel. Sus costumbres, creencias y leyes.  

La asimilación puede ser voluntaria o puede ser obligatoria como en el caso de los pueblos conquistados.  En este caso, nosotros hemos venido a la Toráh y al Dios de Israel a su pueblo de una forma voluntaria, nadie nos forzó,  hemos creído que este es el camino por el cual nos conectamos al Creador. Así como esta asimilación es voluntaria, voluntaria es también nuestra obediencia a la Toráh y sus mandamientos por los cuales viviremos (cosa que se nos olvida).

No solo hemos recibido esta bendición, el camino de Hashem y su Toráh sino que también hemos recibido RESPONSABILIDADES las cuales tenemos que llevar a cabo para honrar el nombre del Santo Bendito Es. Y una de ellas es El estudio de la Toráh. Está escrito en la Toráh: “Y les enseñarás a tus hijos y hablarás de ella cuando estés en tu casa, y cuando vayas en el camino, al acostarte y al levantarte”. El versículo  “y les enseñarás a tus hijos…” se refiere a palabras de Toráh, como dicen Nuestros Sabios: que estén las palabras de Toráh prestas en tu boca, a tal punto que si alguien te pregunte algo, no dudes al contestarle y le respondas al instante. Asimismo dice en la segunda parte: “le enseñarás a tus hijos y hablarás de ellas cuando estés en tu casa…”. Esto se refiere a las palabras de Toráh, así como dice en el Talmud (Berajot 13): “Enséñenle a sus hijos Torá, para que la sepan”. Esto significa que mientras nos sentamos en nuestra casa, o cuando andamos por el camino, no estamos exentos de estudiar, si tenemos la posibilidad de hacerlo.

 “El que va solo en el camino y posa su corazón en cuestiones vanas, corre peligro”. (Pirké Abot)  Los Sabios de Israel  dijeron en el tratado de Sanhedrín sobre el verso  “porque la palabra de Hashem despreció” que se trata de la persona que habiendo podido ocuparse de estudiar Torá, no lo hizo. Y no sólo aquella que no lo hizo en absoluto, sino aún aquella que en cada momento en que pudo ocuparse, no lo hizo. Esta persona debe sospechar que está transgrediendo lo indicado en este versículo, Dios nos libre.  Dicen también Talmud, (Shabat 31), que le preguntan a la persona en el momento del juicio celestial: “¿Asignaste momentos fijos para el estudio de Torá?”. Sin embargo, no por esto se libera el resto del tiempo que tiene ocioso, porque dice en el tratado de Peá  que la Torá “no tiene medida”. Por eso, fijar un tiempo es una obligación, aunque la persona tenga muchas ocupaciones orientadas a su manutención. La persona está obligada a encontrar un tiempo fijo de estudio que no sea anulado de ninguna manera. Sin embargo, si encuentra más tiempo, no debe exceptuarse de la obligación de estudiar, incluso cuando se le presente la oportunidad de hacer una Mitzvá, porque si ésta puede ser realizada por otros, él no debe interrumpir su estudio a fin de cumplirla.

Pero regresando a las palabras del Pirke Avot, “corre peligro” ¿a qué peligro se refiere?, el no tener prioridades bien establecidas, en este caso, es el estudio de la Toráh y la enseñanza de ellas puede traer muchas dificultades a la persona, el alejamiento de la espiritualidad es lo que lleva a fracasos matrimoniales, malos negocios, malas decisiones, todo en lo que el ser humano interactúa corre peligro.   Debemos saber, que la Supervisión del Creador es siempre para el bien eterno de cada hombre, para guiarlo al objetivo, al rango y a la buena y eterna finalidad para la que fue creado. El Creador sabe que tal persona no llegará a la corrección de su alma sin la específica realidad en la que se encuentra, con todas las muchas privaciones que tiene; y que aquella otra llegará a su meta justamente desde una realidad distinta de abundancia y de placeres, etc. Cada dato de la vida del hombre, sin excepción, está bajo una exacta Supervisión Individual, sin ningún error y no por azar, según lo que el hombre verdaderamente necesita para llegar a su meta y a su corrección espiritual.

Pero la comprensión de estos conceptos es inútil sin el estudio de la Toráh, como podremos resolver nuestros problemas si no tenemos el manual de vida. Esto similar a la persona que compro un aparato y dentro de la caja donde venia este, traía un manual de usuario, con todas las especificaciones sobre este aparato. Cuando el comprador de este quiso probarlo algo falló, inmediatamente llamo a servicio al cliente de la compañía que le había vendido el aparato y se quejo, diciendo que el aparato no serbia pues se había dañado en la primera prueba, la persona que lo atendía por teléfono hizo una pregunta: “¿usted reviso el manual?” – la respuesta del cliente molesto fue- “para que necesito de un manual, yo soy el dueño de este aparato, yo lo compre, no lo necesito”.

Muchas veces creemos que ahora estamos bien (aparentemente) no tomamos en cuenta la supervisión Divina y nos creemos dueños de nuestra vida, que no necesitamos la Toráh, ¿para qué?, es cuando el Creador envía esta privaciones, realidades distintas, para guiarlo, como dijimos, a la finalidad que fue creado. Es cuando vienen los sufrimientos, para su corrección espiritual. Somos dueños de nuestra vida, no necesitamos el manual de usuario, es allí donde “corre peligro”.

Cuán importante es el fortalecimiento espiritual mediante la Toráh, recordemos lo que dijeron los sabios  “el conocimiento evita el sufrimiento”. Nuestro trabajo es crecer espiritualmente mediante la Toráh, transmitir a nuestros hijos ese conocimiento para que ellos no cometan los mismos errores.  Dijo nuestro Santo Maestro:

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí;” (Juan 5:39)

No existe otra forma de lograr nuestros objetivos de vida que el estudio de la Toráh, no menospreciemos la Toráh no sea que cuando queramos hacer un mandamiento que se encuentra en ella, sea demasiado tarde, porque físicamente no podamos o porque hemos dejado de existir en este mundo físico. Aprovechemos cada momento para hablar de ella, pero, ¿Cómo podremos hablar de ella, si no la estudiamos? Está escrito por los profetas:

Porque nuestras rebeliones se han multiplicado delante de ti, Y nuestros pecados testifican contra nosotros; Porque nuestras rebeliones están presentes en nosotros. Y en cuanto a nuestras iniquidades, las conocemos: Hemos transgredido y negamos a YHVH; Volvimos la espalda a nuestro Dios, Concibiendo opresión y rebelión, Y urdiendo desde el corazón palabras de mentira. Por tanto, se ha hecho que el juicio recto se retire, Y la justicia se mantenga a lo lejos, Porque la verdad tropezó en la calle, Y la rectitud no pudo entrar. Más aún, la lealtad no se puede hallar, Pues el que trata de apartarse del mal, a sí mismo se hace presa. YHVH contempló con indignación que ya no existía la justicia.  Vio que no había nadie, Se asombró de que no hubo quien se interpusiera.  Por lo que su propio brazo le dio la victoria, Y su misma justicia lo sostuvo: Se vistió con la coraza de justicia, Y con yelmo de salvación en su cabeza; Se vistió con vestiduras de venganza, Y se cubrió de celo como de un manto. Is. 59: 12-17

Reflexión: ¿Cuál es tu prioridad?, " Él (Rabán Gamliel) solía decir: Haz Su voluntad como si fuera la tuya, para que Él haga tu voluntad como si fuera la Suya.  Anula tu voluntad ante la Suya, para que Él anule la voluntad de otros ante tu voluntad". (Pirke Avot). Debemos cumplir con las responsabilidades que implican este camino que decidimos seguir, para honra de Hashem.


Oshia Meir

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