8 de noviembre de 2011

Respuesta a Pregunta Parte 3

Tercera Evidencia Biblica
Bamidbar 35:9-13; 25-28

Si una persona mataba a alguien por accidente tenía la posibilidad de huir a una de las seis ciudades de refugio, en hebreo “arei miklat”. Cuando alguien había matado a otro, uno de los familiares más cercanos al muerto tenía la autoridad de ser el “vengador de la sangre” del muerto, en hebreo “goel hadam” “redentor de la sangre”, para ejecutar la venganza de HaShem y derramar la sangre de aquel que había matado a su familiar, conforme a Génesis 9:6 donde está escrito:

“El que derrame sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada, porque a imagen de Elohim hizo Él al hombre.”

El Talmud enseña que en el caso de que el que había muerto no tuviera ningún familiar que pudiera ser el “goel hadam”, el Beit Din tenía la responsabilidad para proveer con uno. Este goel tenía la autoridad para matar al asesino en todo lugar donde lo encontrara. Pero si el tribunal juzgaba que el homicida había matado sin intención, el goel tenía prohibido vengarle dentro del área de la ciudad de refugio.

El que había huido a una ciudad de refugio tendría que estar fuera de su propia casa durante todo el tiempo en que permanecía con vida el Sumo Sacerdote que estaba en funciones cuando sucedió el accidente. Incluso el que ha matado a otra persona por medio de un accidente tiene que sufrir un tipo de castigo de cárcel. Esto nos enseña cuánto HaShem valora una vida humana. No obstante, este tipo de cárcel fue un lugar de santidad donde vivían los levitas, que dedicaban la mayor parte del tiempo al estudio de la Tora. Pero en el momento de la muerte del Sumo Sacerdote, la persona quedaba libre para volver a su propia casa y su propio terreno y el vengador de la sangre perdió su derecho de ejecutarle.

¿Qué pasaría si un asesino en primer grado, es decir, homicidio intencional, pensara en dar un rescate por la vida del asesinado?
Para no dar lugar a tales pensamientos, la Tora claramente niega esa posibilidad como está escrito:

“Y no tomaréis rescate por el alma de un asesino; del que es reo de muerte; pues de muerte morirá.” (Números 35:31)

Como en el caso también de un homicidio en segundo grado ¿se podría en este caso darse un rescate, dado que no hubo mala intención?

Como dijimos anteriormente el derramamiento de sangre del hombre es un asunto tan serio en la escritura, que aún cuando fuera un accidente no se podía dar rescate, como está escrito:

“Y no tomaréis rescate por el que ha huido a la ciudad de refugio para que vuelva y habite en la tierra antes de la muerte del sacerdote.” (Números 35:32)

Tanto en un caso como en el otro no había posibilidad de rescate. La única posibilidad de libertad aplicaba al homicida en segundo grado (es aquel que causaba muerte a su prójimo de forma accidental) pero no por medio de rescate alguno, sino solamente POR LA MUERTE DEL SUMO SACERDOTE, como está escrito:

“Y la congregación librará al homicida de la mano del vengador de sangre, y la congregación lo restaurará a la ciudad de refugio a la cual huyó; y vivirá en ella hasta la muerte del sumo sacerdote que fue ungido con óleo santo. "Pero si el homicida sale en cualquier tiempo de los límites de la ciudad de refugio a la cual pudo huir, y el vengador de sangre lo halla fuera de los límites de la ciudad de refugio, y el vengador de sangre mata al homicida, no será culpable de sangre, porque el homicida debió haber permanecido en la ciudad de refugio hasta la muerte del sumo sacerdote. Pero después de la muerte del sumo sacerdote, el homicida volverá a su tierra.” (Números 35:28-25)

La pregunta es entonces ¿Cómo es que la muerte del Sumo Sacerdote abría el camino para que el homicida sin intención pudiera salir en libertad y regresar sano y salvo a su heredad?
La respuesta es obvia, es Sumo Sacerdote era el representante de todo Israel. Pues este actuaba como mediador y presentaba las ofrendas a favor de los hijos de Israel. Es decir, entonces que la muerte del Sumo Sacerdote es vista como sustitutiva de la muerte del homicida que había matado sin intención, siendo esta de un valor expiatorio, aún cuando la ofensa fue cometida accidentalmente, esto es vista en la Mishna de la siguiente manera:

“¿No es el exilio del homicida no intencional lo que expía? No es el exilio el que expía, sino la muerte del Sumo Sacerdote” (Makot 2:6; 11b.)

Conclusión: La muerte del Sumo Sacerdote Obraba Expiación

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Segunda Evidencia

Bamidbar 25:1-15

El texto nos indica que los hijos de Israel instigados por la astucia de Bilán pecaron contra HaShem en lo relacionado con dos graves pecados:

1. Idolatría, adoración a los ídolos de Moab.
2. Inmoralidad Sexual, teniendo relaciones posiblemente con las prostitutas sagradas usadas en el culto a los dioses Moabitas.

No cabe duda que esto causo que la ira de Dios se extendiera contra Israel causando la muerte de 24 mil hijos de Israel, esto como pago de la pena por el pecado, so pena de destruir a todos aquellos involucrados en aquellos graves pecados.

Es evidente por el texto anterior que la muerte de Zimri el Israelita, representativo de todos los que habían pecado en este acto, hizo calmar la Ira de Dios y este acto realizado por Pinjas (Finés) por el celo del honor de Hashem fue aceptado por Él como un sacrificio expiatorio a favor de Israel. La Torá dice que en la opinión de Dios mismo Pinjas (Finés) “En recompensa de haber sentido celo por su Di-s, celebrará el rito de expiación sobre los israelitas."

La pregunta que no debemos hacer es ¿Cómo fue hecha la expiación (Kapara) en este caso? Este acto publico ejecución, cuya muerte Dios la consideró una expiación por los Israelita que habían pecado en lo relacionado con la idolatría y la fornicación. Este acto público tuvo tal impacto que Dios establece un pacto con Pinjas, aun cuando Pinjás no tenia derecho al sacerdocio, como esta escrito:
Por eso digo: Le concedo a él mi alianza de paz. Habrá para él y para su descendencia después de él una alianza de sacerdocio perpetuo. En recompensa de haber sentido celo por su Di-s, celebrará el rito de expiación sobre los israelitas."

Ahora bien, es necesario hacernos una pregunta, si la muerte de un pecador, en este caso Zimri, ejecutada en público por el celo de Pinjás, causó expiación que salvo la vida de muchos Israelitas ¿Cuánto mas la muerte de lo justos no hara expiación? Si muriendo un malvado hubo expiación, ¿Cuánto más expiación no habrá si muriere un justo?

Conclusión: La ejecución de dos pecadores realizada por un hijo de Israel, causó expiación por dos graves pecados, Idolatría y Fornicación.

7 de noviembre de 2011

Respuesta a Pregunta

Respuesta a Pregunta
Parte I

Por Oshia Meir

Pregunta: ¿Ningún hombre puede Expiar Pecados? ¿Por qué Sacrificios humanos si Dios no lo Permite en la biblia?

Respuesta: Esta pregunta la responderemos en detalle basados en el libro ¿Por qué los Judíos no creen en Jesús? del profesor Dan Avraham Hayyim y los comentarios de Avdiel Ben Oved, Director del Centro de Estudios Natzratim Maor Baolam en su tratado La Historia de los Natzratim.

Esta es una pregunta frecuente de aquellas personas que están en contra de la Mesianidad de Iehoshua de Natzrat. Estas personas no hacen la diferencia entre el Jesús Romano, creado por la tradición cristiana, Ieshu del Judaísmo Y el Rabino Iehoshua de Natzrat. Por esta razón nos vemos en la necesidad de Aclara esta pregunta sobre la base de la Tora.

Iéshu y Jesús, deformaciones religiosas de un personaje histórico

Iehoshúa de Natzrát y su enseñanza han trascendido los siglos influyendo en todo el mundo como ningún otro hombre, esto pese a los casi dos mil años de su ausencia física, impactando no solo en su pueblo Israel, sino en el resto del mundo, de manera que los de las naciones han marcado una era que comienza con su nacimiento, según sus cálculos. Sin embargo, debido al escaso conocimiento e interés de muchos en la actualidad en escudriñar la verdad sobre este distinguido hombre, su persona ha sido vista de diferentes maneras en tiempos posteriores a su muerte, por lo tanto, es necesario tener claro que Iehoshúa de Natzrát no es lo mismo que el Jesús del Cristianismo ni el Iéshu del Judaísmo. Jesús es la segunda persona del dios trino del Cristianismo, un ser divino que visitó el planeta tierra hace cerca de dos mil años, manifestado a los seres humanos dentro de un pobre carpintero que vino a morir por sus criaturas, resucitó y se fue al cielo pero volverá para llevarse al cielo a su iglesia, la cual reemplaza a Israel, y los que no creyeron estarán una eternidad quemándose en el infierno. El Iéshu del Judaísmo es el mismo Jesús del Cristianismo visto a través de los lentes de un Judaísmo anti-cristiano, o sea si para el Cristianismo Jesús no tiene padre biológico para el Judaísmo la madre de Iéshu tuvo una relación fuera del matrimonio, si para el Cristianismo Jesús es dios entonces para el Judaísmo Iéshu era un blasfemo. El Iéshu del Judaísmo no es más que un falso mesías. Ninguno de estos dos personajes representa al histórico Iehoshúa de Natzrát. El Jesús del Cristianismo y el Iéshu del Judaísmo quizás tengan 1% de relación con el Iehoshúa histórico pero el 99% es un producto de las religiones. Por lo tanto si no se tiene claro este asunto, con dificultad se entenderá a Iehoshúa y su enseñanza.

Iehoshúa se muestra como lo que es, un ser humano que como todos los otros hijos de Israel, tiene una misión que cumplir –dejar ver la luz de la verdad al resto de las naciones–, no como un semi-dios que bajo del cielo, se muestra como un Jajam de Israel, no un filosofo de Grecia, como un Navi de Israel, no un profeta del mundo pagano; de manera que así como la enseñanza de los N’viím y los Jajamím de Israel, la enseñanza de Iehoshúa tienen el mismo mensaje de la Torá y los N’viím, por ello cuando le preguntaron: “Rabi, di cual es la mitzvá g’dolá de la Torá”, dijo: “Amarás al Eterno con todo tu corazón, con todo tu ser, y con toda tu fuerza . Esta es la primera [mitzvá]. La segunda es semejante a ella: Amarás a tu prójimo como a ti. Sobre estas dos mitzvót cuelgan toda la Torá y los N’viím". En todas estas cosas y muchas otras Iehoshúa aparentemente es igual a los demás sabios, pero a medida que vayamos profundizando en su vida y enseñanza, nos daremos cuenta de lo único que encontramos en él y en su enseñanza, ya que su vida no fue otra cosa que un espejo de su enseñanza, no hay distinción entre su persona y su enseñanza, toda su vida la dedicó y aún la dedica a ser un vivo ejemplo de su enseñanza.

Primera Evidencia

Vayikra (Levitico) 17:11-12
Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo os la doy para hacer expiación (Kapara) en el altar por vuestras vidas, pues la expiación (Kapara) por la vida, con la sangre se hace. Por eso tengo dicho a los israelitas: "Ninguno de vosotros comerá sangre; ni tampoco coma sangre el forastero que reside en medio de vosotros."

Como podemos observar en el texto mencionado se afirma que la vida biológica de de toda creatura que respira sobre la tierra (excluye los animales acuáticos), se encuentra en la sangre. Por consiguiente al acto de derramar sangre de ese animal o persona significa que su vida escapa con ella. Si derramamos la sangre la vida se nos escapa la vida biológica (heb. Nefesh) que esta en la sangre.

Rashi unos de los más grandes intérpretes de la tora, explica este verso diciendo:

“Toda criatura depende de la sangre, por tanto, es la sangre la que hace expiación por la vida del hombre, una vida expía por otra vida”

Consecuentemente la razón por la cual Dios prohíbe la ingestión de la sangre se fundamente en el uso de Él mismo ha dado a la sangre en el sistema de los sacrificios expiatorios por el pecado, esto es, EL PRINCIPIO DE SUSTITUCION, por lo cual como dice Rashi, “una vida expía por otra vida”

La tora nos muestra que tanto en los pecados personales como los comunitarios, la persona o y representante (en este caso el Kohen) debían colocar sus manos sobre la víctima sustituta que habría de ser inmolada por expiación (Kapara) y confesar sobre su cabeza el pecado cometido. Cuando este animal sustituto e inocente moría, cargando tanto con el pecado del ofensor como con su culpabilidad, se consideraba legalmente como si fuera la muerte del pecador, completando así el ciclo de la expiación. Es decir, la sangre derramada del ofrecido es tomada como la sangre derramada del que ofrenda, y es evidente que un cambio de vida toma lugar: el animal recibe simbólicamente la vida del ofensor y es degollado.

Cuando la sangre del animal se derrama, cuenta como si se hubiera derramado la sangre del ofensor y se le acredita como si hubiera pagado con su propia vida, el precio del pecado cometido. Es solamente que otra criatura sufrió las consecuencias y de esta cuenta el pecador salvó su alma.

Es decir, que cuando un animal inocente se sacrificaba completamente a Dios. El ofensor estaba identificándose con él como si él mismo estuviera entregándose completamente a Dios en el altar de sacrificio para expiación de su pecado, sólo que un sustituto actuaba como su representante en este proceso.

Conclusión: primera evidencia: La Avoda (servicio) Sacrificial establecido por Dios se fundamenta en el principio de “Vida por Vida”

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